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Por Julián
Yosovitch - Siendo una de las administradoras de fondos líderes en el país,
Schroders cuenta con más de 85 años en el mercado local. En la Argentina está
presente desde el año 1932, y administra activos a nivel internacional por más
de u$s 575.000 millones. Para Pablo Albina, Country Head de Schroders,
"Argentina tiene altas chances de ser un ejemplo de desarrollo
exitoso".
Trabajó en
Schroders desde el año 2001, pasando por buenos y malos momentos del mercado y
de la economía Argentina. ¿Esta vez es diferente?
Tengo la suerte de
seguir los mercados y operarlos desde el año 1990. Dada esa experiencia, creo
que hoy en día Argentina tiene chances de que efectivamente sea diferente esta
historia. Sin embargo, para eso tienen que ocurrir ciertas cosas muy
importantes. En primera instancia nuestro país debe generar instituciones que
perduren en el tiempo. Creo además que si nos focalizamos en la educación y ser
mejores como sociedad, el potencial de Argentina es enorme. No tengo dudas de
que Argentina tiene altas chances de ser un ejemplo de desarrollo exitoso como
Corea de Sur. El voto de confianza de la sociedad hacia la gestión del gobierno
actual es un paso hacia adelante y el desafío del gobierno es consolidar las
expectativas.
Si nos focalizamos
en el mercado financiero, ¿cómo nos podemos dar cuenta de que ese cambio
efectivamente está ocurriendo?
Lo primero que
tenemos que identificar en el mercado para confirmar que el cambio está
ocurriendo es que efectivamente contemos con un gobierno que está concentrado y
focalizado en llevar adelante reformas positivas. Por ejemplo, políticas
públicas que logren bajar inflación, equilibrar las cuentas del fisco,
racionalizar el sistema impositivo y que se busque bajar el nivel de trabas o
protección al comercio internacional, con el afán de abrirse al mundo.
Particularmente en el mercado financiero, lo vamos a ver con un incremento
significativo de las empresas que cotizan en el mercado de capitales doméstico,
y que a su vez busquen financiamiento mediante obligaciones negociables y fideicomisos
financieros. El mercado tiene un potencial enorme y hay mucho por explotar. Si
nos focalizamos en el mercado de fondos, vemos que hoy en día ocupa el 5% del
PBI y deberíamos tener como meta que llegue al 10% para el año 2020.
¿Qué impacto puede
tener la decisión de gravar la renta financiera en este momento?
La aplicación del
impuesto a la renta financiera a individuos estaba dentro de los escenarios
posibles en una reforma tributaria integral. Argentina es uno de los pocos
países que tiene exenciones a este impuesto y entendemos que era una medida
esperable en el marco de un déficit fiscal estructural cercano al 5% del PBI.
Es prematuro estimar el efecto recaudatorio de la medida, dado que resta una
discusión profunda en el Congreso. De aquí en adelante, resulta importante
lograr estabilidad y previsibilidad en el sistema impositivo. Desde el punto de
vista del inversor, el fin de extensión del impuesto a la renta financiera
lleva a equiparar impositivamente alternativas de inversión locales con
alternativas extranjeras. Un efecto esperado podría ser que la planificación y
construcción de portafolios de inversión de individuos converjan a estándares
internacionales, en términos de alocación y diversificación. Por último, este
cambio impositivo podría disminuir la demanda de emisiones soberanas,
provinciales, y corporativas de residentes argentinos en los próximos años. Sin
embargo, la experiencia del resto de los países de la región con similares
impuestos a individuos demuestra que no han tenido problemas para acceder al
mercado de capitales en la última década.
Hoy Argentina
parece ser la niña bonita del mercado. ¿Qué riesgo hay de que Argentina sufra
en un futuro el mismo destino que sufrió Brasil en ese sentido?
Creo que el caso de
Brasil en 2011 es diferente al de la Argentina de 2017. En 2011 Brasil tenía un
real muy apreciado mientras que éste no es el caso del peso argentino en estos
momentos. El peso argentino no está barato pero tampoco muestra niveles de
sobrevaluación que sí registraba Brasil en el año 2011. A su vez, Argentina
cuenta hoy en día con una dirección de políticas públicas orientadas a corregir
desbalances de la economía como el déficit fiscal, incrementar la
productividad, mejorar instituciones en el mercado de trabajo, etc. Hoy
Argentina tiene una política de apertura al mundo que busca converger al
comercio global mientras que en 2011, Brasil no las tenía. Estamos también de
frente a otra circunstancia de términos de intercambio regional y mundial.
En pocas palabras,
lo que viene a hacer la administración actual es encarar reformas estructurales
con objetivos positivos y coherentes de una forma gradual, de modo tal de no
enfrentar conflictos sociales y poder acordar con sectores para que esos
cambios sean concretados y perdurables en el tiempo, y que esto nos lleve a
instituciones estables.
¿En qué otros
mercados a nivel internacional ven potencial? ¿Quién representa una competencia
para nosotros a nivel global?
La competencia está
en el barrio. Veo a Brasil como principal alternativa y que, si logra un cambio
político positivo similar al nuestro, el potencial es inmenso. Brasil y
Argentina son similares en cuanto a su nivel de gasto público, intervención del
Estado en la economía, su sistema impositivo, etc. Si allí también se logran
alcanzar los consensos que permiten implementar políticas públicas que sean
acordadas por la mayor cantidad de participantes en pos de fortalecer las
instituciones, el desarrollo va a venir de la mano.
En el ámbito local,
las Lebac siguen siendo el activo de preferencia en los portafolios de los
inversores argentinos...
Efectivamente.
Esperábamos una inflación por encima de lo que estimaba el mercado y por eso
apostamos a mantenernos en la parte corta de la curva de Lebac, y no creemos
que haya que ampliar duration dentro de la misma. Esperamos a que por lo menos
tengamos datos consistentes de baja de inflación (al menos dos meses) para comenzar
a alargar duration. No nos llamó la atención la suba de tasas del Banco Central
y estábamos posicionados para ese escenario. Quizá lo que nos sorprendió no fue
la suba en sí, sino más bien la magnitud de la misma.
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