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Por Carlos Boyadjian - El proyecto de reforma
impositiva y el Presupuesto 2018, ambos actualmente en debate en el Congreso
encierran referencias implícitas a la magnitud que hoy tiene el gasto público y
su dinámica creciente en momentos en que el Gobierno se propone cumplir con la
meta de cerrar el año con un déficit fiscal por debajo del 4,2% del producto
bruto interno (PBI).
Al respecto, un informe elaborado por el Instituto
para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), asegura que "el Estado
administra casi la mitad del PBI, como consecuencia de un fuerte crecimiento en
el gasto público, acompañado de una profunda centralización".
El estudio advierte que "entre 1980 y 2006 el
gasto público total osciló en alrededor del 31% del PBI. Entre 2007 y 2011 el
gasto público total se elevó a 38% y entre 2012 y 2015 da otro salto hasta
alcanzar al 45% del PBI".
Este crecimiento sobrevino porque "el
crecimiento del gasto público en la última década fue exponencial" y
sugiere que "una distribución más descentralizada de la recaudación
nacional es necesaria, pero no suficiente".
Idesa explica que el crecimiento del manejo de los
recursos "se observa en los tres niveles de gobierno, pero fue más intenso
a nivel nacional". Es decir, que "al hipercrecimiento en las
erogaciones del sector público se le agregó la hipercentralización en el nivel
nacional", explica.
El el contexto de la reforma impositiva, el documento
también propone tender a una "presión tributaria más tolerable y una
distribución de recursos entre jurisdicciones más coherente con la organización
federal".
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