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Por Jorge Herrera - El mercado se apresta a ingresar en el último
tramo del año que se perfila netamente favorable para las opciones ligadas a
las tasas de interés en pesos. Más allá de la estacionalidad de diciembre,
donde las crecientes necesidades de fondos impulsan las tasas del mercado
financiero, el accionar del Banco Central garantiza que los rendimientos en
pesos seguirán muy atractivos en términos reales (en función de las
expectativas inflacionarias). Es que la estrategia deflacionaria del ente
monetario, donde su único instrumento es la tasa de interés, marca el tenor de
los rendimientos de los activos domésticos. Al respecto cabe recordar que el
BCRA define una tasa de política monetaria (la del centro del corredor de pases
a 7 días, hoy en 28,75%) que utiliza para orientar al mercado y luego ajusta la
tasa de corte de la licitación de Lebac a dicha referencia. Claro que con sus
intervenciones en el mercado secundario de Lebac plasma en realidad su
estrategia vía la compra/venta de letras. O sea, es el mercado secundario el
que define la tasa de interés relevante.
La situación macro junto con la política de desinflación del BCRA marcan
un horizonte de corto y mediano plazo de tasas altas, a lo que se suma que el
Tesoro deberá vender una importante posición de divisas para afrontar los
compromisos de fin de año lo que (además de ser un dolor de cabeza para el BCRA
por la emisión y posterior esterilización) se anticipa un tipo de cambio muy
ofrecido más allá de la demanda estacional por turismo y vacaciones. Es más, en
virtud de esta demanda creciente y sostenida es que el tipo de cambio no se
aprecia aún más. Por lo tanto, se espera por lo menos para las primeras dos
semanas de diciembre un escenario de tasas altas y dólar calmo.
En la actualidad el espectro de las tasas de las Lebac en el secundario marcan
un segmento atractivo entre los 30 y 90 días donde pueden conseguirse
rendimientos del 29% promedio anual. A partir de dicho plazo los rendimientos
aumentan levemente (incluso la curva se ha aplanado un poco en las últimas
jornadas) rozando el 30% anual, los analistas son más cautos y por ejemplo los
de Balanz Capital recomiendan tomar cobertura con futuros en el Rofex para
letras de más de 90 días.
De modo que el consenso marca así una preferencia por las colocaciones en pesos
pero a no más de 60 a 90 días con rendimientos del 29% y de aproximadamente el
12% en términos reales. En esta línea puede recurrirse además a los fondos
comunes de inversión que invierten en Lebac y que tienen alta liquidez y
disponibilidad (a las 24 horas se puede acceder al dinero). Claro que también
hay bonos en pesos que en este contexto se muestran apetecibles como los
vinculados a la tasa Badlar (la que pagan los bancos privados a grandes
inversores). Entre ellos se destacan el Bocon 2022 con retornos cercanos al 28%
(cupón y amortización trimestral). Entre los bonos provinciales se destaca el
Buenos Aires 2022, precisamente, por la reciente suba de la Badlar (que en
realidad acompañó la tendencia del mercado) y el Mendoza 2021 que pagan Badlar
(hoy en 23%) más 3.83% y 4,375% respectivamente.
En cuanto al menú de bonos en dólares, el tramo más corto es el que se perfila
más atractivo, y allí se ubican el Bonar 2020 (paga cupón semestral del 8%) y
el Bonar 2024 (interés semestral del 8.75%). Con relación al Bonar 2020 resulta
interesante monitorear su arbitraje con el Argentina 2026 para aquellos
interesados en extender la duration de su cartera en dólares.
La deuda provincial ofrece también algunas alternativas para los que prefieran
invertir en dólares, allí papeles como el Córdoba 2021 y 2026 presentan
rendimientos del 4.6% y 5.4% respectivamente.
Otro dato a tener en cuenta es que las aseguradoras, que ostentan una
interesante cartera de Lebac directa e indirecta vía fondos comunes, tienen
ahora la obligación de ir vendiéndolas, por lo que habrá que seguir de cerca el
traspaso de estas inversiones. Se especula, como señaláramos días atrás, con
que el Tesoro emitiría una letra en pesos (Letes) para ir captando estos fondos
excedentes. Pero desde el punto de vista del BCRA el traspaso de Lebac a Letes
no es inocuo. Porque sino hay aumento de la demanda de dinero el BCRA deberá
esterilizar o bien convalidar la mayor expansión monetaria, ya que el Tesoro
usa esos pesos que capta para afrontar compromisos por lo que los devuelve al
mercado. O sea, como advierte Econviews, el BCRA deberá "convalidar un
mayor tipo de cambio nominal o una mayor tasa de inflación" debido a este
traspaso de Lebac a Letes.
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