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Por Jorge Herrera -
Mientras el mercado financiero se va acomodando a las últimas medidas
contractivas del Banco Central, la demanda crediticia aún no parece haber
tomado nota. Si bien aún es prematuro como para que se evidencien señales del
impacto de las nuevas tasas de interés, en lo que va de la primera parte de
noviembre el crédito al sector privado sigue creciendo a tasas chinas: 51%
interanual. Incluso hay líneas como las vinculadas a créditos hipotecarios y
prendarios que crecen entre 70% y 90% interanual.
El sistema financiero mantiene así el impulso que viene registrando desde
mediados de año. En realidad en todo el período pre-electoral, las PASO y las
legislativas. En la primera fase fue el boom de los préstamos personales que
pilotearon la recuperación del crédito privado. Cabe recordar que previamente
fueron las financiaciones en moneda extranjera (en virtud de una
flexibilización normativa del BCRA que hizo que los bancos con argendólares
pudieran prestar estos fondos a empresas no directamente exportadoras) las que
apuntalaron el crédito bancario al sector privado. Así fue como por cada nuevo
peso otorgado en préstamo, más de $0,65 correspondían a créditos en dólares. En
lo que va del mes los créditos en pesos crecen al 44% interanual mientras que
los nominados en dólares al 90%, por lo que el crédito total lo hace cerca del
51%. Vale señalar que las expectativas inflacionarias están por debajo del 23%
anual. Si se mantiene la tendencia hasta fin de mes, el stock total de crédito
privado aumentará a casi $1,47 billones, o sea, crecerá cerca de $44.000
millones.
Pero en esta segunda fase, si bien los personales continúan creciendo a buen
ritmo, aproximadamente 60% interanual, y ello constituye el mayor aporte en
términos absolutos al financiamiento total ($10.750 millones en noviembre),
otras líneas como hipotecarios y prendarios los superan ampliamente. Por un
lado los créditos hipotecarios están creciendo al 88% interanual ($7.100
millones) mientras que los prendarios aumentan al 71% ($2.300 millones). No hay
duda que las apuestas de los bancos al negocio hipotecario encontraron no solo
una importante demanda insatisfecha sino también que las ofertas se amoldan más
o menos a la realidad del mercado laboral y al contexto inflacionario. Ello se
refleja en la amplia oferta de la banca pública (Nación, Provincia y Ciudad) y
de la mayoría de los principales bancos privados.
Claro que el boom de los personales vino a cubrir una serie de gastos
postergados por las familias, así el amplio menú de créditos personales que
llegan a prestar a más de 70 meses de plazo, van dirigidos a refacciones
menores de los hogares, compras menores domésticas, como así también viajes y
hasta saldar deudas pendientes de las tarjetas de crédito. Al respecto, las
financiaciones vía tarjetas fueron disminuyendo y hoy crecen al 24% interanual
($6.500 millones). En cuanto a los prendarios, la bonanza está vinculada
fundamentalmente con el mercado automotriz. Tanto hipotecarios como prendarios
apunta a gastos de largo plazo y donde entran a jugar otros factores en la toma
de decisiones.
El BCRA apunta a frenar la expansión monetaria por temor a la inflación. Sobre
el fin de año, deberían sentirse los efectos. Un crédito más caro y menor
oferta. Veremos cómo reacciona la demanda.
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