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Por Florencia
Donovan - El Banco Central (BCRA) terminará 2017 habiendo bajado la inflación
en casi 16 puntos con respecto a 2016, pero también muy lejos -entre cinco y
seis puntos- de la meta de 17% que se había autoimpuesto para este año. Pero,
igual que un maratonista consciente de su exigente recorrido, en la entidad que
preside Federico Sturzenegger se ilusionan con un mejor tiempo para 2018.
El reciente anuncio
de suba de tarifas de gas y electricidad, que golpeó al BCRA en el último tramo
de este año, podría ser uno de los factores que jueguen a favor del objetivo de
inflación del BCRA el año próximo. Es que, admiten en el Gobierno, parte de las
subas que acaban de informarse estaban previstas originalmente para 2018, con
lo cual esto acercaría al BCRA en al menos un punto a la superexigente meta
establecida de un rango de inflación en el año de entre 10 y 12%.
Hasta hace pocos
días, el mercado estaba esperando que la inflación del año próximo terminara
ubicándose en torno al 16,6% anual, varios puntos por encima de la meta del
BCRA, según el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que
realizó y difundió la entidad.
Pese a las
críticas, en el Central no tienen previsto modificar sus metas de inflación del
año próximo. Se descuenta que, aun en el mejor de los escenarios, serán de casi
imposible cumplimiento, pero en la entidad están convencidos de que las metas
operan como anclas para las expectativas de los diferentes actores del mercado.
"Si las modificamos, después las paritarias se van a discutir sobre un
porcentaje más alto, y la política monetaria va a tener que ser aun más
restrictiva", esgrimen.
De todas formas, en
la autoridad monetaria trabajan con varios supuestos para creer que 2018 será
un buen año, con inflación a la baja y un crecimiento económico del orden del
3,5%, tal como se estableció en el presupuesto.
Prevén, para
empezar, que el crédito seguirá creciendo, pero a un ritmo inferior al de este
año. El boom de los préstamos UVA fue algo que sobrepasó en
2017 los pronósticos de la autoridad monetaria. También creen que los bancos
comenzarán a subir sus tasas de depósitos, lo que ayudará a alivianar la tarea
del BCRA en el control de la inflación. "El mecanismo de transmisión de la
tasa de política monetaria va a ser más directo", afirman.
El Tesoro
contribuirá, por su parte, financiándose más en pesos en el mercado local y no
tanto en moneda extranjera, lo que ayudaría a que el peso no se siga apreciando
frente al dólar, pero también para que el Central no tenga que salir a
esterilizar los pesos que emite cada vez que le compra divisas al Tesoro. El
déficit de cuenta corriente, en tanto, se mantendría en unos US$ 6000 millones.
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