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Por Javier Blanco - El déficit
de la balanza de pagos argentina se triplicó durante el tercer trimestre del
año en relación con igual período de 2016, al crecer de US$ 2895 millones a US$
8683 millones, según los datos que ayer difundió el Instituto Nacional de
Estadística y Censos (Indec). A su vez, este saldo en rojo se estiró de US$
10.535 millones a US$ 22.476 millones en los primeros nueve meses del año,
siguiendo la misma comparación, lo que significa que creció 113% interanual y
se convirtió en el mayor en una década.
El dato muestra la creciente
vulnerabilidad que enfrenta la economía local a cualquier posible empeoramiento
en el clima financiero internacional y revela que el país vive cada vez más por
encima de sus posibilidades de consumo, o que "los argentinos gastamos
bastante más que los ingresos que generamos", explica el economista y
consultor Federico Muñoz.
El dato renueva las
advertencias de los especialistas respecto de la necesidad de comenzar a
corregir este desbalance si lo que se quiere es evitar que algún shock externo
dispare una crisis local, ya que la dimensión que comenzó a tomar este
desequilibrio no podría ser neutralizada por un reacomodamiento del tipo de
cambio.
Para el economista Gabriel
Caamaño, en buena medida este déficit forma parte de los "gemelos"
(aludiendo a los déficits externo y fiscal) heredados por la gestión Macri, que
a su vez "hizo mucho más respecto de la forma en cómo lidiar con ellos (al
recuperar acceso al financiamiento externo) que respecto de su corrección hasta
ahora. Esto nos mantiene con un elevado nivel de vulnerabilidad externa y marca
la necesidad de acelerar las reformas".
Las referencias a la
vulnerabilidad están relacionadas con la forma en que se financia ese consumo
por encima de las posibilidades del país: la cuenta financiera muestra un
superávit en el trimestre de US$ 8469 millones, pero, a la vez, la deuda
externa total creció en US$ 11.436 millones respecto del trimestre anterior y
llegó a US$ 216.351 millones, cifra 20% superior a la de igual período del año
pasado.
"Esas necesidades de
financiamiento fueron cubiertas entre julio y septiembre mediante ingresos
netos por inversión extranjera directa (US$ 2203 millones), inversiones de
cartera neta del exterior (US$ 6539 millones) y otros US$ 1623 millones que entraron
por anticipos o créditos y préstamos comerciales", detalló Jorge Neyro, de
la consultora ACM.
Incide el "dólar
barato"
Los economistas recuerdan que
el déficit de cuenta corriente arrancó en 2013, por lo que ya supera los US$
70.000 millones, que se fueron cubriendo con distintas formas de endeudamiento.
De allí que alertan además
sobre la incidencia que tiene en este fenómeno el retraso cambiario.
"El repunte de la demanda
interna y la progresiva remoción de barreras al comercio propiciaron un aumento
firme de las importaciones, mientras, en paralelo, el retraso cambiario y los
problemas estructurales de competitividad legados condicionaron las
exportaciones, lo que nos condenó a un creciente déficit comercial. A la vez,
este creciente desequilibrio no está asociado al particular abordaje que eligió
el Gobierno para encarar el proceso de saneamiento macro: con un BCRA alentando
el ingreso de capitales por las tasas altas y un déficit fiscal que poco ha
cambiado y conlleva grandes necesidades de financiamiento externo",
describe Muñoz.
Los números que reportó el
Indec dan cuenta de eso. "Las importaciones saltaron en el trimestre a US$
17.500 millones, cuando en el promedio anual alcanzan los US$ 14.000 millones
trimestrales, por lo que la cuenta de bienes fue deficitaria en US$ 1712
millones, 1000 millones más que el trimestre previo, y el comercio de servicios
arrojó un saldo negativo de US$ 2769 millones, explicado principalmente por el
turismo emisivo", señaló Neyro.
La balanza de pagos comprende
el total de los ingresos y egresos del país. El informe de ayer consignó además
que la posición de inversión internacional, es decir, el saldo del dinero que
los argentinos tienen y deben al exterior, bajó de US$ 43.579 millones a US$
29.981 millones (31% interanual) tras el blanqueo.
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