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Por Florencia
Donovan - En su carrera contra reloj por aprobar las reformas económicas que
tiene en agenda, el Gobierno se anotó ayer una pequeña victoria al conseguir
que el proyecto de ley de mercado de capitales, rebautizado como de
"financiamiento productivo", consiguiera dictamen de comisión en
Diputados. El miércoles próximo se votará en el recinto esta norma, que crea
nuevos instrumentos para el financiamiento de pymes y habilita a las sociedades
gerentes de fondos a armar fondos de seguros de vida y de retiro, algo así como
un complemento privado para la jubilación estatal.
Las comisiones de
Presupuesto y Hacienda, Finanzas y Legislación General, presididas por Luciano
Laspina, Eduardo Amadeo y Daniel Lipovetzky, todos hombres de Cambiemos,
aprobaron el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo sin modificaciones.
Aunque el diputado Diego Bossio (Partido Justicialista) presentó un dictamen en
disidencia, mientras que Marco Lavagna (Frente Renovador), junto con
legisladores como Carlos Heller (Solidario Sí) y otros del Frente Para la
Victoria, planteó un dictamen en minoría.
El texto definitivo
surgirá del tratamiento que le dé la Cámara baja. El camino pareciera estar
bastante allanado. Tanto legisladores del oficialismo como de la oposición
aseguran que es uno de los proyectos de reforma enviados por el Ejecutivo que
más consenso tienen. Con lo cual, de tener éxito en la votación, sería la
primera de las grandes reformas económicas del Gobierno que pasa el filtro de
una de las cámaras antes de fin de año. Para avanzar con las reformas
tributaria, laboral y previsional, la estrategia del Gobierno es esperar hasta
después del 10 de diciembre, cuando cambie la composición del Congreso y el
oficialismo tenga más chances de éxito.
El proyecto del
oficialismo apunta a promover algunos cambios fundamentales en el mercado de
capitales:
*Prevé el
desarrollo del mercado de letras hipotecarias y facilita el procedimiento de
notificación a los deudores de créditos cedidos. Es un instrumento que existió
en el pasado y que ayudará a crear un mercado secundario para financiar las
hipotecas ajustadas por UVA (la unidad que creó el Banco Central para indexar
los créditos por inflación).
*Fortalece a la
Comisión Nacional de Valores (CNV) como órgano de control del mercado. La dota
de mayores facultades de fiscalización, incrementa los montos de las multas, y
el texto elimina el polémico artículo de la ley aprobada durante el
kirchnerismo que habilitaba al organismo regulador de los mercados a intervenir
empresas privadas.
*Amplía el negocio
de las sociedades gerentes de fondos comunes. Modifica la ley de fondos actual
para equiparar el tratamiento impositivo que reciben los fondos comunes
cerrados con los abiertos; permite la creación de fondos que replican índices
(ETF, en la jerga financiera), y habilita a las sociedades gerentes a ofrecer
fondos para inversores calificados. Además, en lo que es la gran apuesta de la
industria, les permite a las sociedades gerentes administrar fondos de ahorro y
retiro, lo que en la práctica podría terminar redundando en una especie de
fondos de pensión, ya que serviría para canalizar el ahorro voluntario de
quienes busquen un complemento para su jubilación estatal. Para que esto último
se desarrolle con éxito, sin embargo, en la industria esperan que al proyecto
oficial se le haga un agregado no menor que contemple la posibilidad de que los
fondos de vida y de retiro tengan algún tipo de desgravación impositiva.
*Apunta a
profundizar el mercado de derivados. Para lo cual la norma instala la
posibilidad de compensar operaciones (netting, en la jerga financiera).
*Da un empujón a la
industria de seguros. Aunque no entra en detalles, simplemente habilita a que
se planteen beneficios impositivos para los seguros de vida y de retiro. Una
vez más, la idea de Finanzas es fomentar el ahorro voluntario de largo plazo para
contar con financiamiento para obras de infraestructura y el negocio de
hipotecas.
La oposición pide cambios
En la Cámara baja,
no obstante, no descartaban que al texto del oficialismo en la votación en el
recinto se terminen sumando algunos de los puntos contemplados en los
dictámenes de la oposición. "Se están ahora negociando las modificaciones
para el recinto -explicó una fuente legislativa-. Hay que ver cómo
termina".
Lavagna, por caso,
quiere que se habilite la cotización de facturas de pymes y no sólo de grandes
empresas, y se baje el tiempo de la factura electrónica a 30 días. Amplía
también las facultades de la CNV para controlar las facturas electrónicas, y en
el caso de la letras hipotecarias incorpora una nota para que pueda haber una
cobertura, siempre y cuando la afronte el inversor y no el tomador del crédito;
agrega un capítulo sobre swaps (un instrumento financiero)
para el tomador de créditos hipotecarios; establece que las definiciones de
agente global de inversiones deben ser por ley y no por resolución de la CNV;
elimina temas impositivos (para que sean incluidos todos en la ley de reforma
tributaria), y plantea la creación de una hoja de ruta para que se garantice la
aplicación de las normas sobre inclusión financiera.
Bossio, en tanto, pide
que quienes asuman cargos directivos en la CNV no hayan participado del mercado
de capitales en funciones incompatibles por un mínimo de dos años.
Claves del proyecto
El proyecto aspira
a recrear un mercado secundario que permita, en definitiva, financiar la
creciente demanda de crédito para la vivienda.
Dota a la CNV de
mayores facultades de fiscalización, incrementa los montos de las multas y
elimina el polémico artículo de la ley aprobada durante el kirchnerismo que
habilitaba su intervención en empresas.
Apunta a que las
empresas mejoren su financiamiento en el mercado al modificar la ley de
obligaciones negociables para facilitar y agilizar la emisión de nuevos bonos.
Agrega las cláusulas de acción colectiva (para facilitar eventuales procesos de
reestructuración de deuda).
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