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Por Matías Barbería - La
inflación camina a cerrar el año en torno a 24,5%, de acuerdo a distintas
estimaciones de consultoras y especialistas, una reducción de casi 16 puntos
porcentuales respecto del 40% que se marcó en 2016 y con expectativas para 2018
también en baja, alrededor del 16,5%. La tendencia a la desaceleración del
ritmo de avance del nivel general de precios es rescatado por analistas como el
principal éxito de la política monetaria, aunque las dudas empiezan cuando se
comparan los resultados con los objetivos. La cifra anual supera por 7 puntos
porcentuales al techo de la meta de inflación para 2017, la inflación de fin de
año está lejos incluso del objetivo informal del 1% mensual y esos desvíos
aumentan los costos en materia de tasa, balance del Banco Central (BCRA) y
atraso cambiario.
"En general, creo que el
resultado es bueno, porque en un año en el que subiste tarifas y el dólar se
movió poco pero se movió, terminaste con una inflación considerablemente a la
del año pasado y equivalente a 2015, un año en el que planchaste al dólar y a
las tarifas" dijo Gabriel Zelpo de Elypsis.
"A pesar de los desvíos
de la meta y los objetivos intermedios, creo que la novedad es un BCRA creíble,
que explica por sí sólo varios puntos de desinflación", coincidió Hernán
Hirsch, de FyE Consult.
Una serie de inflación mensual
armada con empalmes del IPC Indec GBA y el IPC de la Ciudad de Buenos Aires por
Eco Go para paliar la falta de estadísticas fiables- muestra que en 2017 se
transitó un camino desinflacionario. Al cierre de 2016 la inflación había
acumulado un avance de 39,4% que en estos doce meses se moderó hasta un 24,4%,
estimado. El resultado, visto así, es positivo incluso si se lo compara con el
27% de inflación que se estima marcó 2015.
Para lograr este recorrido, la
tasa de interés de referencia que debutó este año -el centro del corredor de
pases a 7 días- se movió 4 puntos al alza a lo largo del año. Pasó de 24,75% en
enero al 28,75%, con sólo tres subas a lo largo del año: una en abril, otra en
octubre y la última en noviembre.
Mismo movimiento mostró la
tasa de la Lebac a un mes, de 24,75 a 28,75% en el año, aunque con un piso de
22,30% en marzo que el propio titular del BCRA, Federico Sturzenegger, ha
lamentado como un relajamiento prematuro. La tasa de Lebac es la prueba de que
las cosas no salieron exactamente como estaban planeadas: a fines de año pasado
se esperaba que cerraran 2017 en 20%.
A los factores monetarios se
le sumaron, además, saltos por encima de lo esperado en materia de tarifas.
Sobre todo este mes de diciembre, pero también por ejemplo con el alza del 8%
de combustibles de octubre.
El acuerdo entre los analistas
es que las metas de inflación fueron demasiado ambiciosas y que, aunque ello no
impidió que el BCRA lograra fijar un camino descendente para la inflación, si
causó que se pagaran costos extra en materia de tasas, tipo de cambio y déficit
cuasifiscal (el del BCRA).
"En materia de costos,
una tasa más alta de la que esperabas es atraso del tipo de cambio real,
esfuerzos para el BCRA y tasas altas para el sector privado", señala
Furiase.
En cuanto al esfuerzo que hizo
el balance del BCRA, se puede mencionar que la política de esterilización de
liquidez por parte del Central llevó el stock de Lebac de $ 663.000 millones de
diciembre de 2016 a $ 1,16 billón de pesos al pasado 18 de diciembre. Hasta
noviembre eso costó $ 116.000 millones en intereses.
Ese esfuerzo se hizo para
esterilizar $ 250.000 millones de pesos que fueron emitidos por el ente
monetario para adquirir u$s 15.000 millones que pasaron a engrosar sus
reservas, hoy en niveles récord históricos superiores a los u$s 55.000 millones
frente a los u$s 37.000 millones de un año atrás. Otros $ 130.000 millones se
emitieron para financiar al fisco con adelantos transitorios y transferencias de
utilidades, de acuerdo con la coordinación entre el Tesoro y el BCRA.
El dólar, mientras tanto,
lastrado tanto por las tasas altas como por el ingreso de divisas de deuda, se
movió apenas algo más de $ 2,20 hasta el viernes pasado (un 13%) para quedar en
$ 18,34.
"Con metas más realistas
se podría haber usado una tasa menor y tener un dólar más alto, que minimizara
el déficit externo", dijo Zelpo. "Sin embargo, aunque ya las metas no
sean representativas, todavía el mercado presta atención a previsiones de
inflación que son a la baja", concluyó.
La meta de inflación para 2018
es del 10%, con un margen de error de dos puntos. Las expectativas de inflación
relevadas por el BCRA están en 16,6%.
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