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El comité de Política Monetaria
de la Reserva Federal (Fed) estadounidense decidió ayer elevar en 25 puntos básicos la tasa de referencia de la mayor
economía del mundo a un rango de
entre el 1,25 por ciento y el 1,5%.
La decisión fue en línea con lo
esperado: la probabilidad de una
suba de tasas con la que especulaba el mercado rondaba el 98%, por lo
que los analistas se mostraban convencidos de que gran parte del impacto ya estaba descontado en los precios.
La suba ratifica que la Fed tiene una visión positiva sobre la
salud de la economía de EE.UU. La lectura más reciente de evolución del
producto interior bruto (PIB), correspondiente al tercer trimestre de 2017, se
ubicó en el 3,3 % anual, y el índice de desempleo cerró noviembre en el 4,1 %,
en un nivel no visto desde hace 17 años.
Los
argumentos
“El mercado de trabajo sigue fortaleciéndose y la actividad económica ha
crecido a un ritmo sólido. El crecimiento del empleo fue sólido y bajó la tasa
de desempleo. El consumo de los
hogares se expandió a una tasa moderada”, apunta el informe emitido
tras la reunión de hoy.
“Consistentemente con su mandato, el Comité
busca impulsar el máximo empleo y
la estabilidad de precios (y) espera que, con ajustes graduales en
la política monetaria, la actividad económica se expanda a un ritmo moderado y
las condiciones del mercado de trabajo se mantengan fuertes”, con una
inflación que estabilizada “por debajo
del 2 por ciento” interanual, añade el texto.
Con ese análisis, el comité
decidió subir las tasas en un cuarto de punto porcentual. La decisión se tomó
con siete votos a favor, incluido el de la saliente titular de la Fed
Janet Yellen, y dos en contra.
La Fed anticipó además que
durante 2018 realizará otras tres subas de tasa. También este año la Reserva
decidió subir el costo del dinero en tres tramos –antes de hoy lo hizo en marzo
y junio- para llegar al rango actual desde el de 0,25% a 0,5% con el que había
comenzado el 2017.
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