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Por
Julián Yosovitch - Cinco
especialistas consultados por El Cronista comparten su visión para este año y
sugieren cómo posicionarse en función del escenario que manejan
¿Qué esperan las administradoras para
este año? ¿Puede el mercado seguir subiendo como en 2017? ¿Es momento de hacer
serios ajustes en la cartera? Cinco especialistas responden.
- Gustavo Cañonero,
Head Strategist y Partner de SBS
Fondos
Aunque esperamos encontrar un
escenario global crecientemente complejo, también vemos posible la continuación
de tasas de interés y volatilidad financiera todavía moderadas, creando las
condiciones para un 2018 todavía muy propicio para los activos argentinos. La
ratificada estrategia argentina de gradualismo seguirá sosteniéndose en el
crédito externo, extendiendo cierta fragilidad en el tiempo, y sustentando un
peso real apreciado. Un aspecto relativamente negativo es que el programa
financiero del gobierno se mostrará igual de abultado que en 2017 y deberá
enfrentarse con un entorno en el que el posicionamiento global en Argentina
tiene menos espacio para crecer sin nuevos flujos a las carteras emergentes.
Por lo positivo, el gobierno ha logrado reformas importantes que pueden
confirmar un control mucho más exigente del gasto público y fomentar la
inversión privada, haciendo más sustentable el proceso actual. Al mismo tiempo,
aún a pesar de los cambios recientes en las metas del Banco Central, este
deberá sostener tasas reales altas creando un escenario ideal para las
estrategias de carry en pesos.
En términos macroeconómicos,
proyectamos un crecimiento económico que vuelve a oscilar alrededor del 3%, una
tasa de inflación cercana al 17% para fin de año, consistente con un dólar por
debajo de 21 ARS/USD, y un déficit primario que llega al 3% del producto bruto
interno. La nota más preocupante este año que comienza es el tamaño del déficit
externo con una cuenta corriente que puede exceder 5% del PBI. Las mismas
muestran que el gradualismo fiscal tiene sus costos, particularmente en
términos de acumulación de deuda pública y externa, pero que de todos modos
luce sustentable apoyado en una perspectiva de continuidad de políticas de
mediano plazo que apuntan a una reducción sostenida del déficit fiscal, con una
disminución del peso del estado en la economía y una menor presión tributaria..
A los avances recientes conseguidos por el gobierno en el tema reformas deberán
sumarse más iniciativas que permitan mejorar la competitividad global de la
economía y aumenten la sustentabilidad, pero el gobierno pareciera contar con
suficiente tiempo para ir avanzando con cautela, armando consensos, y
otorgándole cierto grado de irreversibilidad a los cambios. Demás está decir
que el desafío no dejará de ser importante, pero encontramos elementos para
pensar que Argentina puede seguir construyendo una economía crecientemente
sólida y vamos a apostar a ello, aunque con cautela y condicionados por los
desarrollos que podamos presenciar en los mercados globales.
A nuestro entender, la perspectiva
señalada anticipa un escenario ideal para estrategias en pesos (con cobertura
activa en Rofex), para obtener un rendimiento en USD de más de 10% con cierto
control de volatilidad, principalmente en Lebacs cortas. De la misma manera
vemos la posibilidad de una nueva reducción del spread argentino de 30-50
puntos básicos, favoreciendo posiciones en bonos soberanos y sub-soberanos en
el tramo largo de la curva, aunque tomando cobertura ante los crecientes
riesgos externos (particularmente tasas). Mientras tanto, las acciones
continuarán representando una gran apuesta de cara al largo plazo, aunque el
mercado debiera comenzar a presentar un mayor grado de selectividad para poder
mantener retornos en dólares de dos dígitos. En este contexto resaltamos las
oportunidades en nuestros SBS Acciones FCI (119,0% en 2017 en pesos), SBS
Crecimiento FCI (9,77% 2017 en dólares), y SBS Pesos Plus FCI (25,0% en 2017 en
pesos).
- Diego
Bufano,
Head
Portfolio Manager de Quiron Asset Management
La última semana del 2017 se anunció
la ampliación de las metas de inflación para el año 2018 desde 10% hasta 15%,
postergándose el objetivo del 5% anual para el año 2020. Esta calibración
configura una señal de racionalidad económica para los años que vienen, sumado
a que se realizó en conjunto entre Hacienda, Finanzas, el Banco Central y el
jefe de Gabinete, alineando la política monetaria, las medidas económicas y la recaudación
fiscal. El devenir de los próximos meses demostrará el resultado de la
decisión. En el corto plazo el salto del tipo de cambio suma algo de
inestabilidad y alimenta la inflación y la medida corrigió las valuaciones en
el mercado de acuerdo a los nuevos valores, depreciando el tipo de cambio casi
5%. Por su parte, los bonos CER subieron 5%, las tasas de la curva de Lebacs
corrigió entre 50 bps en el tramo corto y 200 bps en el tramo largo.
