El dólar trazó un recorrido de ida y vuelta frente al euro después de que las primeras estimaciones de crecimiento de EEUU correspondientes al primer trimestre reflejaran cifras inferiores a lo previsto y de que el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal volviera a indicar la presencia de tensiones inflacionistas. La cautela se mantuvo en los mercados hasta conocer el dato clave de la sesión y también de la semana. La tendencia del euro fue levemente bajista después de conocerse que las cifras de confianza del consumidor de Italia descendió más de lo esperado, lo que se añade a los otros indicadores de confianza publicados en Europa durante esta semana. Ninguno de ellos ha podido proporcionar buenas noticias a los inversores.
El Departamento de Comercio publicó su primera estimación del PIB del primer trimestre en EEUU, que refleja un crecimiento del 3,1%, cuatro décimas por debajo de lo previsto por los analistas. Aunque la diferencia con las cifras de crecimiento en la zona euro y Japón son notables, los inversores recibieron el dato con ventas sobre el dólar, ya que no alcanzó la previsión de los expertos.
Sin embargo, no fue excesivamente lejos el euro en su intento de recuperación frente al dólar. Tras registrar unos máximos intradía de 1,2945 dólares, la moneda única volvió a registrar descensos, en este caso de forma brusca, después de que el indicador de los precios de consumo derivado del PIB se elevara un 3,2%, frente al 2,3% en el último trimestre de 2004.
De esta forma, el dólar volvió a recuperar terreno debido a que los inversores interpretan que si la tendencia de los precios sigue siendo creciente y se ve reflejado en uno de los indicadores preferidos de la Reserva Federal para estudiar el comportamiento de los precios, las posibilidades de que continúa el incremento de los tipos de interés en EEUU crecen por momentos.
Así, el dólar logró situarse por debajo de la cota de 1,29 unidades por euro, aunque tampoco permaneció por mucho tiempo en esta situación. Los inversores volvieron a tomar beneficios gracias al billete verde, que cotizaba cerca del cierre de la sesión en las principales plazas europeas, muy cerca de los cierres de la sesión de ayer.
Mientras, el yen tuvo un comportamiento desigual a lo largo de la sesión pero se vio negativamente influido por el descenso de la producción industrial en marzo, contra pronóstico de los mercados, lo que añade incertidumbre sobre la situación de la economía japonesa.