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Por Jaime Resemberg - Con la vista puesta en 2018, un año no electoral
en el que la gestión será prioridad, bajar el déficit fiscal será para el
Gobierno la meta número uno. Para lograr esa baja, ordenada desde el despacho
presidencial y ejecutada por los coordinadores del gabinete Mario Quintana y
Gustavo Lopetegui, hay y habrá recortes en todos los sectores del Estado,
incluida la "niña bonita" de los dos primeros años de gobierno
de Mauricio Macri : la
obra pública.
Según el presupuesto a punto de debatirse en el Congreso, los fondos que
recibirán en 2018 los ministerios del Interior, Transporte y Energía para obras
como cloacas, viviendas, puentes o rutas será levemente mayor al de 2017, pero
dará un saldo negativo (un 10%) si se computa la inflación prevista para el año
próximo, que consultoras privadas calculan en alrededor de 20 puntos.
Desde la Casa Rosada dan cuenta del evidente cambio de estrategia. Los
ministerios reconocen que deberán arreglarse con el mismo presupuesto de este
año, pero aseguran que habrá más inversiones, producto de las gestiones que se
vienen haciendo dentro y fuera del país en el contexto del plan de la
Participación Público Privado (PPP), que incluso tiene asignado un monto ($
34.500 millones), en un total de $ 436.313 millones que se destinarán en total
a infraestructura el año próximo. "Es una gran idea, y va a funcionar muy
bien", afirmaron a LA NACION cerca del jefe de Gabinete, Marcos Peña.
Para demostrar que no se trata sólo de palabras, el jefe de gabinete del
Ministerio de Finanzas, Pablo Quirno, viajó la semana pasada junto al ministro
de Transporte, Guillermo Dietrich, a Nueva York y Washington para
"vender" el programa a inversores extranjeros, una gimnasia que
también frecuentan otros funcionarios con eventuales inversores europeos y
asiáticos. Quirno repasó con los inversionistas norteamericanos la totalidad de
los proyectos de obra pública que tiene el Gobierno, concentrados en su mayoría
en manos de Dietrich; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y su par de
Energía, Juan José Aranguren .
Ya hay un primer proyecto lanzado en Transporte, el de "autopistas
y rutas seguras", seis corredores viales cuya licitación será lanzada en
febrero y que será adjudicada en abril. "El programa nos permite que los
privados hagan las obras que nosotros no podemos por las restricciones que
acordamos para bajar el déficit", afirmó Quirno a LA NACION. Y auguró
que hay proyectos planeados por US$ 30.000 millones para los próximos cuatro
años. "Este es un modelo que llegó para quedarse. Si queremos aumentar en
calidad y cantidad las inversiones tenemos que lograr que los inversores
privados inviertan a 15, 20 años en la Argentina", agregó a LA NACION Ricardo
Delgado, subsecretario de Coordinación de Obra Pública Federal, que depende del
Interior.
Una de las empresas estatales con mayor cantidad de obras en ejecución,
AySA, fue autorizada la semana pasada por Frigerio a obtener financiamiento
hasta un monto máximo de US$ 1000 millones del sector privado para la
concreción de obras de desagües cloacales y servicios de agua potable.
Desde el Gobierno explicaron que las empresas que deseen sumarse deberán
conseguir un banco o institución que los financie. Afirmaron que el programa se
lleva adelante en varios estados de Brasil, Uruguay y Chile, por dar ejemplos
cercanos. Y aseguraron que habrá "condiciones" fijadas por el Estado
para las concesiones, como la calidad de los trabajos o los plazos para su
finalización.
Más allá del optimismo oficial, la merma en la inversión estatal es y
será evidente. Los datos oficiales del Ministerio del Interior hablan de una
suba de sólo $ 2500 millones de inversión en infraestructura de este año al
próximo. Según los cálculos de ese ministerio, y contabilizando la inflación,
se trata de un recorte del 12% en presupuesto para obras. La inversión total
proyectada en infraestructura será en 2018 del 3,5% del PBI, contra el 2,5 en
2017, pero los números para el año que viene incluyen los fondos provenientes
del PPP (ausentes este año). "En la discusión del presupuesto es probable
que muchas provincias negocien más dinero para obras", afirmaron cerca de
Frigerio.
¿Y si no aparecen los privados se frena la obra pública? "No,
porque las obras que ya están en marcha las va a terminar el Estado. Y las del
año que viene van a tener esta combinación", confiaron cerca de Dietrich y
Frigerio.
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