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Por Jorge Herrera - El Banco Central ya
anticipaba un diciembre movido en términos monetarios, que de por sí ya
lo es estacionalmente. La modificación del cómputo de los encajes de manera
trimestral a mensual auguraba problemas de liquidez en el sistema. En el medio
se coló la licitación de Letras del Tesoro (Letes)en pesos y la mensual de
Lebac del BCRA.
Más allá del efecto "aseguradoras" (que han quedado inhibidas para
invertir en Lebac), el impacto de la integración mensual del efectivo mínimo,
se descontaba un menor porcentaje de renovación del vencimiento de Lebac. Por
lo que la inyección de pesos estaba asegurada, y sumaron más de $130.000
millones. Cabe señalar que en las jornadas previas a la licitación mensual el
BCRA estuvo activo en el mercado secundario lubricando los diferentes plazos y
aplanando nuevamente la curva de rendimientos con leve tendencia negativa (una
señal al mercado de que vendrán menores tasas por delante y en consonancia
operó el mercado foward).
Pero frente a los mayores descalces de posiciones de liquidez el sistema
financiero, en línea con los objetivos del ente monetario, recurrió a la
ventanilla de pases activos (préstamos del BCRA a los bancos a un día y a siete
días de plazo a tasas de 30,75% y 29,5% respectivamente). Desde el 7 empezaron
a tomar fondos del BCRA pero fue a partir del 13 que se intensificó la demanda.
Ese día los pases activos se elevaron a $16.208 millones. A partir de ahí los
pases fueron deambulando entre los 10.000 y 13.000 millones diarios. Fue obvio
así como también empezaron a reducirse los pases pasivos (colocaciones de los
bancos en el BCRA a tasas del 26,75% a 28,75% según el plazo y el tipo de
banco) de niveles de $57.000 millones a $32.000 millones.
El BCRA lo que fue haciendo en estas jornadas, para ir recuperando los pesos
que quedaron libres de la licitación de Lebac, fue intervenir en el mercado
secundario y esperando el retorno de parte de esos fondos al stock de pases
pasivos. Por ambos conceptos ya recuperó $45.000 millones de los $130.000
inyectados. De esta manera, la liquidez excedente que quedó deambulando se
redujo a $85.000 millones y en las próximas jornadas se reducirá aún más.
El BCRA no quiere dejar mucho excedente que termine alimentando por demás el
mercado cambiario ni genere presiones inflacionarias que impacten sobre los
índices de enero 2018.
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