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Por Sofía
Bustamante - A diferencia de lo que sucede en los países del primer mundo, el
sistema financiero local todavía no tiene incorporadas las finanzas
sustentables, que engloban cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza. Si
bien es cierto que los bancos están cumpliendo en términos de reciclaje,
eficiencia energética y tratamiento de residuos, lo que vendría a ser la
"huella directa", no aplican las mismas pretensiones cuando analizan
a sus clientes.
"Prácticamente
todos los bancos están cumpliendo con la huella directa, y los que no lo
terminaron de hacer, lo están por terminar. Se trata de un porcentaje alto,
arriba de un 80%; sin embargo, en cuanto la huella indirecta, que es la que más
nos interesa, qué hacen cuando prestan dinero, no vemos lo mismo", comentó
Pablo Cortínez, focal point de finanzas sustentable de la Fundación Vida
Silvestre.
Estos datos se
desprenden de la Segunda Encuesta sobre Sostenibilidad en Instituciones
financieras de Argentina realizada por la Fundación Vida Silvestre junto con
BID Invest, que toma como muestra el 75% del sistema financiero medido en
volumen de préstamos y cuyo fin es concientizar sobre los beneficios de
políticas especificas de sostenibilidad y analizar cuánto saben los bancos
sobre esta tendencia que es cada vez más elegida en el mundo. El trabajo
completo, cuyo anticipo publica El Cronista, será presentado a partir de las 9
en el Sofitel Arroyo por Cortinez y Diego Flaiban (BID Invest).
A nivel global, WWF
identifcó la necesidad de tener impactos directos en el medio ambiente a través
del sector financiero como una de sus cinco prioridades. Por eso dedició
actualizar su anterior diagnóstico, hecho en 2014.
Hace al menos 20
años que se comenzó a hablar sobre finanzas sustentables, lo que implica
incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza al análisis de las
finanzas. Existen dos perspectivas: una involucra el análisis crediticio
tradicional pero también se tiene presente la sustentabilidad, si tiene alguna
contingencia o pasivo ambiental. La otra abarca las inversiones responsables,
grandes fondos de inversión que solo invierten en negocios con criterios de
sustentabilidad.
Cortínez explicó
que al momento de dar un préstamo, el banco debe prever el posible daño
colateral, como puede ser, por ejemplo, que la producción para la cual el
cliente pidió el crédito, esté contaminada; en consecuencia, esta producción
puede valer la mitad de lo que originalmente se calculó. Por otro lado, también
puede pasar que se proyecten determinadas ventas, expectativas que luego se
disuelven porque, al no tener certificados de sustentabilidad, algunos países
no están dispuestos a concretar las compras, como puede ser el caso d Alemania.
Mientras tanto, por el lado de las inversiones, muchos fondos europeos solo
incursionan únicamente en inversiones sustentables y responsables.
El experto agregó
que más allá de que ser financieramente sustentable genera una imagen positiva
de la entidad, se percibe una mayor concientización sobre los otros beneficios
que puede ofrecer: acceso a líneas de instituciones financieras
internacionales, el subsidio de tasas y las ventajas en términos de
previsiones. "Creció mucho la percepción sobre los beneficios en términos
de previsiones. Esto significaría que si la entidad tiene en cuenta los criterios
ambientales y sociales a la hora de otorgar un crédito el Banco Central lo
podría previsionar menos. Además, esta es la tendencia que se viene",
señaló.
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