Por Carlos Burgueño
- La reforma impositiva se presentará mañana en sociedad y ante los
gobernadores en la reunión del 9 de noviembre. Mientras tanto, Mauricio Macri
dará hoy los lineamientos generales y llamará a la clase política y económica a
que la apoye, aunque muchos se sientan en parte defraudados, porque tendrán una
mayor presión tributaria. Será el caso, finalmente, de la renta financiera, que
será incluida en el proyecto de ley, aunque con limitaciones. También habrá,
como lo adelantó este diario, más tributos internos y la posibilidad de tomar a
cuenta de ganancias al menos parte del impuesto al cheque.
La reforma se aplicará en cuatro años, comenzando, en el caso que el Congreso
la apruebe tal como está ya redactada, en el ejercicio 2018, con lo que la
mayor parte de los cambios comenzará a notarse en la sociedad en 2019.
Siguiendo los plazos, la finalización de las modificaciones se sentirán en
2022.
La línea fina del proyecto será presentada mañana en el Ministerio de Hacienda
por el dueño de casa, Nicolás Dujovne. Como viene insistiendo el Gobierno desde
que comenzó a hablar del tema, se trata de un proyecto fiscalmente conservador
que busca, básicamente, que no se pierda recaudación. En otras palabras, si la
sociedad en general está esperando una baja generalizada en la presión
tributaria que hoy supera el 45% general, se verá defraudada. Sí puede haber
buenas noticias para el sector privado industrial, que tendrá si elige
reinvertir resultados tendrá una baja en la presión impositiva de 35% a 25%, de
manera gradual y en un plazo de 4 años.
Renta financiera será considerado como un impuesto nuevo, no relacionable con
Ganancias ni con el IVA. Tendrá, al menos en una primera etapa, una alícuota
del 5% que se le añadirá a la rentabilidad que obtengan a algunos de los
inversores del sistema financiero al finalizar la operación. Se aplicará a las
operaciones por más de 1,4 o 1,5 millones de pesos (el monto se definirá a
último momento) o a los intereses que superen una rentabilidad de 55.000 pesos.
Estarán incluidos en el nuevo impuesto los tenedores de depósitos a plazos y
títulos como Lebac (se estudia aún si el resto de las colocaciones en bonos
locales ingresarán), pero quedará fuera la compra y venta de acciones en la
Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Por su parte, la distribución de dividendos
de las empresas cotizantes pagarán los impuestos correspondientes, que también
se proponen modificar con la nueva ley. El impuesto aplicará en las operaciones
que comiencen a vencer luego de su aplicación efectiva, y se estudia aún si una
renovación exactamente igual al vencimiento queda o no dentro del nuevo
impuesto. Renta financiera será coparticipado, con lo cual, se descarta, tendrá
una larga vida en el sistema tributario argentino. Estarán también grabados las
ADR en el momento de ser declaradas como renta por los inversores
locales.
El anuncio de la creación del nuevo tributo sería uno de los capítulos del
mensaje de hoy de Mauricio Macri en el CCK a legisladores, gobernadores,
empresarios y sindicalistas y busca un doble efecto. Por un lado, obviamente,
aumentar la recaudación,incluyendo una medida que a priori sería impensada en
un Gobierno de centroderecha y, en teoría, friendly hacia el sistema
financiero. De hecho el kirchnerismo, pese a amenazar y amagar varias veces,
nunca avanzó seriamente con un impuesto de este tipo. Pero, además, el macrismo
busca un golpe de efecto político hacia parte de la oposición, especialmente el
massismo, que siempre impulsó este impuesto como cambio imprescindible en
cualquier esquema fiscal equitativo. Piensa el Gobierno que con esta iniciativa
los votos de varios bloques legislativos a favor de la reforma deberían estar
garantizados.
Una parte (pequeña) del impuesto al cheque podrá ser tomada a cuenta de
Ganancias, tanto por los trabajadores en relación de dependencia como los
autónomos y monotributistas, pero sólo en los créditos (no débitos). La idea es
que se aplique una alícuota de no más del 0,5%; con una presión total que hoy
llega al 1,2%.
La reforma propone cambios importantes en impuestos internos y en el IVA para
sectores con presión impositiva. En el primer caso se aplicarán nuevas
alícuotas (y obviamente más altas) a las cervezas, vinos, bebidas espirituosas
y al champagne (que por algún motivo misterioso tiene baja presión) y, también,
a las gaseosas, bebidas isotónicas y aguas saborizadas. Se estudia también
aplicar impuestos mayores sobre los cigarrillos. Comenzarán a pagar IVA del 21%
a los sectores de servicios por internet pagados en el país (tengan o no
residencia en la Argentina), lo que incluye Netflix o Spotify, así como los
contratos en el comercio electrónico de servicios intangibles en portales como
Mercado Libre, OLX, Alamaula, etc.
Por iniciativa de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), se
incluirá también una nueva ley de "Revalúo", que incluye un nuevo
mecanismo de actualización de los activos que están alcanzados para calcular
los Impuestos a las Ganancias y Bienes Personales, y que incluyen inmuebles de
todo tipo, bienes muebles amortizables, vehículos de todo tipo, acciones y
participaciones accionarias en empresas de cotización cerrada, derechos de todo
tipo (incluyendo a autor y concesiones), obras de arte y de colección, etc.
Este "revalúo" incluye tanto a empresas como particulares y se
aplicará sobre ejercicio vencido. Esto es, si la ley se aprueba en 2018 se
comienza a ejecutar en 2019. Las alícuotas que se aplicarán irán de 5% a 15%,
dependiendo el bien que se "revalúe". Este mecanismo deberá ser
interpretado como una alternativa a la aplicación del "ajuste por
inflación" que está suspendido por ley desde 1992 desde la misma creación
de la ley de convertibilidad. Se estima que la aplicación del nuevo esquema
impactaría entre el 5% y 10% del valor del bien y debería aplicar los reclamos
de los privados.
|