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Por Francisco Jueguen - En la mesa de la Asociación de Fabricantes
Argentinos de Coca-Cola (AFAC), unas de las más cercanas al escenario
principal, hubo murmullos y un par de sonrisas escépticas. Eran casi las 20 de
ayer cuando Carlos Abeledo, presidente del Departamento de Política Tributaria
de la Unión Industrial Argentina (UIA), realizó la última y única pregunta al panel
de reforma tributaria que había reunido a "Messi, Ronaldo y Neymar",
como caracterizó el tributarista a Nicolás Dujovne, Alberto Abad y Luciano
Laspina. "¿Puede haber cambios en el decreto 814 [cómputo como crédito
fiscal de las contribuciones patronales que tienen algunas provincias del
norte] y en los impuestos internos?", consultó directamente a Dujovne.
"Nos vamos a concentrar en el mínimo no imponible [para las
contribuciones de sueldos bajos] y eso implica que el decreto 814 no funcione
más. Entendemos que para ciertos casos puntuales, para algunas empresas, esto
signifique un aumento de costos", afirmó Dujovne. "Pero son más las
empresas que salen beneficiadas", agregó.
"¿Cuál era la otra pregunta?", consultó Dujovne a Abeledo,
pese a que todo el auditorio estaba, desde el comienzo de la 23» Conferencia
Industrial de la UIA, que se realizó ayer en Parque Norte, expectante de si
pudiera haber o no cambios sobre los gravámenes que impactan, sobre todo, en
los números de Coca-Cola y de sus proveedores.
Abeledo, que alabó la reforma, repitió la pregunta. "Trabajamos con
dos lógicas. Una, con la aplicación [de impuestos internos] sobre los artículos
que consideramos suntuarios y otra, sobre aquellos productos que generan
externalidades negativas sobre el sistema de salud", estimó, sin
explicitar que dos de esos productos [el vino y la cerveza] quedaron exentos de
los aumentos gracias a los lobbies que ejercieron varios
gobernadores sobre el Ejecutivo. "No es una actitud paternalista del
Gobierno. El consumo de determinados productos impacta sobre el sistema de
salud, por eso consideramos que está bien gravar esos productos",
confirmó.
"¿Qué le pareció la respuesta del ministro?", preguntó LA
NACION a David Lee, presidente de AFAC. "No fue positiva", respondió
el ejecutivo. A su lado, lo escuchaba el ex Pepsico y vocero del sector Esteban
Agost Carreño, director ejecutivo de la cámara. Lee explicó que, sin embargo,
seguirán negociando con el Gobierno y que particularmente llevarán varias
propuestas para hacer más gradual la suba del impuesto. Incluso, estimaron que
piensan pedir que el azúcar de los jugos de frutas que se usa para la
elaboración de bebidas azucaradas no sea tomado como azúcar. "Hay muchos
otros productos que tienen azúcar y que no tendrán que pagar este
impuesto", criticó el ejecutivo.
La respuesta de Dujovne generó cierta perplejidad. Incluso un peso
pesado de la UIA bromeó, mientras el encuentro comenzaba a desconcentrarse, con
los rodeos que dio el ministro para explicar sus argumentos.
"¡Externalidades! ¿Qué es eso?", remarcó el industrial.
"Hay cosas muy buenas de la reforma", dijo a este medio Daniel
Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos
Alimenticios (Copal). "La vinculación de los impuestos con la salud no es
adecuada", criticó, no obstante, el abogado, que reclamó más gradualismo
en esa medida. Esos gravámenes pasan del 4%-8% al 17%. Algo similar ocurre
también con las bebidas espirituosas.
El presidente de la conferencia industrial y ejecutivo de los
azucareros, de la firma Ledesma, Eduardo Nougués, había abierto el encuentro
con una crítica, sin nombrarlas, a las medidas "contraproducentes"
para la productividad de las economías regionales y sectoriales.
Sin embargo, pese a negarse a cambios inmediatos en la reforma
tributaria, Dujovne habló de un "esquema de reforma permanente", que
puede provocar cambios en el actual proceso en los próximos años. Allí habló de
retomar las "inquietudes" de algunos sectores.
Tras la presentación de Abad sobre los ejes de cara a 2018 de "la
AFIP en tiempos de reforma", las miradas se fijaron sobre el diputado
oficialista y presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Luciano
Laspina, actor central en la negociación con el peronismo ligado a los
gobernadores en el tratamiento de la reforma, que, dijo, comenzará a partir del
lunes 11 de diciembre. Se trata de una fecha posterior al recambio legislativo.
"Habrá un debate muy breve [por las extraordinarias] e intenso", indicó
el legislador, que dedicó elogios a Marco Lavagna, Diego Bossio y Miguel
Pichetto. "Fueron protagonistas centrales de los consensos", aclaró.
"Hay que generar consensos. Hubo un retroceso de algunos sectores,
como los ligados al kirchnerismo, con los que no se ha podido consensuar. Ahora
hay un aumento del peso de los ligados a las administraciones
provinciales", agregó.
La figura de Laspina también repiqueteaba en la mesa de los
embotelladores de Coca-Cola. "Ahora iremos a negociar al Congreso",
anticipó Lee, que dijo que también mantienen contactos con el ministro de
Producción, Francisco Cabrera, que ayer se mostró dispuesto a debatir
"matices y velocidades de las reformas" del Gobierno.
Al margen de los
debates
"¡Qué golazo que hizo!", contaban ayer sobre Eduardo Nougués,
ejecutivo de Ledesma. La fuente no hablaba sobre el discurso inaugural, sino
sobre el zapatazo de fuera del área que este hincha de River de 53 años metió
el fin de semana en el torneo del Jockey Club. No obstante, muchos criticaban
que jugara con los mayores de 58.
Paula Español, subsecretaria de Comercio Exterior en tiempos de Axel
Kicillof, volvió ayer a la conferencia industrial en busca de clientes para su
consultora Radar. Esta vez llegó con panza. Está embarazada de seis meses. ¿Su
panel preferido? Como una groupie, se la pasó sacando fotos con su celular a
los especialistas José Miguel Benavente y Joao Ferraz.
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