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Por Nicolás
Balinotti - Será hoy un día crucial en la CGT. El triunvirato de mando convocó
al consejo directivo en su plenitud con dos premisas urgentes: resistir a los
cambios que pretende introducir el Gobierno en la ley de contrato de trabajo
(20.744) y escenificar una inusual cohesión para despejar las versiones que
daban como cerrado un pacto con la Casa Rosada para aprobar la reforma laboral.
"Vamos a
rechazar cualquier capítulo del proyecto que tenga que ver con modificar la ley
de contrato de trabajo (LCT). El único cambio que avalamos en la legislación es
el aumento de la licencia de paternidad", dijo ayer a LA NACION Juan
Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato de mando.
La postura de la
CGT podría hacer tambalear el proyecto oficial, ya que el ministro de Trabajo,
Jorge Triaca, considera indispensable modificar la legislación actual para
avanzar en su plan de reducir costos laborales para ganar competitividad.
Los puntos del proyecto
que más resistencia generan en la CGT son los siguientes:
-La intención
oficial de reducir el cálculo para el pago de las indemnizaciones. Se pretende
eliminar del cómputo el aguinaldo, horas extras, comisiones, premios y todo
otro rubro que no tenga periodicidad mensual. Consideran los gremios que será
un motivo para que aumenten los despidos, ya que serían "más
baratos". Además rechazan que la posibilidad de iniciar demandas por
despido, que hoy prescribe a los dos años, caduque a los 365 días.
-La modificación
del artículo 4 de la ley de contrato de trabajo para establecer un "valor
social compartido" e igualar los derechos y las obligaciones del empleador
y del empleado.
-La creación de la
figura del "trabajador autónomo económicamente dependiente" (una
figura bastante parecida a la que se creó en la reforma brasileña), que preste
servicios personales para una empresa o persona física en hasta un 80% de sus
ingresos anuales, excluyéndolo del régimen del contrato de trabajo y remitiendo
a una regulación estatutaria especial.
-La exclusión del
régimen del contrato de trabajo de los "trabajadores independientes y sus
trabajadores independientes colaboradores", creando una zona de exclusión
de la ley laboral para quienes trabajen para otros.
-La creación de un
"Banco de horas", que se establecerá mediante los convenios
colectivos de trabajo, por el cual el cómputo de la jornada máxima, diaria o
semanal pasa a ser anual, permitiendo compensar los excesos de jornada a lo
largo de un año y sin pago de recargo por horas extraordinarias. Hay reparos
sindicales, además, al aumento de la jornada diaria, que podría subir de 8 a 10
horas.
-La flexibilización
del criterio de "ius variandi", que prohíbe la modificación
unilateral de las condiciones de trabajo del empleado.
-Se facilita la
tercerización y subcontratación, un punto que generó rechazos, sobre todo, de
Hugo Moyano, que podría ver amenazado su caudal de afiliados en actividades secundarias
a la del chofer de camiones. Pablo Moyano no asistirá hoy a la reunión de la
CGT porque está en Roma, donde ayer tuvo un breve encuentro con el papa
Francisco.
El triunvirato de
mando de la CGT le recriminó a Triaca y a Mario Quintana cierta traición. Los
sindicalistas argumentaron que en las charlas preliminares con los funcionarios
se habría convenido avanzar en una reforma de manera sectorial, sin
"tocar" la legislación.
Los gremios, sin
embargo, no están dispuestos a un rechazo generalizado del proyecto oficial.
Avalarán el proyecto de blanqueo laboral, que otorga facilidades y beneficios
para los empresarios que regularicen a sus empleados. También la ampliación de
las licencias por paternidad de dos a 15 días. Y surgen todavía dudas sobre el
regreso de las pasantías.
Gobernadores y
legisladores del PJ advirtieron que definirán su postura ante el proyecto de
reforma laboral en el Congreso de acuerdo a lo que opinen los gremios. La
semana que viene un grupo de mandatarios provinciales visitará la CGT.
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