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Por Martín Torino - Al relajar las metas inflacionarias y apuntar a
subas del 15%, el gobierno de Mauricio Macri va a "recalibrar" la
política monetaria, en busca de impulsar la reactivación económica. Con esa
ecuación develada, Macri va a priorizar empujar otras tres "I"
durante el transcurso de este año: inversión, infraestructura e institucionalidad.
Tras ganar las elecciones legislativas, el mandatario presentó su plan
de "reformismo" en un acto en el CCK, ante los referentes de los tres
poderes del Estado. Al prometer una "reforma institucional", Macri
anunció que va a "iniciar un camino de transparencia e integridad para
prevenir y castigar a la corrupción".
Así, este año, la Casa Rosada aumentará el control sobre sus ministros.
Para eso entrará en ruedo una mesa para implementar Políticas de Integridad,
que estará compuesta por el referente de la Coalición Cívica, Fernando Sánchez,
la líder de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso; el titular de la Sigen,
Alberto Gowland; Eduardo Bertoni, por la Agencia de Acceso a la Información
Pública, y el Procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías.
Ellos van a escrutar que cada ministro cumpla con las normas éticas que
impulsó el Gobierno, como el acceso a la información pública y la publicación
de las declaraciones juradas. Pero también van a trabajar para prevenir
conflictos de interés o para reaccionar antes de que exploten las polémicas,
tal como ocurrió con la titularidad de acciones de Shell que poseía el ministro
de Energía, Juan José Aranguren. La mesa funcionará bajo la mirada del jefe de
Gabinete, Marcos Peña, quien así tendrá más influencia sobre los ministros.
El Gobierno implementa las políticas de integridad con asistencia
técnica de miembros de la OCDE, que nuclea principalmente a los países
desarrollados, grupo al que Macri quiere ingresar en un plazo breve. El
Presidente pretende mostrar avances este año, cuando quede en el foco de la
mirada internacional, por la presidencia Argentina del G20. Según afirmó el
vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, durante un acto de la OCDE, "el
fortalecimiento institucional" también sirve para "atraer inversiones".
El eje institucional se enlaza directamente con la inversión, advierten
los funcionarios. Por eso el ministro de Producción, Francisco Cabrera,
consideró ante empresarios, un mes atrás, que la Reforma Laboral, la Ley de
Mercado de Capitales y el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea -que
buscarán sellar en la primera mitad del año- cambiarán la estructura política
nacional. "Si todo esto ocurre, Argentina será un país muy diferente al
que teníamos hace apenas unos meses", reflexionó. El Gobierno busca con
las reformas mejorar el clima para atraer la inversión y de esta manera generar
empleo privado formal.
Para potenciar los números de empleo, Macri apuesta a la
infraestructura. El Gobierno ya anunció que hasta 2021 seguirá tomando deuda que
destinará principalmente a obras. El ministro de Finanzas, Luis Caputo, mantuvo
que este año la "inversión en infraestructura en el presupuesto representa
algo más de 2 puntos del producto", valores cercanos al 2,7% en promedio
que destinó el Estado entre 2000 y 2013, según un informe de Cippec. Pero de
cara a 2018 planea que los montos para obras lleguen 3,5% del PBI. La meta del
Gobierno, en este sentido, es aumentar la inversión en infraestructura al 6%,
en línea con lo que recomendó el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) en
mayo para que el país logre dar "un salto de competitividad".
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