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Por Nicolás Balinotti - Apenas un puñado de días antes del anuncio
oficial de ayer, en el que se corrió la meta inflacionaria del año próximo al
15%, el Gobierno había dado una señal ambigua: en su rol de empleador, acordó
un aumento salarial de 17% con los empleados de Intercargo, la firma estatal
que se dedica a la atención en tierra de los aviones, y replicó un trato casi
idéntico con el personal y los pilotos de Aerolíneas Argentinas.
En ambos casos, tanto fuentes oficiales como sindicales admitieron
a LA NACION que el aumento de bolsillo sería superior al 20%,
producto de retribuciones no remunerativas, pagos extras por productividad y
otros ítems adicionales.
La paritaria aeronáutica será un caso testigo para el resto de las
negociaciones salariales de 2018. Si bien es la última paritaria de 2017 su
período de aplicación abarca casi por completo el año próximo. El acuerdo, en
definitiva, se acercó más al 16% que proyectó la semana pasada el ministro de
Hacienda, Nicolás Dujovne, que a las metas inflacionarias que había trazado
inicialmente el Banco Central (BCRA), que iban de 8 a 12%.
En los gremios tomaron el giro del Gobierno como "un
sinceramiento" y "una aproximación a la realidad". Uno de los
que se refirieron al anuncio oficial fue Héctor Daer, uno de los integrantes
del triunvirato de mando de la CGT. "Ningún empresario podrá ahora ofrecer
un 10% de aumento como piso. Ahora, partimos desde un piso diferente y las
paritarias no podrán cerrar por menos de 15%", dijo ayer el referente del
gremio de la sanidad.
En la Asociación Bancaria (AB), el gremio que reúne al personal del
sector, se celebró también la medida del Gobierno. La semana pasada el
presidente del BCRA, Federico Sturzzeneger, participó de la reunión paritaria
entre las cámaras bancarias y el gremio para avanzar en la discusión salarial
de 2018 y acordar el pago de la cláusula gatillo de este año después de que la
inflación haya superado el 19,5% que se había pactado en febrero. El
ofrecimiento de las entidades bancarias fue de 9% anual, en cuotas. El gremio
lo calificó de "inaceptable" y activó paros parciales al día
siguiente. Las medidas de fuerza quedaron ahora en suspenso por la intervención
del Ministerio de Trabajo, que dictó la conciliación obligatoria.
"Nos ofrecieron un 9% la semana pasada y ahora el mismo
Sturzenegger anuncia que la meta es del 15%, no entendemos nada", se
sorprendió un dirigente bancario.
Sergio Palazzo, el jefe de la AB, ya disparó su cláusula gatillo por el
acuerdo de 2017, ya que la inflación superó el 19,5% que pactó de manera anual.
Podría seguir una estrategia similar para la negociación de este año.
El martes pasado, en una cumbre sindical en la Uocra, de la que
participaron Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, el tema paritario dominó parte de
la agenda. "No vamos a avalar el techo de 16% que el Gobierno pretende
imponer", dijo uno de los asistentes.
Hay otra paritaria que podría echar por tierra los planes inflacionarios
del Gobierno. Se trata de la del sindicato de tintoreros, que alcanzaría al
30%, pero el Ministerio de Trabajo debió extender el trato a 18 meses para que
no se salga de la media del resto de las actividades.
Ya se dio el campanazo de largada para las paritarias de 2018, pero aún
hay acuerdos pendientes de este año por la cláusula gatillo y por la demanda de
un bono de fin de año.
Armando Cavalieri, líder del Sindicato de Empleados de Comercio (SEC),
desistió de ejecutar la cláusula para reabrir la paritaria "por dos o tres
puntos". El jefe mercantil buscará compensar con un bono de $ 1500 o 2000
o añadirlo en la paritaria de 2018 como pago no remunerativo.
Siguen con atención el curso de los aumentos de precios otros gremios
como el de la Sanidad y Alimentación, que cerraron paritarias con porcentajes
que sólo podrían revisarse si la inflación superara el 23% y el 24%, respectivamente.
Hasta noviembre, la inflación del Indec ya había acumulado 21% y para diciembre
se estima que podría tocar el 3%.
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