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Por Jorge Velázquez - La persistencia de la inflación no sólo está
agotando la capacidad de los bolsillos de los consumidores. También debilita la
convivencia política entre los funcionarios con influencia en las decisiones
económicas. Y lo que ahora echó más leña al fuego fue la casi confirmación de
que la suba de precios minoristas rozará (y podría superar) el 2% en diciembre.
Volvieron a activarse los reproches cruzados entre quienes sostienen que las
tasas de interés del orden del 30% que impulsa el BCRA ya fracasaron como
barrera de contención. A esto se suma la evidencia estadística de que la
recuperación económica comenzó a perder impulso a medida que se acerca fin de
año. Desde el área "productiva" del Gobierno atribuyen esto último al
enfriamiento que provocan los tentadores rendimientos de las Lebac.
La tensión se viene dando entre las áreas "productivas"
(Producción, Hacienda, Energía) y la financiera (Banco Central) no es nueva. De
un lado, están los que exigen resultados concretos al presidente Federico
Sturzenegger, quien se cargó al hombro la tarea de domar la inflación mediante
una agresiva política de tasas de interés. Sin embargo, los resultados no
conforman totalmente a sus colegas.
A su vez, desde el BCRA cuestionan cierta morosidad de sus pares de Hacienda
-capitaneados por el ministro Nicolás Dujovne- en reducir el déficit fiscal.
También apuntan hacia la incesante suba de tarifas fogoneada desde Energía, que
pone más presión a los precios.
En la cartera de Producción que maneja Francisco Cabrera evitan criticar
abiertamente al Central, pero se expresan a través de las cifras crudas. En la
última edición del Monitor de la Economía real al dato de inflación de octubre
( 1,5)le correspondió un alerta amarillo que se destacó entre 17 indicadores de
"brotes verdes". La evaluación negativa del comportamiento de los
precios es compartida por todas las áreas, excepto claro en las oficinas de
Sturzenegger. En la víspera del fin de semana no cayeron nada bien las
declaraciones de Dujovne diciendo -casi con resignación- que
"probablemente" este año la inflación llegará a 21%.
Ni siquiera su aclaración posterior contribuyó a la paz interna: "El Banco
Central está haciendo un enorme esfuerzo, una enorme tarea para combatir la
inflación y pensamos que eso se está viendo, que la inflación está bajando y que
va a seguir bajando", dijo el ministro, luego de blanquear una cifra de
inflación muy por encima de la pauta de 17% que se fijó la autoridad monetaria.
Sintomáticamente, Sturzenegger publicó después en su cuenta de Twitter un
autoelogio: "La inflación núcleo desde junio del año pasado muestra una
dirección bien clara. A seguir por este camino". Lo acompañó de un gráfico
con una curva descendente que se estaciona en 20%. La publicación tuvo
repercusión inmediata entre la comunidad de economistas. Un detalle que
observaron los críticos más moderados fue que la inflación "core" se
mantenía en una meseta desde junio de 2017. Cinco meses sin subas, pero también
sin retrocesos. Los defensores más acérrimos, en cambio, apuntaban sus dardos
al nivel de gasto público como responsable de la presión sobre los precios.
El pase de facturas también resuena en Finanzas, el área encargada de gestionar
la colocación de deuda para financiar el rojo fiscal. Hasta el propio Luis
Caputo admite públicamente que la intención es moderar el nivel de
endeudamiento apenas las condiciones fiscales lo permitan. La peligrosa
vulnerabilidad en que queda el país frente a un shock externo es una
advertencia que ya hicieron desde las calificadoras hasta el propio FMI en su
reciente visita a Buenos Aires. Pero lejos de reducirse, las necesidades de
financiamiento persisten. Y también la inflación. Cada punto de baja del gasto
primario se traduce en un aumento exponencial de la cuenta de intereses. El
Estado sigue siendo un deudor generoso que paga intereses que ningún competidor
privado puede ofrecer. Los industriales se quejan porque el crédito productivo
muere bajo el imperio de las Lebac. La polémica interna se reavivó sin
horizonte a la vista.
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