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Por Matías Barbería - Las expectativas de inflación
para 2018 que releva el Banco Central (BCRA) aumentaron en noviembre por
séptimo mes consecutivo y se alejaron, una vez más, de las metas de inflación
de la entidad que conduce Federico Sturzenegger. Dos subas consecutivas a la
tasa de referencia no alcanzaron para evitar que aumentos de tarifas mayores a
lo esperado compliquen aún más el trabajo de la autoridad monetaria, en días en
que recibe críticas tanto desde fuera como desde dentro del Gobierno.
El BCRA publicó ayer su Relevamiento de
Expectativas de Mercado (REM) del mes de noviembre. Como era previsible, la
mediana de respuestas del medio centenar de consultoras, bancos y fondos de
inversión que responden a la encuesta sintió el impacto de los anuncios de
aumento de electricidad y gas para los próximos meses.
"Como se esperaba como resultado de un aumento
mayor de los regulados durante diciembre, los participantes del REM aumentaron
levemente sus pronósticos de inflación", resumió el BCRA en la
introducción del informe.
La expectativa de inflación para todo 2017 subió
0,5 puntos porcentuales respecto de la edición previa del REM, para quedar en
23,50%.
La meta de este año, fijada en la banda que va del
12% al 17% anual, estaba perdida desde hacía rato. Pero las expectativas de
inflación para 2018 también se alejaron y con ganas de la meta del 10% con un
margen de error de 2 puntos porcentuales que está fijada para el año que viene.
Pasaron del 16% al 16,60% en un mes, con lo que tomaron distancia del objetivo
oficial por séptimo mes al hilo.
"Suba de regulados mata a suba de tasas",
sintetizó Gabriel Zelpo, economista de Elypsis.
En octubre y noviembre, el BCRA sorprendió con dos
subas a la tasa de política monetaria que le sumaron 250 puntos básicos para
llevarla a 28,75%. En el mercado secundario de Lebac, mientras tanto, los
rendimientos también se movieron hacia arriba. Pero no parece haber alcanzado.
"Impresiona la reacción de las previsiones
2018. Las de 2017 son entendibles porque es difícil que en tan poco tiempo el
BCRA pueda hacer algo frente a la suba de regulados. Pero en las del 2018
debería de haber algún anclaje", agregó Zelpo.
Para diciembre, el consenso entre los encuestados
es que la inflación estará en 2,1% mensual. De concretarse, sería el peor
registro mensual para el flamante IPC Nacional y el dato más feo para
Sturzenegger desde el 2,6% de abril último que marcó el IPC GBA.
"Está en una fase decididamente contractiva y
ni siquiera logra controlar las expectativas de inflación", se lamentó
Federico Muñoz, titular del estudio que lleva su nombre. "Esto prueba que
las metas fueron demasiado ambiciosas, pero no que la política monetaria no
esté siendo efectiva: el proceso de desinflación es claro, sólo que no es tan
rápido como marcan las metas. Y la economía crece", concluyó.
Las metas de Sturzenegger apuntan a un 5% de
inflación en 2019, una baja del 40% a un dígito en 3 años. El FMI estudió 35
casos de desinflación, en 30 de ellos se tardó más de 4 años en llevarla a un
dígito. En 19 de esos casos, más de 7 años.
En línea con el aumento en las expectativas de
inflación, los encuestados en el REM retrasaron sus previsiones para una
eventual baja en la tasa de referencia, que está en 28,75% después de dos subas
seguidas en octubre y noviembre. La primera baja, antes esperada para marzo, se
postergó a abril.
Las expectativas para el dólar también se
corrigieron a la baja: $ 17,80 para fin de 2017 (antes $ 18) y $ 20,30 para el
cierre del año que viene (antes $ 20,50). Por último, las previsiones de
actividad y déficit público mejoraron levemente.
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