Por Claudio
Zlotnik - New York, domingo 10 de la noche. En Manhattan, los turistas son
mayoría y apuran el paso ante la repentina llovizna. Las oficinas de los
rascacielos de Wall Street mantienen sus luces apagadas, a la espera
de que en pocas horas vuelvan ser ocupadas por los operadores y asesores
financieros.
Cerca de allí, a no más de diez kilómetros, un grupo de analistas trabaja como
si ya fuera el lunes. Son los jefes de research especializados en
la Argentina. Se vieron forzados a terminar antes el fin de semana
para cumplir con el seguimiento de las elecciones.
Es que sus clientes querrán saber, antes de que salga el
sol, en qué conviene invertir en una Argentina ahora
pintada políticamente de amarillo.
La agencia Fitch Ratings fue una de las primeras en contactarse con
sus clientes, en su mayoría fondos de Wall Street que están pendientes de
las calificaciones que estas compañías colocan sobre los
diferentes activos financieros.
"El triunfo de Cambiemos debería reforzar su capacidad para
acelerar los ajustes políticos y aprobar las reformas que mejoren el
perfil crediticio de la Argentina", señalaron desde la firma.
Esa percepción coincide con la visión mayoritaria que tienen los
analistas de Wall Street. También, con los informes que
algunos grandes fondos de inversión estadounidenses recibieron
recientemente desde Buenos Aires.
Uno de ellos es el del Banco Mariva, titulado: "Strong midterm
elections of Cambiemos. Reforms in 2018 or never" (Elecciones de medio término fuertes para Cambiemos.
Reformas en 2018 o nunca).
El mensaje inequívoco al Gobierno remite a que Macri debe aprovechar el
poderoso respaldo logrado en las urnas para concretar las reformas
pendientes. Pero, además, debe hacerlo lo más rápido posible, antes de que
el modelo "gradualista", basado en el endeudamiento, termine por
estrangularse.
La agenda preferida de Wall Street fue consignada en el informe de Fitch
Ratings: "El resultado electoral es auspicioso para el inicio de una reforma
estructural, que incluya el alivio en una carga tributaria onerosa,
mejorar la flexibilidad del mercado laboral y profundizar
los mercados de capitales".
La prioridad: el sistema jubilatorio
Desde su cómoda
oficina en la séptima avenida de Nueva York, uno de los analistas que más
conoce sobre la economía argentina dialoga con iProfesional.
"La principal reforma, la que vale, sería la previsional. Lo
demás es más bla-bla-bla que otra cosa", afirma la fuente que pide reserva
de identidad.
El economista, dueño de una envidiable cartera de inversores en títulos
argentinos y brasileños, así lo explica: "Dos de cada tres pesos del gasto
público se destinan a los pagos a jubilados, pensionados y
erogaciones del PAMI. Ahí es donde hay que cortar".
El reclamo unánime de los inversores internacionales a
Macri para que acelere el plan de reformas estructurales se fundamenta en una
razón clave: el actual modelo de endeudamiento y ajuste gradual es
altamente dependiente del crédito internacional.
Esto hace que corra el riesgo de "atascarse" ante un cambio del escenario
global, tal como ha ocurrido en otros momentos de la historia económica
reciente.
En consecuencia, esa dependencia los lleva a mostrarse algo reticentes a
la hora de elegir a la Argentina -entre otros países que compiten por
las inversiones- para volcar su dinero.
Macri utilizó el primer contacto con los periodistas tras su victoria en las
legislativas para confirmar que el proyecto oficial tiene un hilo
conductor: mantener un plan que sea de "reformas permanentes".
Lejos del apuro que muestran los financistas del mundo para que baje el
déficit, en Casa Rosada defienden el gradualismo como forma
de ir recortando los gastos del Estado.
Entienden que esta modalidad fue clave para lograr el amplio respaldo
electoral en las elecciones de medio término. "Mientras tengamos
déficit fiscal vamos a seguir tomando deuda", insiste Macri en señalar.
En lo que respecta específicamente a una reforma jubilatoria, hasta ahora
se muestra muy cauto y evita dar mayores precisiones sobre el momento
en que la discusión de este tema se hará pública.
En el Palacio de Hacienda siguen la misma línea: no olvidan que la única vez
que se intentó un mínimo cambio en el cálculo de la actualización de haberes,
el sistema político entró en ebullición y el Gobierno se vio forzado a dar
marcha atrás.
