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Por Javier Blanco -
El Banco Central (BCRA)
debería convalidar hoy una suba de al menos dos puntos en las tasas de interés
que paga por colocar sus Letras (Lebac) entre inversores para regular la oferta
monetaria, si quiere estar en condiciones de renovar buena parte del
vencimiento por $ 379.000 millones que enfrenta, un 31% del total que acumula
ese pasivo. Y tendría que resignarse a enfrentar un deterioro en los plazos
promedio de esa deuda dadas las expectativas que generó con relación a un
"verano de tasas altas"
Al menos ésa es la
apuesta del mercado, que se basa en los rendimientos del 28,70 al 29,65% anual
que terminaron mostrando ayer esos mismos títulos en el mercado secundario,
valores que suponen aumentos de hasta 2,2 puntos porcentuales respecto de la
última licitación primaria, celebrada a mediados de octubre.
El pálpito de
analistas y operadores toma en cuenta además la cerrada defensa de la necesidad
de imponer un sesgo monetario más contractivo que el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger ,
realizó en sus últimas disertaciones y la definición que entregó recientemente
uno de sus colaboradores, Demián Reidel, al indicar que "el corte de tasa
se realiza en línea con las que se operan en el mercado secundario",
recordó el analista Marcelo Elbaum, de Allaria Ledesma & Cía.
"La postura
antiinflacionaria que el BCRA puso de manifiesto con el alza de 250 puntos en
la tasa de pases en las últimas tres semanas, ahora deberá convalidarla en
Lebac. Y el renovado atractivo de una tasa real que llega al 11,6% (descontando
expectativas de inflación) hará que el grueso de las ofertas vuelvan a
concentrarse en el plazo más corto, lo que sería un paso atrás en los intentos
que venía realizando con éxito para estirar vencimientos", explicó Nery
Persichini, economista jefe de MB Inversiones.
Redobla la dosis,
¿funcionará?
De acuerdo con el
cronograma de licitaciones, el BCRA recibirá hoy propuestas de compra de las
Letras que emitirá a 35, 63, 98, 154, 218 y 273 días. Su precio lo definirá
minutos después de que el Indec dé a conocer el índice de precios de octubre,
que rondaría el 1,5%, según se estima.
El relativo alivio
que traería la baja en la inflación respecto de septiembre ( 1,9% el IPC
general y 1,6% la medición núcleo) no alteraría sus planes de imponer una
mayor rigurosidad monetaria, la que alcanzará su pico en diciembre cuando entre
en vigor un cambio en el cómputo de los encajes que recortará fuerte la
liquidez del sistema financiero local. En previsión de ello los bancos intentan
retener depositantes (subieron del 18,3 al 19,5% en el último mes la tasa por
plazos fijos minoristas) y morigerar la demanda de financiación encareciendo el
crédito (aumentaron del 27 al 29,1% en el mismo lapso el adelanto por cuenta
corriente).
Los analistas dudan
sobre el impacto que el alza en el costo del dinero puede tener sobre el nivel
de actividad, pero -sobre todo- de la eficacia de la nueva suba de tasas como
antídoto inflacionario. "Es una incógnita cuán efectivo puede ser este
instrumento hoy, con el mercado esperando nuevos ajustes fuertes en las
tarifas", juzgó Gustavo Cañonero, de SBS Group.
Además esto se da
en un contexto en el que la sostenida suba que tuvo el stock de
deuda del BCRA (pasó de $ 703.600 millones a $ 1.154.100 millones en un año)
comienza a restarle efectividad a la política monetaria, "dado que le
impone un crecimiento inercial del 30% (2,7% del PBI) en la oferta de dinero
sólo por el pago de los intereses", apuntó Hernán Hirch, de FyE Consult.
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