|
Por Ezequiel Chabay - En un
acto con la más alta representación política, diplomática y empresaria, el
gobierno argentino asumió la conducción del principal foro de concertación de
políticas públicas para la gobernanza del sistema macroeconómico y financiero
mundial: el G20.
En el Centro Cultural
Kirchner, el presidente Mauricio Macri dio por iniciado su año de conducción de
este mecanismo informal que integran 20 economías industrializadas y en
desarrollo, luego de oír mensajes de aliento del presidente del gobierno chino,
Xi Jinping; del primer ministro japonés, Shinzo Abe, y de la canciller Alemana,
Ángela Merkel, estos dos en calidad de co-conductores del espacio, en la
llamada troika.
Macri resaltó que liderar este
espacio es "poner a la Argentina en el mundo", y adelantó que
propondrá una "discusión amplia y plural", que demuestre la voluntad
argentina de lograr una "inserción inteligente al mundo". Una frase a
la que recurrió en tres ocasiones.
El jefe de Estado anunció a su
vez que la presidencia argentina se guiará por el lema "Construyendo
consenso para un desarrollo equitativo y sostenible", que engloba los tres
grandes ejes que el país propondrá para el debate: el futuro del trabajo y la
necesaria reforma del sistema educativo para capacitar a las personas para el
porvenir; la seguridad alimentaria, en busca de un sistema de provisión de alimentos
más inclusivo y eficiente, con mayor participación argentina, y la búsqueda de
herramientas para canalizar recursos dinerarios para obras de infraestructura
claves para el desarrollo, el objetivo tal vez más ambicioso.
Los grandes temas que Macri
esbozó dan cuenta de cómo el Gobierno buscará aprovechar el G20 para impulsar
pretensiones de larga data, y a su vez para revalidar sus planes reformistas en
el frente interno.
Luego del discurso
presidencial, el canciller Jorge Faurie, y el ministro de Hacienda, Nicolás
Dujovne reconocieron que el tema "Infraestructura para el desarrollo"
persigue atraer más capital privado para inversiones, ayudados por el régimen
de participación público-privado (PPP), aprobado en el Congreso, y otros
mecanismos por definir.
Dujovne observó que el
Gobierno "quiere llevar un aporte para construir una nueva clase de
activos que financien infraestructura, siendo que existe una enorme liquidez de
fondos en el mundo pero, no obstante, hay un déficit en la inversión".
El jefe del Palacio de
Hacienda también blanqueó que desde el G20 "se va a defender la
integración comercial y el rechazo al proteccionismo", para
"continuar desmantelando los esquemas de protección que impiden la llegada
de la producción argentina al mundo". En tanto, el canciller Faurie opinó
que se está "ante un escenario particularmente favorable, ayudado por la
próxima conferencia de la OMC, para que el mundo tenga una palpable
comprobación de los recursos naturales y humanos que tiene la Argentina".
En su discurso, Macri también
reconoció que se continuará el legado dejado por la presidencia alemana: la
agenda de género, la lucha contra la corrupción financiera, y el cuidado del
medio ambiente. Lo último llevó algo de alivio para varios países que demostraron
en los últimos días su disgusto porque el Gobierno no había incluido el cambio
climático como un tema decisorio, dado el desinterés del presidente
estadounidense Donald Trump en la materia.
Faurie salió al cruce de estas
críticas y reiteró que el país está "plenamente comprometido" con los
postulados del Acuerdo de París (que conminan a reducir las emisiones
contaminantes) y aseguró que habrá lugar para del debate en los grupos de
trabajo sobre seguridad alimentaria y transición energética.
La rueda de debates comenzará
a girar oficialmente hoy, con el encuentro de viceministros de Finanzas y
segundas líneas de bancos centrales, que llegaron ayer al lujoso hotel Llao
Llao, de Bariloche.
|