|
Por Carlos Boyadjian - Pocas
veces en los últimos años un paquete de leyes debatidas en el Congreso tuvo
tanto significado para los diversos actores económicos. Tras la ardua sesión en
la que finalmente se aprobó la reforma previsional, al cierre de esta edición
el Gobierno esperaba la sanción en el Senado del Presupuesto 2018 y la reforma
tributaria, que ya contaban con el aval de Diputados.
Estas leyes y la reforma
previsional ya sancionada, a los que habrá que sumar el debate a partir de marzo
de la reforma laboral, constituyen para el Gobierno la primera pelea importante
en el Parlamento luego de las elecciones de medio término en las que salió
victorioso.
El Cronista consultó a varios
economistas sobre qué dejan para la economía este conjunto de leyes. La
percepción mayoritaria es que se trata de un primer paso para comenzar a bajar
el costo argentino, mientras deja bien posicionado al Ejecutivo para encarar
nuevas reformas en los próximos meses.
O sea, es un avance pero hace
falta abordar otros temas clave de la agenda como la informalidad en el mercado
laboral, mejorar marcos regulatorios, bajar la presión impositiva total e
incluso trabajar sobre la competitividad por vía cambiaria. "En estos dos
años, el Gobierno avanzó en la estabilidad macroeconómica, trabajó en la
normalización de la economía con la baja del déficit fiscal y la inflación, y
con este paquete de leyes empieza a transitar el camino para mejorar la
competitividad de la economía", sostiene Dante Sica, director de Abeceb.
Asegura que es importante que se apruebe el paquete de leyes porque "da
señales para una baja de costos, mejora el balance de las empresas, da
perspectivas para proyectos de inversión y elimina ineficiencias y
distorsiones". Los incentivos abarcan la disminución del Impuesto a las
Ganancias para las empresas que reinviertan sus dividendos, y el recorte
gradual de los aportes patronales.
Por su parte, Camilo
Tiscornia, director de la consultora CyT considera que "es importante que
hayan pasado estas leyes porque suponen buenas perspectivas a mediano
plazo". Explica que la reforma tributaria es "amarreta",
reconoce que "marca un norte pero por el momento no hay nada porque las rebajas
son graduales y en cinco años". Para Tiscornia, sin embargo, las claves
pasan por "bajar la presión impositiva y lograr ser más eficientes en una
economía que claramente será más abierta".
Lorenzo Sigaut Gravina,
economista de Ecolatina, recuerda que la reforma previsional es más que nada un
cambio del cálculo de actualización pero tendrá impacto a partir de marzo,
mientras que la reforma impositiva "ayuda porque establece un ordenamiento
, aunque es muy gradual". De todas maneras, aclara que "estas reformas
no cierran para mejorar la competividad", en especial en un contexto en el
que "el atraso cambiario está entre 20% y 25%", apunta.
"La reforma (impositiva)
está bien orientada , pero Argentina tiene un déficit financiero de $ 600.000
millones", asegura Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, quien
recuerda que entre los cien impuestos vigentes, cuatro de ellos (IVA,
Ganancias, Seguridad Social e Ingresos Brutos en las provincias) explican el
80% de la recaudación".
|