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Por Diego Cabot - Es el más
silencioso de todos los lugares del Estado que ejecutan obra pública. Eclipsado
por las funciones políticas, el Ministerio del Interior es uno de los
principales constructores del Gobierno. Tanto que este diciembre le preparó al
presidente Mauricio Macri una obra por día para que elija
cuál quiere inaugurar.
El raid del corte de cintas
depende de la Subsecretaría de Hábitat, una repartición que se encarga de la
llamada infraestructura urbana y que comprende agua potable y cloacas bajo la
superficie, asfalto, cordón cuneta, espacios verdes, iluminación y, en muchos
casos, cambios de letrinas por baños en viviendas.
Según un relevamiento que hizo
el ministerio que conduce Rogelio Frigerio , la Argentina tiene 6300 áreas
con déficit estructural de infraestructura, donde se ubican 3,8 millones de
viviendas de un total de alrededor de 12 millones, que es el total que existen
en el país. "Uno de los desafíos del presidente Macri es transformar las
más de 6000 comunidades vulnerables de la Argentina en espacios de
oportunidad", dijo Frigerio.
El programa se ocupa de
aquella infraestructura urbana que alguna vez fue tarea de municipios. Pero el
federalismo cedió terreno en las últimas décadas y ahora aquellas obras suelen
requerir fondos nacionales.
La lista de inauguraciones
previstas para diciembre suma obras que implicaron $ 2303,4 millones para
beneficiar a 32.347 hogares. De aquella cifra, 820 millones corresponden al NOA
y al NEA. La segunda región entre las que tienen más obras para inaugurar este
fin de año es la Patagonia, con proyectos que sumaron en total 798 millones de
pesos, seguida por Buenos Aires, con 530 millones. La lista la cierra la región
Centro Cuyo, con $ 153,7 millones.
Hay una particularidad: de los
992 millones de pesos que se destinaron al sur, Neuquén fue la provincia más
beneficiada, con una ejecución de obras por $ 704 millones.
El equipo de Frigerio está
obsesionado desde que asumió con la falta de planificación en la localización
de barrios. El ejemplo que ponen es el de la vivienda social. Muestran casos en
los que la localización de los barrios está alejada de las ciudades, y entonces
dotar de servicios esas localizaciones suele requerir más inversión que las
casas. Y, lo que es peor, se entregaron miles de viviendas que no tenían
conexión a los servicios básicos.
"Para generar espacios de
oportunidad, la presencia del Estado es fundamental. Un Estado que define una
estrategia de desarrollo urbano y que entienda que esta tiene que venir de la
mano del desarrollo económico. En la Argentina, producto de esa falta de
planificación, grandes manchas urbanas se expandieron y afectaron la vida de
todos los días de nuestros habitantes, con costos altísimos en términos de
transporte y de tiempo, que es lo más importante; con costos enormes en
términos de poder llevarles a esos ciudadanos los servicios básicos: el agua
potable, la red de cloacas, la red de gas", repite el ministro. En su
área, según datos del Ministerio de Hacienda, ya se ejecutó el 90% del
presupuesto del año. Bien vale comparar el dato con el del año pasado. Si se
mira el informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), a fines de
octubre pasado la cartera había gastado 81,2 pesos de cada 100 que tenía
presupuestados; un año antes el gasto hasta ese momento del calendario ascendía
a 56,9 pesos de cada cien.
"De esas 6300 áreas, la
mayoría de las necesidades están en el norte, en las provincias que comprende
el Plan Belgrano. De hecho, el 70% de los recursos se destinan a esa
zona", dice Marina Klemensiewicz, subsecretaria de Hábitat, funcionaria
que tiene a su cargo el plan. Según sus previsiones, se necesitan dos décadas
de inversión planificada para revertir la profundidad del déficit.
"Dentro del déficit
habitacional, hay dos tipos. Por un lado, el cuantitativo, que es la necesidad
de una nueva vivienda, ya que hay una situación de hacinamiento. Por el otro,
el déficit cualitativo, que se refiere a una casa que tiene título, paga sus
impuestos, pero está en un lugar con una enorme falta de servicios básicos en
su entorno. El cualitativo se da prácticamente en un 80% en los sectores de
menores ingresos, y para revertirlo está el Plan Hábitat. En el cuantitativo,
hay también sectores medios y medios bajos. Tienen servicios y títulos, pero
necesitan una vivienda más. Para ellos está el Procrear", dice
Klemensiewicz.
Justamente esta disparidad de
servicios que tienen gran parte de las ciudades argentinas en materia de
servicios bien podría tratarse de una desigualdad, en este caso, urbana.
"Otro de los desafíos importantes es la integración de la población con
ciudades de una gran mixtura social. Hay que entender también que gran parte
del deterioro social, pero sobre todo del crecimiento del narcotráfico y del
crecimiento de todo el crimen organizado, viene de la mano de la desatención
del Estado de muchos años en los problemas del hábitat", finaliza
Frigerio.
El Ministerio del Interior
además maneja otro plan clave para el interés de Macri: el Plan del Agua.
Dentro de ese programa está el presupuesto para expandir la red de agua potable
y cloacas.
De acuerdo con los datos de la
ASAP, la empresa AySA recibió en los primeros 10 meses del año $ 11.236
millones para gastos de capital, frente a 7428 millones del año pasado. Dicho
de otra forma, las transferencias para extensión de redes y plantas crecieron
51,3% de un año a otro.
Ahí está una de las apuestas
que Macri delegó en Frigerio, el ministro político que le entregó una obra por
día para que el Presidente elija dónde cortar una cinta.
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