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Por Francisco Jueguen - Muy lentamente, pero con un crecimiento
sostenido, el actual modelo económico ya recuperó todo el trabajo asalariado
privado registrado que se había perdido desde que Mauricio Macri tomó
el lugar de la saliente Cristina Kirchner .
Sin embargo, todavía no hay motivos para festejar en el mercado laboral.
Pese a que la actividad económica ya supera la vitalidad que supo tener a
mediados de 2015, el empleo todavía no logró alcanzar los picos que había
alcanzado en agosto de ese año. Eso ocurre porque los sectores más intensivos
en mano de obra son aún los que menos crecen. Un ejemplo es la industria, que
sueña con un mejor Brasil durante 2018.
Según datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional
Argentino (SIPA), en diciembre de 2015 había 6.222.545 trabajadores asalariados
privados registrados. Tras la asunción de Macri, la economía tardó un año
exacto en recuperar la cantidad de trabajadores que se perdieron en el primer
semestre de 2016. Recién llegó a esa marca en junio de este año, cuando el
número de asalariados privados registrados llegó a 6.224.300, empujados por la
buena performance de la actividad de la construcción (basada
en la obra pública). En octubre pasado, la cantidad de asalariados privados en
blanco llegó a 6.243.700, según informó ayer el Ministerio de Trabajo.
La marca sobre los asalariados privados registrados es importante para
el Gobierno porque, con el objetivo de impulsar un mercado laboral sustentable,
busca cambiar la composición interna de aquel. Por caso, según datos de la
cartera que conduce Jorge Triaca, cada diez trabajadores que se suman en el
sector privado se incrementaron 15 estatales en promedio entre 2012 y 2015.
Este número bajó a 12 en 2016 y a dos entre enero y octubre de este año.
Básicamente, quienes manejan el panel de control de la economía argentina en la
Jefatura de Gabinete esperan que sea el sector privado el que genere empleo y
no el Estado.
"En la actualidad ya hay unos 20.000 trabajadores más que el último
dato que dejó el gobierno anterior. Se ha recuperado todo el empleo
perdido", afirmó José Anchorena, subsecretario de Programación Técnica y
Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo, en el último encuentro del año
con la prensa para presentar los datos de empleo de octubre y noviembre.
"Igualmente, esto no nos satisface", aclaró.
Es que el empleo asalariado privado registrado crece lentamente -incluso
a tasas menores que los monotributistas- y no tiene en cuenta a independientes
ni a estatales, y menos aun a los trabajadores informales. Los últimos números
de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec muestran un leve repunte
del empleo en negro en el país, que golpea a 4,7 millones de trabajadores (más
de un tercio).
"El empleo privado registrado comenzó a caer con fuerza desde
septiembre de 2015 y siguió bajando hasta mediados de 2016, cuando se
removieron los obstáculos para su crecimiento", indicó Anchorena, para
quien a mitad del año pasado esa variable se estabilizó.
Más allá del impacto en las calles y el costo político que pagó el
Gobierno con la reforma previsional, los cambios laborales no se harán esperar.
"Después del ordenamiento macroeconómico, llegó la hora de los incentivos
micro y sectoriales", afirmó el funcionario, en referencia a la reforma
laboral y a los cambios que planteará el oficialismo en los convenios laborales
en 2018.
Los
números de octubre
Trabajo dio a conocer ayer los datos de octubre del mercado laboral
registrado sobre la base del SIPA. Ese mes hubo un crecimiento anual de 1,2% en
la cantidad de trabajadores privados (hay 72.300 más que en 2016). En tanto, en
la medida mensual desestacionalizada la expansión fue de 0,1% (4700
trabajadores nuevos). La construcción es la actividad que mayor tracción generó
en el mes ( 0,5%), seguida por los servicios sociales y de salud ( 0,3%) y el
comercio, hoteles y restaurantes y enseñanza, todas con un crecimiento del
0,2%. La industria mejoró un 0,1 por ciento.
En cuanto a los trabajadores totales -públicos, privados e
independientes- el cambio anual mostró un avance del 2,1% (248.600 más que en
el mismo mes de 2016) y del 0,1% en la medida desestacionalizada (así se
sumaron 16.700 trabajadores). Entre los privados, la mayoría fueron
monotributistas (14.000 en el mes).
La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de noviembre mostró un avance
anual del 1,6% y mensual del 0,3%, y pese a que se desaceleraron, las
expectativas empresarias siguen siendo positivas: 5,2%.
Comparación
2015
En diciembre había 6.222.545 asalariados privados registrados;
en la actualidad son6.243.700, según datos desestacionalizados
2017
En octubre pasado, se sumaron 4700 asalariados privados
nuevos, un 0,1% más. Los monotributistas nuevos fueron unos 14.000
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