Javier Jiménez - Bruselas- Junto a un panel azul en el que se leía la palabra «bienvenidos» los máximos representantes de Bulgaria y Rumanía firmaron ayer su Tratados de adhesión a la Unión Europea (UE). Se trata de un paso más, en este caso con una importante carga simbólica, en la aspiración de ambos países del Este de unirse al «club» europeo.
Rumanos y búlgaros quedaron descolgados, debido a la lentitud en aplicar reformas políticas y económicas, del proceso de ampliación que el año pasado llevó a la UE a sus vecinos del Este y a dos países mediterráneos (Chipre y Malta). Pero en los últimos meses ambos han hecho progresos suficientes para cumplir el calendario que prevé que su ingreso como miembros de pleno derecho de la UE se produzca el 1 de enero de 2007. El apoyo del Parlamento Europeo, hace dos semanas, y la firma de los Tratados de Adhesión, ayer en Luxemburgo, confirman que avanzan por el camino adecuado.
Pero, por si acaso, los representantes de la UE que ayer participaron en la ceremonia de firma del Tratado combinaron los elogios con el recordatorio de que Bulgaria y Rumanía deben ponerse al día en determinados aspectos, como la lucha contra la corrupción o el crimen organizado. La UE sigue reservándose la posibilidad de aplazar un año el ingreso si no se producen los avances esperados.
El reencuentro europeo. «Faltan por hacer progresos de aquí a 2007», aseguró el primer ministro luxemburgués y presidente de turno europeo, Jean Claude Juncker, que celebró la llegada de Rumanía y Bulgaria como «el reencuentro entre la historia y la geografía de Europa». Juncker destacó además que la firma de los Tratados de Adhesión se produce 60 años después del final de la II Guerra Mundial, que dividió a Europa. «Un continente», continuó Juncker, en el que «nunca es nada fácil» pero que ha conseguido gracias a la creación de la UE que haya «más libertad, más democracia y más bienestar».
A estos principios aspiran también Bulgaria y Rumanía, como aseguró el presidente de este último país, Traian Basescu, al asegurar que la UE es una oportunidad «de compartir la seguridad y la prosperidad» que se vive en la parte occidental del continente. En términos similares se pronunció durante la ceremonia el Rey Simeón de Bulgaria, primer ministro de su país, quien defendió que la firma del Tratado de Adhesión «no es una simple firma», sino que representa «la unión entre los ciudadanos europeos». 22 millones de ellos son rumanos, mientras que Bulgaria tiene una población de 8 millones.
La firma del Tratado de Adhesión se produjo después de la reunión que los ministros de Exteriores celebraron ayer en Luxemburgo y en la que se volvió a hablar del creciente rechazo de los franceses a la Constitución Europea. El Alto Representante de la Política Exterior Europea, Javier Solana, aseguró que si triunfa el «no» en Francia se produciría una cierta parálisis en todos los asuntos europeos.