|
Por Carlos Burgueño - Lejos de preocupar, la inflación de noviembre dejó
una leve sonrisa en el Gobierno. La interpretación sobre el 1,4% que presentó
ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), y que llevó al IPC
a una acumulación de 21% anual, es que "lo peor ya pasó". La suba en
el nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC) estuvo impulsada por
el rubro de Transporte, con un incremento del 3%; Restaurantes y hoteles con un
aumento del 1,8% y Alimentos y bebidas no alcohólicas con un avance del 1,2%.
La base del optimismo oficial son los datos que ayer distribuyó en parte del
gabinete el Banco Central de la República Argentina (BCRA), sobre la evolución
de la "inflación núcleo" en los últimos meses. El dato, para el
Gobierno, es contundente: el promedio de este indicador se ubicó en los últimos
tres meses en el 1,3%, lejos del 1,7% de límite psicológico que se había
impuesto a mitad de año la entidad que maneja Federico Sturzenegger.
Alza
El Gobierno sabe que diciembre será complicado y que el alza estará cerca del
2%, lo que llevará al indicador final a un 23% total. El aumento del último mes
del año obedecerá a dos presiones paralelas: las subas en servicios públicos
como la electricidad y los combustibles; cruzado con la presión estacional por
el aumento del consumo interno por las fiestas de fin de año. Sin embargo, la
interpretación oficial es que de esta situación se puede tomar de vicio a virtud.
Para el Gobierno, haber acumulado tantos incrementos en el último mes de 2017,
hará que se libere parte de la presión inflacionaria para 2018 provocada por
los aumentos en los servicios públicos y los combustibles. La estrategia del
BCRA y el Ministerio de Hacienda de Nicolás Dujovne es que para marzo los
efectos de estos incrementos estén dominados, y que hacia abril puedan
mostrarse índices inflacionarios cercanos al 1%. El argumento se basa en la
proyección de los primeros dos años de inflación del macrismo, donde los
números oficiales hablan de un 36% para el primer año y del 23% para el
segundo. La tendencia marca una baja del 13%, con lo que los operadores
económicos deberían confiar en que para 2018 la tendencia continuará a la baja
y se podrá llegar a la meta política de la Casa de Gobierno de una inflación
promedio del 15,5% para todo el año. El BCRA ratifica su medición de diciembre
2018 contra diciembre de 2017, de 10% (dos puntos porcentuales para arriba o
abajo). Sabe Sturzenegger que la meta es ambiciosa, pero la reafirmará en las
próximas horas, para que se sepa en el ala política del oficialismo, que, con
más entusiasmo que nunca, se podrá mostrar desde el primer trimestre de 2018
que la inflación ya en vías de dominación total y en baja. El mensaje de
confianza en las metas inflacionarias es un activo de gran valor para varias
dependencias públicas nacionales y provinciales; donde en días comenzarán las
primeras reuniones para negociar las paritarias 2018 y donde la idea oficial es
que al final del camino no haya incrementos superiores al 17%, más la
repetición de la "cláusula gatillo". El dato es particularmente
productivo para la gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal, que se
plantará en ese nivel de aumentos ante los siempre problemáticos gremios
docentes bonaerenses. Será difícil. Los sindicatos están preparando sus
artillerías para reclamar, como piso, un aumento del 25% el año próximo tomando
como base la inflación de 2017.
En el balance final del análisis inflacionario de este año quedará para el
estudio de 2017 lo que sucedió en septiembre, donde el incremento llegó al 1,9%
pero sin que influyeran incrementos de servicios públicos. Para el BCRA, lo que
sucedió ese mes no deberá repetirse en el futuro.
Para cumplir la meta oficial habrá que mejorar el dialogo entre los ministerios
de Hacienda y el BCRA; con el de Energía de Juan José Aranguren. Se estima que
cada vez que suban las naftas entre 5% y 6%, la herencia inflacionaria llega al
0,8%. Aquí las expectativas del oficialismo se confunden. Desde los despachos
donde se controla la inflación, se espera que el petróleo baje, o por lo menos,
se mantenga en los niveles actuales. Otras oficinas esperan lo contrario. Que
el petróleo suba y que, en consecuencia, aumenten las inversiones en Vaca
Muerta.
|