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En los primeros diez meses de 2017 el Banco Central (BCRA) realizó 18
operaciones de compra de divisas al Tesoro por un total de u$s 14.374 millones
(equivalentes a unos $ 239.900 millones). En 15 de esas transacciones, la
autoridad monetaria logró absorber los pesos que expandió al hacer dichas
compras en un plazo promedio menor a los dos días.
La información surge de un trabajo realizado por Federico Grillo y
publicado ayer en el blog del BCRA. En el caso de las tres operaciones donde la
base monetaria no volvió a los niveles previos a la operación cambiaria
(efectuadas el 30 de enero, el 17 de abril y el 18 de septiembre), el artículo
afirmó que ese fenómeno estuvo vinculado principalmente a "un aumento de
la liquidez por parte de los bancos en los días posteriores" y agregó:
"En las quince restantes es posible apreciar la reducción de la base
monetaria y el incremento de los pasivos no monetarios del Banco Central en los
días siguientes. Si asumimos que no se registraron otros factores, podría
decirse que el plazo promedio para la absorción de la emisión generada por la
compra de divisas fue menor a los dos días".
A las compras de divisas realizadas entre enero y octubre (y analizadas
en el trabajo publicado) se sumaron otros u$s 850 millones que la autoridad
monetaria adquirió en noviembre, en dos operaciones efectuadas el 21 y el 24
del mes.
El blog del BCRA detalló los efectos monetarios de la adquisición de
dólares por parte del organismo. "Consideremos las compras de divisas que
el Banco Central realiza al Tesoro. Estas operaciones derivan en una expansión
de la cantidad de dinero que si no es demandada por el Tesoro para pagar sus
gastos queda depositada en el Banco Nación. Al mismo tiempo, si a la tasa de
interés vigente esta entidad considera que tiene un nivel óptimo de liquidez,
los fondos entrantes generan un exceso de liquidez que presiona a la baja sobre
la tasa de interés del mercado. Para mantener la tasa de interés en el nivel
acorde con la meta de inflación, el Banco Central esteriliza este exceso
mediante operaciones de pases pasivos (o mediante intervenciones en el mercado
secundario de Lebac), con lo cual debería observarse una caída de la base
monetaria y un incremento en sus pasivos no monetarios", explicó.
El autor del artículo señaló que aunque los episodios de compra de
divisas al Tesoro son fácilmente identificables en las estadísticas del BCRA
algunas veces puede resultar difícil observar la corrección de la base
monetaria y el aumento de los pasivos no monetarios (Lebac y pases pasivos) en
los días posteriores a las operaciones cambiarias. En primer lugar, indicó que
"la demanda de base monetaria podría estar cambiando en simultáneo (por
ejemplo, un incremento de los depósitos en cuenta corriente de los bancos en el
BCRA para cumplir con la regulación de encajes), por lo cual una parte de la
expansión podría ser absorbida por el mercado sin cambios en la tasa de interés
y sin necesidad de esterilización por parte de la autoridad monetaria".
Otra cuestión que de acuerdo al artículo podría obstaculizar la
visualización de los movimientos de la base monetaria es el funcionamiento de
la tasa del BCRA. "En sentido estricto, la tasa de interés no se fija en
un nivel determinado sino que se establece un corredor de tasas de interés (que
es de 150 puntos básicos), donde el techo es la tasa de pases activos (a la que
el Banco Central presta pesos) y el piso es la tasa de pases pasivos (a la que
el Banco Central toma pesos). Entonces podrían observarse fluctuaciones de la
tasa de interés de mercado dentro de este corredor sin que se requieran
operaciones de esterilización por parte de la autoridad monetaria",
puntualizó Grillo.
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