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Por Mariano
Jaimovich - El Banco Central apuesta
por generar una jugada en el sistema financiero para incentivar a
los inversores a que "vuelvan" a apostar
fuerte por los plazos fijos como mecanismo principal de ahorro, o al menos
que no haya tanta diferencia de rentabilidad con las Lebac.
La misión de
este "movimiento de fichas" impulsado por la entidad
monetaria dirigida por Federico Sturzenegger se sustenta
en, por un lado, darle una "mano" a los bancos al quitarles de
encima la obligación que tenían desde el 2012 de subsidiar con
una parte de sus ingresos a ciertos préstamos dirigidos a otros
privados a tasas irrisorias para
el mercado, pero, como contrapartida, pretende que les trasladen los mayores
beneficios que obtendrán -como consecuencia de eliminarles ese
"peso"- en mejorarles las ganancias a los depositantes. Es
decir, que al menos les brinden una tasa positiva
que le gane a la inflación.
Esta idea explica la medida
anunciada por el BCRA a inicios de noviembre,
en el que comunicó oficialmente que durante el 2018 se desarmará
paulatinamente la "línea de financiamiento para la producción y
la inclusión financiera", que fue implementada por el kirchnerismo hace
cinco años atrás, para eliminarla por completo en diciembre de
dicho año.
La misma exigía que
los bancos destinen 18% del total de los depósitos del
sector privado a subsidiar créditos productivos. Es decir, debían costear
de "su bolsillo" estos préstamos a un año de plazo.
Estas líneas
otorgadas fueron muy polémicas, ya que muchos de los beneficiarios fueron seleccionados
por el Estado de manera poco clara y varios de ellos destinaron ese
dinero para refinanciarse a bajo costo, y no lo dirigieron
a su verdadera finalidad: incrementar y mejorar su cadena de producción.
Lo concreto es que
las entidades bancarias, al tener la obligación del gobierno de turno de
otorgar estos créditos subsidiados a otros privados, debían resignar un caudal
importante de los pesos que
ganaban en otros productos a estas líneas con tintes políticos.
"La consecuencia de
estas erogaciones las terminaron pagando los ahorristas, ya que
los bancos no tenían otro escape que destinar recursos a esos
créditos especiales y como contrapeso debían pagarles menos renta a
los depositantes en plazos fijos, sino no les cerraba todo el
negocio", resume la situación una fuente del Banco Central consultada
por iProfesional.
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para créditos a 20 o 30 años
Por lo tanto, sobre
la reciente medida oficial del organismo monetario de eliminar estos préstamos
subsidiados, el experto concluye: "Es una vía para mejorar la tasa pasiva, que
es la que se les paga a los depositantes, ya que se cree que
ahora, con menos presión para subsidiar esas líneas especiales, las entidades
utilizarán gran parte de ese dinero que les quedará disponible para premiar a
sus clientes".
En conclusión,
desde el BCRA se espera
que mejoren las tasas de
los plazos fijos, que hoy llegan a un techo del 22% anual para
los períodos más cortos (30 días), y que sigue siendo negativas frente
a la inflación que habrá en 2017 (estimada en 23% por
los economistas), mientras el interés de referencia de la política monetaria y
las Lebac se
ubican varios puntos por encima, ya que llegan al 28,75% para
los 35 días.
Claro, esta medida,
según se sostiene desde el organismo conducido por Sturzenegger,
debería comenzar a notarse durante el transcurso del año que
viene, ya que será paulatino su desarme y, en consecuencia, no
inmediata la eliminación de la cantidad de dinero que los bancos deberán
prestar a tasa "barata".
Es decir, recién
se evidenciará en toda su dimensión en 2019 si
los bancos trasladaron sus mayores beneficios a mejorar las ganancias
de los ahorristas en los plazos fijos, cuando ya esté desarmada por completa la
iniciativa surgida durante el kirchnerismo y que pocos resultados han
mostrado en función del enorme caudal de pesos que se
ha volcado a la misma. De hecho, el saldo actual prestado con
estas líneas subsidiadas representa unos $200.000 millones.
Desde el ámbito
privado se coincidió también en lo poco productiva que fue
esta iniciativa. De hecho, Gabriel Martino, presidente del HSBC,
mencionó días atrás, en un evento con la prensa, que estaba de
acuerdo con quitar estas líneas subsidiadas ya
que no coincidía que "los privados subsidien a otros
privados", de los cuales muchos utilizaron estos préstamos para
financiarse "con unos 6 o 7 puntos porcentuales menosde lo que pedía
el sistema al resto de los clientes", y que no se utilizaron para invertir
en mejoras en la producción.
Al respecto, ya en agosto pasado Federico Sturzenegger les
había adelantado a los ejecutivos que iba por este camino, durante un evento en
la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que se concretó finalmente
a inicios del actual mes.
"Entre los muchos cambios culturales por hacer,
necesitamos desterrar de nuestro léxico de política económica este
concepto de créditosubsidiado, cuyo único logro es mantener el
sistema financiero en la postración", mencionó el presidente
del BCRA hace más de
tres meses atrás.
En consecuencia, a
principios de noviembre, el Banco Central emitió
un comunicado en el que estableció que "las normas sobre ‘Línea
de financiamiento para la producción y la inclusión financiera' se aplicaránhasta
diciembre de 2018".
De esta forma, el
monto que los bancos deben destinar de sus depósitos a estas líneas de
inversión productiva caerá mensualmente del actual 18% de
las colocaciones, a 16,5% en enero del año que viene y caerá a 0% en
diciembre de 2018, según la comunicación "A 6352", publicada el 3 del
corriente.
También aclaró
que contemplará el descuento de cheques de pago
diferido, certificados de obra pública -o documento que lo
reemplace-, facturas y pagarés a clientes que reúnan y
justifiquen la condición de micro, pequeña y mediana empresa.-
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