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Por Martín Torino - Tras la violencia del lunes en
la plaza del Congreso y una noche de cacerolazos y masivas movilizaciones
contra la reforma previsional, el presidente Mauricio Macri felicitó ayer su
gabinete y avisó que no dará marcha atrás con su apuesta por avanzar en una
serie de reformas y políticas de apertura económica que se propuso como faro
para atraer inversiones. La Casa Rosada celebró su triunfo en el Congreso con
la polémica ley jubilatoria y hasta descuentan que lograrán sacar adelante
otras iniciativas cuestionadas, con el apoyo de algunos gobernadores
peronistas.
Uno de los funcionarios describió el "buen
clima" en la reunión de una hora de ayer a la mañana, que incluso terminó
entre aplausos. Con todos los ministros en la mesa, menos Marcos Peña (jefe de
Gabinete) y Rogelio Frigerio (Interior), Macri protestó por el nivel de violencia
en las protestas contra la reforma y clamó para que los jueces actúen contra
los diputados que "instigaron" las movilizaciones. El mandatario está
convencido que el kirchnerismo y el Frente Renovador ejecutaron un plan para
"desestabilizar" al Gobierno, especialmente durante los violentos
choques registrados con la policía durante la tarde del lunes. Pero también
trató de calmar los ánimos y dijo que Cambiemos está forzando "un cambio
cultural" y que eso lo notó en que "la gente pide paz".
Luego en una conferencia de prensa, el Presidente
se mostró más cauto respecto a los "cacerolazos" que tuvieron su eje
en la ciudad de Buenos Aires, donde se asienta su principal base electoral. A
ese sector, el Presidente le pidió que "se den una oportunidad y no se cierren
totalmente" al Gobierno, aunque en el oficialismo también algunos
sospechan que fueron motivados por el kirchnerismo.
Tras celebrar la votación en la Cámara de
Diputados, Macri buscó renovar la confianza en sus reformas e incluso trató de
darles más legitimidad al asegurar que los mandatarios de China, Japón y
Alemania las avalaron. "Mauricio ratificó que este es el camino para
normalizar el país", agregó un ministro.
Ante la prensa, el jefe de Estado reconoció que las
iniciativas que plantea generan "incomodidad" pero señaló que
"el futuro se construye haciendo cosas distintas" a las del pasado.
De esta manera ratificó el paquete de leyes que están debatiendo en el
Congreso. Pero la mirada central está puesta en la reforma laboral que se
votará en marzo y con la que el Gobierno considera que va a atraer inversiones.
"La reforma previsional es la que nos
importaba a nosotros; ahora la reforma tributaria o el pacto fiscal les importa
a los gobernadores y ellos las van a sacar adelante", interpretó un funcionario.
Es que la nueva fórmula de jubilaciones permite bajar en cerca de un punto del
PBI el gasto público, por lo que la Casa Rosada estará más cerca de su meta de
reducir el próximo año el déficit fiscal a 3,2% del PBI. De hecho, el ministro
de Hacienda, Nicolás Dujovne, explicó en la reunión de gabinete que bajar el
deterioro fiscal les da "más credibilidad para seguir consiguiendo mejor
crédito" afuera y que es fundamental para "mantener la
previsibilidad" que reclaman los inversores.
Puertas adentro del encuentro con sus
colaboradores, Macri no dio nombres pero alertó que no todas las provincias
jugaron bien con el Gobierno. En Cambiemos reconocen que los distritos
peronistas que cumplieron su palabra para sacar la reforma previsional fueron
Córdoba, Misiones, Salta, Tucumán, Entre Ríos y Neuquén. Con esos sectores, el
Gobierno espera mantener el diálogo para sacar adelante otras leyes. "Lo
de ayer confirma que podemos trabajar en minoría, incluso cuando adelante
tenemos una oposición enloquecida", sintetizó un ministro.
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