"La reforma previsional está prevista en la ley para
antes de 2019. Debe tomar en cuenta la evolución de la medicina y
la longevidad, que es un debate en el mundo", señala el Presidente,
consciente de la sensibilidad que trae cualquier modificación.
Macri, con rumbo a la Big Apple
El propio jefe de
Estado se pondrá al frente del operativo para convencer a
inversores y empresarios de que, esta vez, las reformas van en
serio.
El próximo 6 de noviembre, Macri volará a New York para tomar
contacto personal con ellos. La agenda está siendo alistada y corre por cuenta
de la jefatura de Gabinete.
En Wall Street creen que el Presidente se encuentra en una
verdadera encrucijada entre:
- Avanzar rápido con un mapa de reformas audaces que hagan
sostenible el modelo "M" en términos fiscales
- Efectuar los cambios más graduales, ya que es la única manera de tener
una economía sostenible en términos sociales
Los principales analistas del Gobierno creen que la solución a esa
disyuntiva se halla en el delicado equilibrio entre ambas
búsquedas: la solidez fiscal y la paz social.
El próximo lunes, en un ámbito políticamente neutral como el CCK, Macri pondrá
la piedra fundacional de las reformas que vienen. O, al
menos, de las que desea implementar en el inicio de la segunda etapa de su
mandato.
En el cuarto piso de la torre de la séptima avenida de Manhattan, uno de los
principales asesores de bonos de la región, define, en forma taxativa: "Empieza
otro partido".
"Los inversores quieren ver si el modelo que lleva
adelante el Presidente se afianza. Para eso necesita mostrar reformas
en serio", completa la fuente.
Un colega suyo, con un lujoso despacho en una de cuyas paredes luce una réplica
de "The House by the Railroad", del artista estadounidense Edward
Hopper, sugiere: "El gran desafío de Macri es que la economía
crezca en 2018 como mínimo un 2,5%. Menos que eso hará dudar a los
financistas".
La solitaria casa pintada en el cuadro de Hopper inspiró a Hitchcock en la
historia filmada en Psicosis. "Es mi película favorita y me ayuda a
recordar la sensación de miedo. Nunca hay que ser insensible al
miedo cuando uno trabaja en los mercados financieros", expresa
la fuente.
-¿Los analistas financieros ahora ven a la Argentina con
más entusiasmo o siguen con miedo?, pregunta iProfesional
-"Hay entusiasmo, sin dudas. La visión es que Macri ganó tiempo -hasta
principios de 2018- para avanzar en leyes clave, como el Presupuesto y la
responsabilidad fiscal de las provincias", responde la fuente.
Acto seguido añade: "Luego tendrá que incluir sí o sí otros
temas, como la reforma del sistema jubilatorio, si es que quiere cumplir
de verdad con elplan fiscal".
¿Qué proyecciones trazan en Wall Street para Argentina? los
principales bancos prevén que la economía crecerá 3% el próximo año,
con una inflación de entre 15% Y 17%.
Ambos guarismos difieren de la meta oficial (3,5% de expansión y un IPC del
12%) pero, aun así ,describen el cuadro que conformaría a inversores.
La agencia de research CreditSights elaboró un informe para sus
clientes de Nueva York, Miami y Londres titulado
"Argentina: Breathing Room but Trading Tight" (La Argentina
compró aire con las elecciones pero está tradeando en valores ajustados).
Los analistas Richard Briggs y Leandro Gubler señalan que la economía enfrenta grandes
desafíos producto del elevado déficit en las cuentas públicas. Y
cierran su reporte con el sugestivo título: "La Argentina: Significant
Challenges Remain" (Argentina: permanecen desafíos importantes).
"¿Cómo piensa el Gobierno que podrá seguir tapando ese alto déficit con el
paso de los años"?, se pregunta la fuente consultada por iProfesional.
"Además, se encuentra en una encrucijada: mientras el gasto supere a
losingresos, el crecimiento será de vuelo bajo y esto los
funcionarios ya lo saben", expresa.
En su visión, si ese repunte de la economía es menor al 2,5% en 2018,
los financistas comenzarán a mostrar su temor para con
Argentina y crecerá el nerviosismo.
La próxima semana empezarán a dilucidarse estas cuestiones. Macri dio
la señal que su agenda de prioridades coincide con la de los financistas y
empresarios. La incógnita es si el ritmo para llevar
adelante las reformas será el mismo que el que ellos reclaman.
Mientras tanto, los funcionarios mantienen ansiosos por ver
materializadas las promesas de inversión siguen con la sensación de
que desde Wall Street siguen "corriendo el arco".
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