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Por Javier Blanco -
El gobierno porteño completó ayer con la emisión de un bono en pesos a 10 años,
por el equivalente a US$ 402 millones, una operación de ingeniería financiera
que había iniciado anteayer (con el rescate de 8 títulos y canje de 9) y que le
permitirá no sólo alargar el plazo promedio de su deuda, sino en especial
vincular casi la mitad de ella a la moneda en la que recauda.
El Ministerio de
Hacienda, a cargo de Martín Mura, había lanzado horas antes una propuesta para
la recompra de 9 bonos (en pesos a tasa variable y en pesos pero ajustables,
según la variación del dólar) que esa administración había emitido años antes y
vencían en el próximo año y medio, operación que financiaría con la emisión del
nuevo bono.
El stock total
sujeto a recompra sumaba el equivalente a US$ 643,2 millones, y esa primera
etapa de la operación tuvo un nivel de adhesión cercana al 70%. "Se logró
rescatar bonos por unos US$ 458 millones", detalló el subsecretario de
Financiamiento, Abel Fernández Semhan. Con ese aval de los inversores, la
Ciudad puso en marcha la segunda parte de la operación que le permitió
recolectar US$ 402 millones (en partes casi iguales entre inversores locales y
del exterior) con un nuevo título a vencer en febrero de 2028, y por el que
pagará a sus tenedores una tasa de interés Badlar 375 puntos (lo que supone un
rendimiento del 26,375% a valores de hoy).
Pasos
en dos frentes
"La tasa de
interés estuvo en línea con la curva de subsoberanos y refleja que los
inversores aprecian que la Ciudad haya cambiado el perfil de su deuda, dejando
atrás el descalce de monedas y estirando el plazo", valoró Marcelo Elbaum,
analista de Allaria Ledesma & Cía.
"Buscaron
reperfilar su deuda en dos sentidos, al alargar la duración de sus pasivos y
aumentar la proporción en pesos. Y lo lograron: los títulos que recompraron
representaban en total US$ 643 millones en vencimientos de capital hasta 2020 y
otros US$ 100 millones en concepto de intereses. Son dos facturas que bajaron.
Y si bien el monto del nuevo bono no sobrepasó las expectativas, lo que quedó
claro es que buscaron privilegiar costo, algo que también lograron porque
estuvo algo por debajo del esperado por el mercado", destacó por su parte
Agustín Álvarez, de GlobalAgro.
"La emisión
del bono Badlar a vencer en 2028 no es casual: a partir de ese año, la Ciudad
no cuenta con vencimientos de deuda importantes", destacó en un informe
Balanz Capital.
Con el cambio, el
total de la deuda porteña, que tenía un 67% de exposición al dólar, la bajó al
53%. "Eso y la extensión de plazos es lo que buscábamos para tener los
pasivos más calzados con nuestros ingresos, que son en pesos y un calendario de
pagos más desahogado. Y se logró con un título emitido sin ningún tipo de
garantía", destacó Fernández Semhan.
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