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Por Pablo Fernández
Blanco - Horst Paulmann, fundador y presidente del holding chileno
Cencosud, la tercera entre las mayores cadenas de retail de
América latina, con marcas en la Argentina como Jumbo, Vea y Unicenter, es un
creyente. "Estamos cerrando balances negativos, algo que no nos había
pasado nunca antes en 37 años en la Argentina", dijo ayer ante
periodistas. Pese a eso, aseguró: "En estos dos años el Gobierno ha
conseguido muchísimo". E invitó a Macri a seguir trabajando en esa línea.
Paulmann es un
creyente del liberalismo. Así lo manifestó ayer en un encuentro con la prensa
en el marco de la visita de algunos de los mayores ejecutivos chilenos,
enrolados en Sofofa, a sus pares locales de la Asociación Empresaria Argentina
(AEA), en el marco del Consejo Binacional Empresarial entre ambos países.
En la misma fila de
sillas estaba Luis Pagani, presidente del grupo Arcor, que asentía con la cabeza,
y completó: "Estoy de acuerdo con el gradualismo en términos de apertura y
cambios", en referencia a la manera en que se debían implementar las
reformas.
En el almuerzo, al
que asistieron unos 100 empresarios, funcionarios argentinos y chilenos presentaron
los lineamientos del acuerdo comercial entre ambos países que se firmaría la
semana próxima y, según el cronograma que manejan los diplomáticos, podría
estar operativo el año próximo, tras la ratificación del Congreso. "Creo
que ésa es la estrategia correcta. La balanza comercial con Chile siempre fue
superavitaria y se podría duplicar la relación comercial entre ambos
países", sostuvo Pagani.
Ejecutivos de ambos
lados de la Cordillera de los Andes ven con buenos ojos la propuesta de la Casa
Rosada. Los chilenos tienen un stock de inversiones en el país
de US$ 18.437 millones, pero la mayor parte se hizo en los años 90. Creen, sin
embargo, que la normalización de la economía les permitirá desembarcar con
nuevos negocios, en especial en el área de infraestructura. Y los argentinos
estiman que el acuerdo con Chile les permitirá acercarse a la Alianza del
Pacífico, donde también conviven Colombia, México y Perú, que tiene una
relación cercana con China. "Es la jugada 100% correcta", contestó
Fernando Giannoni, director ejecutivo de la minera Barrick en el país frente a
la cara de desconfianza que puso LA NACION. Giannoni suele viajar a China,
en especial tras el desembarco en el proyecto Veladero de Shandong Gold.
Por la mañana, en
un encuentro en la embajada chilena en la argentina, también algunas figuras de
la oposición política se habían mostrado de acuerdo en avanzar en algunos
cambios. El más importante fue Miguel Ángel Pichetto, jefe del bloque del
PJ-Frente para la Victoria, que había compartido la necesidad de ir hacia un
capitalismo más moderno, según entendieron quienes participaron de la reunión.
Entre burrata,
lomo, puré de papa ahumado y buñuelos de acelga, Paulina Nazal, directora
general de Relaciones Económicas Internacionales de la cancillería chilena,
intentó mostrar las bondades del acuerdo comercial que está a punto de cerrarse
entre ambos países. Para justificar los beneficios de la apertura, sostuvo con
picardía que la Argentina saca rédito hoy de las exportaciones chilenas de gas.
La escuchaban
algunos de los mayores empresarios de ambos países. Bernardo Larraín (Sofofa),
Enrique Pescarmona (Impsa) y José Cartellone. Por la mañana habían estado con
la comitiva Eduardo Elsztain (IRSA, Enrique Cristofani (Santander) y Luis
Miguel Etchevere (Sociedad Rural), entre otros.
Poco después, Pablo
Martínez, director de Methanex, la fabricante chilena de metanol que debió
reducir sustancialmente su producción cuando el kirchnerismo restringió las
exportaciones de gas, volvió las cosas a su orden histórico con una pregunta:
"¿La Argentina sólo exportará gas a Chile bajo swaps [intercambios]
o los niveles serán mayores?", consultó. Para su tranquilidad, Juan Manuel
Carasalle, jefe de Asesores del ministro de Energía, Juan José Aranguren, le
anticipó que la intención oficial era ampliarlas en la medida de lo posible.
Los locales también
están expectantes por los anuncios que hará Macri el lunes próximo, en la línea
de la apertura y la mejora de las condiciones para los negocios. "Estamos
todos esperando las reformas. Ingresos Brutos es un impuesto que hay que
sacarse de la cabeza", dijo entusiasmado Cristiano Rattazzi, CEO de Fiat
Chrysler Argentina.
Más tarde Pagani
sostuvo algo similar. "Esperamos anuncios que forman parte de la reforma
tributaria, la desburocratización y las cargas sociales [su posible reducción].
Entiendo que no habrá una reforma laboral, pero sí convenios sector por sector,
como se está haciendo", sostuvo.
Como quien conoce
las disputas locales, Paulmann aseguró: "Le recomendaría esto a la
Argentina, aunque no les guste a los industriales", en relación con la
apertura de la economía. Cuando se le recordó que estaba sentado junto a un
industrial liberal como Pagani, bromeó: "Eso es porque tiene negocios en
Chile; ya aprendió".
El presidente de
AEA, Jaime Campos, saldó el chiste por el carril del centro. "Más allá de
apertura o no, estamos totalmente de acuerdo en que la Argentina tenga cada día
mejores relaciones con todos los países, en especial con los vecinos, teniendo
en cuenta a todos los sectores económicos", resumió.
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