La mayoría de los analistas opina que la entidad central no cambiará su postura hasta finales de año para subir las tasas un cuarto de punto, hasta el 2,25%, ante el anémico crecimiento de la economía de los doce países del euro.Con las principales economías europeas, Alemania, Francia e Italia, sumidas en unas cifras de crecimiento muy modestas, son mínimas las posibilidades de que el BCE adopte pronto una política monetaria más restrictiva.
Además, la inflación se ha mantenido relativamente contenida, pese a la última escalada del petróleo, y en abril se mantuvo en el 2,1%, según una estimación de la Oficina estadística comunitaria (Eurostat), un nivel algo superior al considerado como ideal por el BCE.
POCO DINAMISMO EN LA ECONOMÍA
Sin embargo, la coyuntura económica de los Doce ha perdido dinamismo desde comienzos de año y aunque este bajón sólo sea temporal, el crecimiento para el conjunto de 2005 se pronostica modesto y apenas sobrepasará el 1,5 por ciento, bien por debajo del 3,75 por ciento estimado para EEUU, según diversas proyecciones.
El caso de Alemania, la primera economía europea, es especialmente problemático, ya que se prevé para este país un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de tan sólo el 0,8%para el año.
A LA ESPERA DE UNA CAMBIO DE SESGO
El BCE ha comentado varias veces que el próximo movimiento de los tipos será al alza, pero con una coyuntura económica adormecida esta medida puede aplazarse un tiempo, según los expertos.
Las deliberaciones de los 18 miembros del consejo de gobierno se desarrollará el miércoles en Berlín, siguiendo la costumbre de mantener dos reuniones anuales en los países miembros de la eurozona.
El próximo encuentro fuera de la sede de Fráncfort será el 6 de octubre en Atenas, la capital del último país en ingresar en la Unión Económica y Monetaria.