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Por Javier Blanco - El peso amplió ayer su tendencia a devaluarse contra
el dólar al caer más del 4% luego de que el Gobierno anunció -antes del inicio
de la apertura del mercado--un replanteo de sus metas de inflación, lo que
implica que se propone recortar en breve los refuerzos de tasa de interés que
(junto a una elevada y persistente inflación) habían ayudado a apreciarlo
fuertemente este año.
La divisa cerró cotizando a un promedio de $ 19,46 para la venta al
público y $ 19,20 para la mayorista, lo que supone incrementos de 68 y 76
centavos, respectivamente, respecto de los precios de clausura previos. Se
trata de la mayor pérdida del peso contra esa divisa en una jornada en lo que
va de la era Macri y de la corrección más abrupta en el valor del tipo de
cambio (11% en apenas dos semanas), un precio clave para la economía local,
desde la liberalización del cepo, a mediados de diciembre de 2015.
"Si se arma un ranking de devaluaciones de 1992
para acá, considerando los períodos en que previamente se registraba
estabilidad cambiaria, se trata de la cuarta caída más fuerte del peso frente
al dólar: la primera fue el salto del 290% en el semestre siguiente al fin de
la convertibilidad; la segunda, del 44% promedio tras desarmarse el cepo; la
tercera fue la del 23% de fin de enero de 2014 en unos días, y la cuarta es la
de las dos últimas semanas, que ya llega al 11% y dejó atrás la del 10%
registrada en la previa de las PASO", reseñó el economista y consultor
Mariano Kestelboim.
La escalada se profundizó por un marcado desarme de los portafolios de
inversión que estaban volcados al peso pero apostando a la renta que podían
obtener en dólares, es decir, lo que en la jerga denominan carry trade.
Vale recordar que el mercado local venía registrando en los últimos meses, en
especial desde que se supo que el Gobierno superaría sin traumas el test
electoral, un fuerte ingreso de capitales especulativos: en noviembre, de los
US$ 1287 millones que entraron US$ 1113 millones fueron a inversiones financieras
y, de ese total, US$ 1130 millones se pasaron a pesos para aprovechar las altas
tasas locales.
El salto el dólar de ayer estuvo relacionado con la salida de estos
fondos, algo que quedó a la vista por la baja en US$ 130 millones que
registraron ayer las reservas del Banco Central (BCRA) pese a la ganancia de
US$ 60 millones que obtuvo por la valorización del billete. Ese desarme se
precipitó al derrumbarse hasta 3,8% en el día los rendimientos de las Letras
del Banco Central (BCRA) que ya venían ajustando a la baja en los últimos días,
aunque mucho más levemente por la actividad compradora que en ese mercado llevó
adelante el BCRA para inyectar más liquidez. "Por la readecuación de las
metas el tramo largo de la curva, que estaba operando tasas del 28,70%, ahora
las dejó en el 24,88%. Es nafta adicional para el rally del dólar",
observó el economista Nery Persichini.
Señal de largada
La ola de traspasos se activó apenas el presidente del BCRA, Federico
Sturzenegger, dijo que el cambio en las metas de inflación dispuesto por el
Gobierno le permitía "recalibrar la política monetaria". "Estas
tasas son para las metas que teníamos, con la nueva meta el BCRA irá tomando
las decisiones según sus parámetros", explicó.
Los analistas califican la reacción del mercado ante los anuncios
oficiales como "exagerada", aunque la comprenden. "La gente y
las empresas compran más dólares cuando sube sólo porque buscan algo de
seguridad cuando ven incertidumbre y buscan, en todo caso, minimizar posibles
pérdidas mayores. Eso se generalizó por la baja de tasas", explicó Miguel
Zielonka, de EconViews.
"Lo que provocó la reacción del mercado fue comprobar que el ala
política le ganó la pulseada al BCRA y con aval de Macri. Al agregarse a eso un
marcado ajuste a la baja en las tasas en el día, resultó un combo perfecto para
que se disparara más el dólar", apuntó Amílcar Collante, del CeSur.
"Lo que leyó el mercado es que la política se sigue imponiendo a la
economía, pasando por alto que los desequilibrios macroeconómicos siguen ahí
porque hasta ahora avanzamos mucho más en buscar una forma elegante y coherente
de lidiar con ellos que en su corrección", remarcó Gabriel Caamaño, del
estudio Ledesma.
"Lo que quedó a la vista ayer fue que no hay mucho margen para
relajar las tasas en estas circunstancias sin pagar costos, aunque algunos
parecieran ser buscados, como la mejora en el tipo de cambio. El problema pasa
a ser el posible impacto de esta brusca corrección sobre las expectativas de
inflación, en vísperas de paritarias y en un contexto sensibilizado por las
subas tarifarias. Por eso no veo razón para que el dólar se calme mañana [por
hoy] salvo que intervenga el BCRA o dé marcha atrás con parte del recorte de
tasas de Lebac", advirtió el economista Santiago Manoukian.
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