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Por CARLOS BOYADJIAN - La decisión del presidente de los Estados
Unidos, Donald Trump, de incorporar nuevamente a la Argentina en el Sistema
Generalizado de Preferencias (SGP) tras dos años de negociaciones abre una
ventana para que a partir del próximo 1´ de enero más de 500 productos, en su
mayoría agroindustriales, puedan exportarse al mercado norteamericano sin pagar
aranceles.
Aún falta que el Congreso
norteamericano ratifique la autorización al Ejecutivo para que se efectivice el
otorgamiento de las preferencias a los países que la Casa Blanca determine, sin
embargo, este paso es en algún punto, una formalidad. Lo relevante para poder
ampliar las exportaciones a ese destino es que logre una mejora sustantiva de
la competitividad de la economía nacional.
"Argentina tiene un
problema de competitividad pero además la de los Estados Unidos es una economía
de grandes empresas que producen con volúmenes importantes y costo de
producción unitario muy bajos", explicó Marcelo Elizondo, director general
de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI). Considera que
nuestro país y por añadidura las empresas argentinas, "tienen más problemas
de oferta que de demanda", en un escenario de pérdida de competitividad
sistémica, costos de producción en alza, inflación con tendencia a la baja pero
aún muy elevada, y costos de operación, logística y servicios que impactan en
los bienes transables.
Elizondo sostiene que la
medida adoptada por el gobierno del presidente Trump "es un gesto político
que refleja la buena relación bilateral", pero aclara que el beneficio
será aplicable apenas para algunos productos, entre los que destaca a los vinos
que hoy siguen desembarcando en el mercado americano en base a su calidad. No
es lo que ocurrirá con otros productos de economías regionales, como frutas y
hortalizas.
Hasta hace seis años
Washington concedía arancel cero a 538 posiciones de productos argentinos bajo
el SGP, y entre los productos que se beneficiaban por la rebaja arancelaria se
contaban vinos, artículos de confitería sin cacao, conservas de carne, aceite
de oliva, quesos, maníes y frutillas. Pero nuestro país perdió ese status el 28
de mayo de 2012, a raíz de las demandas de las empresas Azurix y Blue Ridge,
presentadas ante el CIADI por la cancelación de contratos en el contexto de la
crisis de 2001. En esa ocasión el gobierno de Estados Unidos consideró que
Argentina no había actuado de buena fe y por eso canceló la participación
argentina en el SGP.
El Gobierno nacional señala,
en base a los datos de 2011, cuando nuestro país aún formaba parte del SGP, que
más de 500 productos, la mayoría de economías regionales, estarían en
condiciones de entrar a los Estados Unidos con arancel preferencial, lo que
daría un monto cercano a los u$s 400 millones anuales. Pero otros cálculos son
un poco más modestos.
"Mi estimación es que la
Argentina podría exportar por unos u$s 200 millones, quizás u$s 280 porque en
2011 los precios eran más altos y, además, teníamos una mayor vinculación con
empresas de ese país", una relación que habrá que reconstruir lentamente y
podría demorar no menos de seis meses hasta poder abrir el mercado nuevamente,
argumenta Elizondo.
Para Alejandro Díaz,
presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (Amcham),
con el reingreso del país al Sistema Generalizado de Preferencias se abre
"una oportunidad económicamente muy importante", pero el aspecto
central para que los productos argentinos puedan aprovechar este espacio pasan
por "mejorar en el denominado costo argentino, ampliar su infraestructura,
reducir la carga tributaria y trabajar con la tecnología".
Pablo Vernengo, del área de
Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa
(CAME), apunta que en el caso de la frutilla estar en el SGP "mejora la
posición arancelaria en un 20% y lo mismo ocurre con más de 500 productos
agroindustriales, entre los cuales están el aceite de oliva o los vinos".
Y agregó que esto "nos permite entrar al mercado americano de igual forma
que lo hace Chile, nuestro competidor". Tucumán, Mendoza, San Juan, La
Rioja y Catamarca, son algunas de las provincias que se beneficiarán de la
medida.
Por su parte, Miguel Ponce,
director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo XXI,
considera que la mejora de las exportaciones "va a ser gradual en la
medida en que logremos ser competitivos", y recomendó ahora retomar el
diálogo con Estados Unidos para que cumpla con la promesa de "abrir
oficinas de las organizaciones pymes en todas las provincias argentinas".
El biodiesel, fuera del
régimen
La inclusión de Argentina en
la Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) contrasta con las medidas que
adoptó hace escasos la misma administración Trump respecto del biodiesel
argentino. A comienzos de noviembre el Departamento de Comercio de Estados Unidos
ratificó la decisión adoptada en agosto pasado, que imponía aranceles de
importación de hasta 70% al biodiesel argentino, con lo que literalmente
blindaba ese mercado al ingreso del biocombustible a base de soja.
El fuerte lobby de los
productores locales pudo más que los intentos del presidente Trump de
considerar a la Argentina como un socio estratégico en la región.
"Argentina está otorgando
subsidios injustos a sus productores de biodiesel a tasas del 71,45 al
72,28%", había dicho Willbur Ross, secretario del Departamento de Comercio
de los Estados Unidos.
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