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Por Francisco
Jueguen - Meses atrás, en busca de una mayor competitividad, la industria
vitivinícola y el gobierno mendocino reclamaban por lo bajo un dólar a $ 24.
Resignados, en las últimas semanas la industria pedía mejoras en los
reintegros. Anteayer, el Gobierno anunció una reforma tributaria en la que la
alícuota de los impuestos internos al vino, entre otras bebidas alcohólicas,
subirá al 10%.
"Evidentemente,
no entiende nada de las economías regionales y de la crisis a la que fueron
sometidas en la época K", explotó la vicegobernadora radical de Mendoza, y
aliada de Cambiemos, Laura Montero. Hablaba, claro, sobre el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne .
Estas expresiones se multiplicaban ayer en los sectores que comenzarán, si se aprueba el proyecto de reforma tributaria oficial en el Congreso,
a pagar más impuestos internos.
En el Gobierno
tienen una mirada completamente diferente. No sólo explican que hay una
intención de generar equidad (el agua paga un 4% de impuestos, mientras que el
vino y el champagne pagan hoy 0%), sino que además sienten que el debate se
parcializó, dentro de una reforma amplia, en los impuestos internos. "Tienen
una mirada muy parcial. Estamos bajando el costo del trabajo, el impuesto al
cheque, Ingresos Brutos, Ganancias. Todo eso es mucho más que el impuesto
interno", afirmaron ayer en el Ministerio de Hacienda, donde creen que
"sumando y restando, la reforma será buena para todos los sectores".
Cerca del ministro
estimaron que el proyecto -que tiene 400 páginas y que será enviado al
Parlamento en dos semanas- será una sola ley y no varias. Además contendrá una
unidad de cuenta que servirá para actualizar las bases imponibles. Se hará una
vez por año y -estiman- se usará el IPC del Indec. Confían además en que la
economía crecerá, si se aprueba el proyecto sin tocar una coma, un 0,5% más por
año. En Hacienda son optimistas con los precios: "Van a bajar".
Mencionaron los autos y la ropa, entre otros productos que son caros en el
país.
Sobre Ingresos
Brutos se espera que luego de la ley de responsabilidad fiscal se trabaje con
las provincias en un pacto fiscal para darle sobrevida al firmado en 1993.
"Hoy las provincias tienen un déficit primario del 0,5% del PBI que se
financia con parte de la masa coparticipable. Si cumplen la ley de
responsabilidad fiscal y la economía se expande habrá superávit y tendrán
espacio para una baja gradual de gravámenes provinciales", indicaron. La
idea es bajar este impuesto distorsivo a la mitad, fundamentalmente en los
eslabones productivos de la industria, el agro y el transporte, según afirmaron
cerca de Dujovne.
Pero los impuestos
internos, donde hay subas y bajas de acuerdo con la suntuosidad o la afectación
a la salud, fueron el tema más cuestionado, sobre todo en las economías
regionales. "Los que nos critican no están contemplando los ahorros en
otros lados", destacaron en Hacienda, y citaron la baja en las
contribuciones patronales, la posibilidad de una rebaja en Ingresos Brutos, la
de tomar el gravamen a créditos y débitos a cuenta de Ganancias o la reducción
de la renta sobre las utilidades si se reinvierten.
"Estamos
analizando diferentes hipótesis mientras esperamos participar en el debate que
el Poder Ejecutivo planteó para los sectores comprendidos en una reforma
tributaria que, en su aplicación definitiva, debería resultar beneficiosa para
todos los argentinos", dijeron desde el sector fueguino de electrónicos.
Ayer, los integrantes de Afarte, que agrupa a esas empresas, se reunieron a las
10.30 para analizar la igualación de impuestos internos con el resto de los
productores del país.
"El incremento
de impuestos internos a las bebidas azucaradas generará importantísimas
pérdidas de puestos de trabajo en la cadena azucarera", alertaron desde el
Centro Azucarero Argentino. La Cámara Argentina de la Industria de Bebidas Sin
Alcohol también rechazó la suba del 17%. "Un impuesto de estas
características resulta distorsivo y discriminatorio, ya que penaliza sólo a
una categoría en particular, sin considerar otros productos que contribuyen
significativamente a la ingesta diaria de azúcar", esgrimieron. Alertaron
por la pérdida de empleo.
Entre los
tabacaleros reinaba aún cierta confusión. El Gobierno mantuvo la presión
impositiva de los siete impuestos que paga el sector. Sin embargo, cambiará la
configuración interna: sumará peso al impuesto de suma fija frente al que es
proporcional a los precios. "Es para que los consumidores no se pasen a
los cigarrillos de menor calidad", explicaron en Hacienda.
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