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Por Francisco Jueguen - Los grandes proyectos del Gobierno incluyeron
sistemáticamente un anzuelo para la clase media. La ley de blanqueo, su
contraprestación jubilatoria; la reforma laboral, una extensión de la licencia
por paternidad; los cambios tributarios, una mejora para los trabajadores
autónomos.
Con el objetivo empezar a equilibrar las desigualdades con los empleados
en relación de dependencia en el régimen del impuesto a las ganancias, el
proyecto de reforma tributaria que el Gobierno envió al Congreso propone
duplicar la deducción especial del gravamen para los 398.500 trabajadores que
revistan en esa categoría.
Gracias a estos cambios propuestos, los solteros que obtengan una
ganancia anual neta de $ 156.000 ($ 13.000 mensuales) dejarán de pagar el
impuesto. En tanto, los casados con dos hijos que tengan beneficios desde $
18.000 hasta $ 20.000 mensuales tampoco pagarían si llegara la venia del
Congreso al proyecto oficial. Asimismo, aquellos que cuenten con ingresos netos
de entre $ 600.000 anuales ($ 50.000 al mes) y $ 840.000 ($ 70.000), los que
están al límite del beneficio máximo otorgado por el impuesto, se ahorrarán $
18.188 al año.
Para varios especialistas consultados por LA NACION, la medida es
significativa porque mejora la situación de desventaja de los autónomos. No
obstante, los expertos también señalan que esta modificación sigue siendo
insuficiente si se observa la inflación acumulada en los últimos años.
"La norma es buena porque de alguna manera pone en un pie cercano
de igualdad, no todavía en igualdad, lo que son las deducciones personales para
los autónomos con las del resto", afirmó el tributarista César Litvin,
autor de los ejercicios sobre el impacto de los cambios oficiales que ilustran
esta nota.
"Ante la presión ejercida por la CGT en los últimos años, cuando se
aumentaban los mínimos no imponibles de Ganancias o las deducciones, sólo se
beneficiaba a los trabajadores en relación de dependencia, lo que terminó
produciendo una brecha muy importante en detrimento de los autónomos",
destacó el especialista.
"Los autónomos son también trabajadores y pagan mucho más de
impuesto a las ganancias. Esto viola un principio de igualdad: a igual
capacidad contributiva, igual tratamiento", afirmó Litvin.
El tributarista estimó que la modificación "mejora
sustancialmente" los ingresos de los autónomos, ya que aquellos que
pagaban poco dejarán de pagar Ganancias, mientras que los de ingresos medios
ven reducido su impacto en el impuesto. "La incidencia en los niveles
altos es escasa, pero en los medios y bajos pega con más fuerza, lo que hace la
reforma más progresiva", indicó Litvin.
"El incremento es insuficiente por dos motivos", cuestionó Pablo
Coccorullo, senior manager de la firma KPMG. "El primero
es que el autónomo continúa en desventaja en comparación con el empleado en
relación de dependencia", enumeró. "El segundo, que dicho incremento
está muy por debajo del que resultaría de aplicar los índices de inflación o la
variación del tipo de cambio a la deducción especial vigente a la fecha de
sanción de la norma original en la convertibilidad", explicó el
especialista de una de las auditoras denominadas big four.
Según el ejercicio elaborado por Litvin, para los solteros, en el caso
de una ganancia neta mensual de $ 13.000 se aplica hasta hoy una tasa efectiva
de 3% ($ 4247 al año). Con la reforma se deja de pagar (es decir, la tasa pasa
a 0%). Para un ingreso mensual de $ 20.000, la tasa es hoy de 8% ($ 19.495,18
al año) y pasaría a ser de la mitad tras la reforma. El contribuyente se
ahorraría $ 10.516,37 anuales. Para beneficios por $ 30.000 mensuales, un
soltero debería pagar $ 51.580,46 (14%). Con los cambios, tributaría el 10%, un
descuento de $ 14.673,73. Para los ingresos de entre $ 50.000 y $ 70.000 ya
mencionados, el ahorro sería de $ 18.188 al año (la tasa efectiva pasa de 22% a
19% y de 26% a 24%).
Casados con hijos
Para los casados con dos hijos, en el caso de una ganancia neta mensual
de $ 20.000 se aplica hasta hoy una tasa efectiva de 1% ($ 2687 al año). Con la
reforma se deja de pagar (la tasa pasa a ser 0%). Para un ingreso mensual de $
30.000, la tasa es hoy de 7% ($ 24.713 al año) y pasaría a ser de 4% tras la
reforma. Se ahorraría $ 11.423 anuales. Para los ingresos de entre $ 50.000 y $
70.000 ya mencionados, el ahorro es de $ 18.188 al año (la tasa efectiva pasa
de 16% a 13% y de 22% a 20%).
"El sector de los autónomos estuvo olvidado por los políticos desde
hace mucho tiempo y por ello este aspecto de la reforma es una excelente
noticia", indicó Diego Fraga, socio de Rctzz Abogados. "A futuro,
deberían tener un similar tratamiento fiscal los autónomos y los empleados en
relación de dependencia, para evitar una discriminación arbitraria que ya es
insostenible", agregó el profesor de la Universidad Austral, que explicó
que este tratamiento se justificaba históricamente en que estos últimos
contaban con mayor "libertad" -de lo que se descontaban abusos- para
deducir gastos frente a los empleados en relación de dependencia.
"El salario del empleado no difiere en sustancia del honorario que
percibe un autónomo. Ambos son de carácter alimentario", dijo el abogado,
y agregó: "Por otra parte, es necesario que la legislación proteja al
autónomo, que no cuenta con un ingreso regular, vacaciones y licencias pagas,
protección ante enfermedades y accidentes o seguros, entre muchos
beneficios".
"Achicar la brecha entre autónomos y empleados en relación de
dependencia es uno de los puntos más equitativos y progresivos de toda la
reforma tributaria", afirmó Iván Sasovsky, fundador de Sasovsky &
Asociados. "La medida no es del todo plena porque sigue existiendo una
diferenciación respecto de los empleados en relación de dependencia y de los monotributistas,
cuya tributación es irrisoria frente a lo que tributa un autónomo",
sentenció, y reclamó una actualización de deducciones y gastos, como intereses
de préstamos hipotecarios, amortizaciones y gastos de automóviles, que hacen a
la manifestación económica real de ganancia y que "hoy son una mera
ficción".
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