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Por Francisco
Jueguen - Con el objetivo de mejorar la competitividad de la economía, impulsar
nuevas inversiones productivas y crear más empleo, el Gobierno presentó
ayer en público el proyecto oficial de reforma tributaria.
La iniciativa, que
será enviada en dos semanas al Congreso, contempla una reducción de la presión
impositiva al sector privado equivalente a 1,5 puntos del PBI en cinco años, lo
que "aportará previsibilidad", según señaló en conferencia de prensa
el ministro de Hacienda, Nicolás
Dujovne , junto al viceministro, Sebastián Galliani, y el
subsecretario de Ingresos Públicos, Andrés Edelstein.
Con el desafío por
delante de reducir el déficit fiscal (4,2%
del PBI a fines de este año) y rebajar la presión tributaria de más de 30
puntos del PBI, el Gobierno modificará varios impuestos, entre
ellos, aportes y contribuciones de la seguridad social, impuesto a las
ganancias corporativas y personales, IVA, créditos y débitos, Ingresos Brutos,
sellos y eliminación de aduanas internas; impuestos internos, ambientales sobre
los combustibles y a la transferencia de inmuebles.
Además, el
Ejecutivo planea gravar los servicios online que compran los
argentinos al exterior (como Netflix y Spotify), se eliminará una exención a la
renta financiera para algunos activos, habrá leves cambios en el monotributo
(que no contemplan ni los montos ni las escalas actuales) y se ampliará la
deducción para los autónomos. Según el Gobierno, la reforma le costará al
Tesoro nacional un 0,3% del PBI anual (un 1,5% acumulado en cinco años) y
"aumentará los recursos coparticipados a las provincias". Incluso
-dijo Dujovne-, el crecimiento de la economía y de la base tributaria gracias a
los cambios propuestos podría implicar un costo "neutro" de la
reforma.
Luego de la
conferencia, Dujovne presentó la iniciativa, inspirada en los cambios
propuestos en Chile y Uruguay, frente a legisladores de todos los partidos.
"Ahora hay que empezar el diálogo", dijo el ministro de Hacienda.
"Hay fuertes expectativas de que hay diferentes fuerzas que apoyarán este
cambio", agregó.
Hubo detalles en
casi todos los cambios propuestos, aunque escasearon en lo que respecta al
principal reclamo de los empresarios: Ingresos Brutos, que depende de las
provincias. Ante la consulta de LA NACION, Dujovne aseguró que se debatirá una
"pronunciada rebaja de las alícuotas" con las provincias. "Lo
que más nos preocupa es el impacto en las actividades intermedias, en el
proceso productivo y no tanto en el consumo final", dijo como pista.
A pesar de que no
dio detalles, en la información divulgada por el Gobierno se filtró una
intención con el "distorsivo" impuesto en cascada. Según se informó,
las alícuotas van actualmente de 0% a 8%. La propuesta oficial a los
gobernadores será reducirlo a la mitad.
Sobre los cambios
en las contribuciones patronales, el costo laboral no salarial en lenguaje
oficial, se explicó que en la región tiene una alícuota promedio de 13,30%
(17,37% a nivel global) . En la Argentina es de 17% a 21%. Tras los cambios que
promueven llevarlo a 0% para salarios inferiores a $ 12.000 brutos en 2022 (en
2018 el mínimo sería $ 2400), el promedio sería de entre 0% y 19,5% (ésa sería
la alícuota única). "La idea es generar incentivos para formalizar
empleados", indicó Dujovne.
Se plantea además
reducir el impuesto a las ganancias corporativas de 35% a 25% para quienes no
distribuyan y reinviertan sus dividendos (el promedio global de este impuesto
es de 24,29%). Se suma una devolución anticipada de saldos a favor de IVA por
inversiones y la posibilidad de tomar el impuesto al cheque como pago a cuenta
de Ganancias en su totalidad en cinco años. No se elimina para beneficiar a las
empresas que trabajan en la formalidad.
La propuesta lleva
también la eliminación de una exención al cobro de Ganancias a la renta de
activos financieros. Según Dujovne, esta medida no impactará negativamente en
el sistema. Será por rentas obtenidas en plazos fijos o Lebac, entre otras. Un
ejemplo: un plazo fijo de $ 300.000 con una tasa de 20% nominal genera
ganancias anuales de alrededor de $ 60.000. Por el nuevo impuesto pagaría $ 400
anuales. Se duplicará la deducción especial para los autónomos (todavía quedará
lejos de los asalariados) y se eliminará el impuesto a la transferencia de
inmuebles (se gravará la ganancia obtenida de la venta de una segunda
vivienda).
Además, se
modificarán impuestos internos. Tendrían una alícuota de 0% productos
tecnológicos como celulares y televisores ("para que los precios sean
parecidos a los de otros países del mundo", dijo Dujovne) y también para
autos y motos de gama media. Subirán, en cambio, para aeronaves, embarcaciones
y motos de alta gama (al 20%). También habrá alzas para productos "no
saludables" como gaseosas azucaradas (las light quedarán
exentas) y bebidas con alcohol (whisky, coñac, cervezas, vinos y sidras).
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