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Por Diego Cabot - El Gobierno
decidió mover las tarifas de los colectivos que circulan por el área
metropolitana. Según pudo saber LA NACION, el boleto mínimo, que
actualmente está en seis pesos, pasará a tener un costo de ocho pesos. Es
decir, aumentará 25% tras dos años en los que la tarifa estuvo congelada, luego
de aquel aumento de enero de 2016, poco después de que asumió Mauricio Macri como
presidente.
En el Ministerio de Transporte
aún no se terminaron de cerrar los números. No está definido qué pasará con el
monto de la tarifa social y tampoco cómo seguirá la escala de pasajes según el
recorrido. Según el plan que se han trazado, habrá una conferencia antes del 10
de enero para informar las subas que, en principio, podrían regir desde
febrero.
Este será el primer tramo de
un plan de aumentos que se fijará en este verano y que llevará el boleto a
valores más cercanos a los reales. También el Ministerio de Transporte tratará
de implementar un sistema de boletos multimodal, aunque la complejidad del
esquema de transporte actual, en el que conviven los privados con el Estado,
requerirá una regulación que podría tardar un tiempo más en terminarse.
La Argentina tiene cuentas
difíciles de entender en materia de transporte. Un ejemplo: actualmente, cada
vez que un pasajero acerca su tarjeta SUBE a la lectora de un colectivo y paga
seis pesos por el boleto mínimo, el Estado le debe a la empresa 11,20 pesos. Es
decir, si se quisieran eliminar las compensaciones, el pasaje se debería
triplicar.
Los subsidios al transporte
urbano de pasajeros se han convertido en uno de los rubros más difíciles de
bajar en el gasto público nacional. Aquella medida de excepción que surgió en
2002, cuando por primera vez en la historia se compensó a las compañías de
colectivos, hoy representa una cifra millonaria a la que ningún gobierno se le
anima.
Costos e ingresos
Los datos de la dependencia de
los fondos públicos que tienen los colectiveros surgen de la resolución
1311-E/2017, que se publicó la semana pasada en el Boletín Oficial, en la que
se detallan los costos y los ingresos de una empresa media. A partir de esa
norma, que como se dijo representa un promedio, se calculan los subsidios mes a
mes.
A una de las compañías de
transporte urbano de pasajeros de las que circulan sólo por la ciudad de Buenos
Aires (hay 31 que tienen recorridos únicamente por calles porteñas) el Gobierno
le reconoce un costo de 51,24 pesos por cada kilómetro. Pero el problema es lo
que recauda. Esa empresa, que es una simulación de un promedio de servicios y
que se basan en los datos de GPS que tienen instalados los colectivos, vende
por cada 10 cuadras un promedio de 3,09 boletos que pagan, entre los tres,
16,58 pesos. Entonces se calcula el subsidio necesario entre lo que se recauda
y el costo. Esa diferencia, en el caso de la CABA, es de 34,66 pesos por cada
kilómetro.
Dicho de otra forma: por cada
10 cuadras, en promedio, suben tres pasajeros que desembolsan poco menos de
seis pesos y a los que el Estado les subsidia 11,21 pesos. Si se calcula que
esa empresa recorre 3,27 millones de kilómetros por año, pues cuando se
confeccione el cheque anual el Estado le habrá depositado 113,5 millones de
pesos.
Las cuentas no son iguales en
todo el país. Las líneas que tocan la CABA pero que recorren el área
metropolitana (que junto con las que no perforan la General Paz están numeradas
desde el 1 al 200) requieren un subsidio por pasajero de 10,40 pesos, mientras
que las provinciales y municipales, de 9,20 pesos.
En busca del equilibrio
Con el aumento que se
anunciará antes del 10 de enero el Ministerio de Transporte intentará empezar a
equilibrar las cuentas de un sector que depende como de ninguna otra cosa de
los fondos públicos. Por caso, la recaudación por kilómetro que tiene un
colectivo no alcanza ni siquiera para cubrir los gastos de personal. Según la
resolución, de aquel costo de 51,24 pesos por cada 10 cuadras, 27 pesos corresponden
a salarios de personal. La recaudación por ese tramo habrá sido de 16 pesos. El
ítem que lo sigue es combustible, que se lleva 7,13 pesos, mientras que lo que
se calcula por depreciación del material es de 3,5 pesos por cada kilómetro.
De acuerdo con los datos que
surgen del informe de ejecución presupuestaria de la Asociación Argentina de
Presupuesto (ASAP) correspondiente al mes de noviembre, "los subsidios al
transporte promediaron un incremento del orden del 18% en 11 meses",
bastante por debajo de la inflación.
En términos nominales -informa
la entidad-, constituye una suma de $ 61.700 millones ($ 9400 millones por
encima del año pasado), concentrada principalmente en dos grandes grupos,
transporte automotor y ferroviario y, con una incidencia muy inferior, el
transporte aerocomercial.
"Las asignaciones para el
transporte automotor devengaron cerca de $ 36.800 millones y se destinaron
mayormente al Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte ($
29.600 millones), que tiene a su cargo las compensaciones a colectivos y micros
de media y larga distancia", se lee en el trabajo.
Hasta fines de noviembre, cada
treinta días el Estado argentino firmó un cheque de 3272 millones de pesos para
subsidiar a los colectivos, un 22,7% más que el año pasado. Irremediablemente
ese gasto se ajustará el año que viene con las subas de boletos que se
anunciarán.
Una vez más, el ahorro público
se sostendrá con el aporte de los usuarios que apuntalan un sistema
ineficiente, que no logra mejorar el servicio y que navegó durante 15 años
entre los subsidios y la tarifa congelada.
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