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Por
Elizabeth Peger - El presidente Mauricio Macri posando sonriente junto a su
ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y toda la primera línea de la conducción de
la CGT. La foto del cierre de la IV Conferencia Mundial para la Erradicación
del Trabajo Infantil en el predio de la Rural ofreció al Gobierno el broche
perfecto para celebrar el acuerdo por el proyecto de reforma laboral que hoy
ingresará al Senado. "El consenso mostró una madurez de todos los
sectores", festejó el titular de la cartera laboral en el mismo escenario
y después de largos intercambios con la dirigencia sindical para terminar de
pulir los detalles finales de la iniciativa con la que el Ejecutivo aspira a
fortalecer la creación de empleo, reducir la informalidad y favorecer la
competitividad.
El
texto que el Ejecutivo remitirá hoy a la Cámara alta una elección nada casual
porque el oficialismo aspira a tener aprobado el texto antes de la asunción en
su banca de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner quedó definido en las
primeras horas de la tarde de ayer cuando se terminaron de consensuar los
puntos pendientes que solo habían sido convenidos de palabra en el principio de
acuerdo alcanzado el miércoles entre Triaca y el triunvirato de la CGT.
Allí
la discusión se concentró en las dos nuevas figuras o categorías laborales no
alcanzadas por la Ley de Contrato de Trabajo que el Gobierno pretendía
habilitar en la reforma. Finalmente, la central obrera logró excluirlas del
proyecto y trasladar el debate sobre su creación a la futura mesa de diálogo
tripartito permanente que consagrará la iniciativa. En el texto de la reforma
solo se fijó que la categoría de "trabajador autónomo económicamente
vinculado" se aplicará a los profesionales que presten servicios especializados
a un solo empleador hasta en el 80% de sus ingresos mensuales y siempre que su
dedicación no supere las 22 horas semanales. Sobre la otra figura, que
involucra al "trabajador independiente" con colaboradores, se
estableció que sus alcances y características se resolverán en el marco del
diálogo tripartito y en un plazo de 180 días.
La
otra definición involucró la polémica por la tercerización (artículo 30). En
ese caso se determinó que el régimen de responsabilidad solidaria de la empresa
principal con el personal de una tercerizada no será aplicable en actividades
complementarias de limpieza, seguridad, montaje de instalaciones o maquinarias,
gastronomía, servicios médicos de emergencia y de higiene y seguridad, y en el
transporte de personas desde y hacia el establecimiento de trabajo. La CGT
consiguió excluir a último momento la actividad informática de ese articulado
y, quizás su logro mayor: dejó afuera de la limitación al transporte de cargas
y la logística, la gran preocupación del jefe camionero, Hugo Moyano, que
interpretaba la primera redacción de ese artículo como una abierta ofensiva en
su contra.
La
situación, sin embargo, no tranquilizó a su hijo Pablo Moyano, que ayer mismo
cuestionó el pacto sellado por el triunvirato cegetista y llamó al sindicalismo
a rechazar los términos de la reforma que, según denunció, "perjudican a
los trabajadores". El desafío de Moyano (hijo) reavivó la tensión puertas
adentro de la central obrera, al punto que desde la conducción de la central
reprocharon al moyanismo las críticas "cuando participó de todas las
negociaciones que se llevaron adelante para consensuar el proyecto".
Los
jefes cegetistas defendieron el acuerdo por la reforma y destacaron que se
eliminaron del texto los artículos que la entidad consideraba inaceptables.
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