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Por Pablo Fernández Blanco - El Gobierno comenzó a transitar los últimos
pasos del camino que lo conducirá a una desregulación casi total del mercado
petrolero, una rareza que en la Argentina no se ve desde los fines de la
convertibilidad. Quizá para estar a tono con la importancia de un hecho
histórico, los cambios vinieron de la mano de un decreto presidencial, el mayor
instrumento en manos del Poder Ejecutivo, que anteayer convalidó la
eliminación, a partir de diciembre, del denominado Registro de Operaciones de
Importación de Petróleo Crudo y sus Derivados, que se había creado en marzo
pasado para limitar la llegada del producto extranjero en un contexto de
precios internacionales bajos.
La creación del registro, que en la práctica le permitía al Ministerio
de Energía, que conduce Juan José Aranguren, limitar la importación de crudo o
ciertos combustibles, había estado entre los requerimientos de Carlos Alfonsi,
ex encargado del área de refinación y comercialización de YPF, la mayor
petrolera del país, que veía cómo algunos de sus competidores sin producción
local de crudo obtenían mejores márgenes de ganancia comprando crudo en el
exterior.
Las provincias petroleras también tomaron aquella decisión oficial de
principios de año como un aliciente, en un contexto crítico para la industria.
El gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, la ponderó en varias ocasiones.
Meses después, el escenario es otro. Los precios de referencia
internacionales aumentaron, están en línea con los valores locales y la propia
YPF reclamó la eliminación total de las intervenciones para ir a un mercado de
libre competencia. "Hoy hay un registro de importaciones. No hay mercado
libre si no se elimina ese decreto. Tenemos que trabajar en las próximas
semanas para remover esos obstáculos", le había reprochado al Gobierno el
presidente de la compañía, Miguel Gutiérrez, en la exposición petrolera Argentina
Oil & Gas, que se realizó a fines del último septiembre.
Una fuente cercana a la petrolera bajo control estatal agregó que, con
el aumento de precios, es posible que se pueda exportar productos de manera
rentable.
Los considerandos del decreto que elimina el registro sostienen que se
creó para atender "una situación coyuntural, de carácter transitorio,
hasta tanto los precios locales converjan con los precios
internacionales". Y sugiere que corresponde "limitar la vigencia del
mencionado registro hasta el 31 de diciembre de 2017".
En la práctica, la eliminación de restricciones a la importación resulta
clave para fomentar la competencia entre las compañías. Resta saber cómo
afectará la producción en los yacimientos locales de crudo, algunos de los
cuales resultaron golpeados por la crisis de los precios, en especial los de
Chubut.
La norma presidencial también le da a la cartera de Aranguren la
capacidad de autorizar exportaciones de gas siempre que "estén sujetas a
interrupción cuando existan problemas de abastecimiento interno".
Durante la mayor parte del gobierno kirchnerista la Argentina no importó
volúmenes importantes de petróleo, pero con la caída de la producción doméstica
y la instalación de un esquema de precios "sostén", el entonces
ministro de Economía, Axel Kicillof, comenzó a aceptar la compra de ciertos
embarques específicos para contener los aumentos de los combustibles.
En los primeros nueve meses de 2012, año de la estatización del 51% de
YPF, se importó por poco menos de US$ 80 millones, pero ese número escaló el
año siguiente hasta casi US$ 180 millones. Hasta septiembre pasado, en tanto,
las compras al exterior alcanzaron a US$ 292 millones.
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