Para el 2018 confiamos en el éxito de
las medidas llevadas adelante por el gobierno. En el corto plazo, colocarse en
Lebacs ante la expectativa de contracción de tasas aprovechando el carry trade
o directamente su nivel. A su vez, consideramos que en 2018 habrá que mantener
principalmente bonos en dólares en todos los sectores de la curva, apostando a
que las mejores condiciones de mercado generaran una compresión de spreads
aportando puntos al portafolio. Finalmente, respecto de los bonos que ajustan
por Cer, creemos que las valuaciones de dichos bonos ya hicieron su trabajo y
ajustaron a las nuevas condiciones. Pero no olvidamos cuestiones tales como la
coordinación por las paritarias y tarifas, por lo que este ajuste contiene la
"opción" por incumplimiento del objetivo inflacionario.
- Fernando Lisanti,
Portfolio Manager de Mariva Asset
Management
Después de que el tipo de cambio
evolucionara claramente por debajo de la inflación en 2017, esperamos que en el
2018 el dólar muestre un incremento mucho más alineado a la misma. Entendemos
que las expectativas de menores tasas reales en pesos con las que la economía
comienza el año pondrán algo más de presión en el tipo de cambio a lo largo de
este año.
De todas formas, creemos que la
evolución del tipo de cambio no será lineal. Es posible que el Gobierno intente
realizar buena parte de las emisiones de deuda en el exterior temprano en el
año tratando de asegurarse el financiamiento. A su vez, en abril comienza la
cosecha gruesa del agro, lo cual estacionalmente incrementa la oferta de
divisas. Por su parte, en el segundo semestre la oferta de dólares podría ser
algo menor, lo que implicaría alguna presión adicional en la dinámica del tipo
de cambio. A su vez, habrá que seguir de cerca la evolución de las políticas
fiscales y monetarias, así como posibles fuentes de volatilidad en la economía
internacional.
Respecto a los bonos en dólares,
después de un 2017 de fuertes ganancias creemos que la deuda argentina puede
seguir dando buenos rendimientos en dólares, aunque esperamos que sean menores
que el año pasado. Por una parte entendemos que los bonos de Argentina tienen
espacio para comprimir entre 50 y 75 puntos básicos contra el resto del mundo,
siempre y cuando los mercados internacionales sigan interpretando que el país
continúa en un camino de ordenamiento de la macroeconomía. Por otra parte, se
espera que en 2018 la Reserva Federal de EE.UU. incremente en 3 oportunidades
la tasa de referencia, lo cual implicaría mayores tasas internacionales. En
este contexto, creemos que la deuda no tiene mucho espacio para generar apreciaciones
de capital y que las ganancias vendrán más orientadas por el carry. En cuanto a
los bonos en pesos, empezamos el año con preferencia por los bonos CER, dado
que los próximos datos de inflación podrían ser relativamente elevados a la vez
que el mercado espera menores tasas reales en las Lebacs.
- Belisario Álvarez
de Toledo, Portfolio Manager de
Consultatio
Para 2018 esperamos que continúe la
compresión de spreads que venimos observando en los últimos años pero con una
ritmo más pausado teniendo en cuenta que las reformas pendientes son de índole
más estructural. En este sentido observamos que las recientes medidas aprobadas
en el sprint final de sesiones extraordinarias tendrán una influencia positiva
sobre el riesgo país en la medida que den certidumbre al path de reducción del
déficit fiscal y la competitividad de la economía. Más allá de estos factores
consideramos ideal mantenerse en la parte media de la curva dado que la
compresión argentina se puede ver acompañada de una nueva suba de las tasas
largas si la inflación en Estados Unidos comienza a mostrar un ritmo mas
importante que llevaría a la Fed subir las tasas nominales.
Con respecto al allocation de moneda,
observamos que el tipo de cambio real multilateral arranca en el año en un nivel
elevado debido a la depreciación de diciembre, que ha superando al nivel de
fines de 2016. Teniendo en cuenta los spreads positivos de los bonos en pesos,
esperamos una apreciación pausada del peso aunque a un ritmo menor que el año
pasado teniendo en cuenta el nivel de déficit que ha alcanzado la cuenta
corriente. En particular favorecemos bonos Badlar largos que superan en carry a
las tasas de Lebac actuales, apuntando a una mayor fortaleza de la tasa Badlar
dada la mayor iliquidez del sistema bancario que explique una compresión del
spread Lebac/Badlar.
En las acciones hemos observado un
rally en los últimos días explicado por el relajamiento de la política
monetaria con la consecuente reducción en las tasas de interés reales de largo
plazo y la expectativa de un mejor dinamismo de la economía para 2018. En este
segmento favorecemos las empresas de servicios públicos tanto del segmento
energético como gasífero. Para 2018 es preciso mantener un ojo sobre los sesgos
de política monetaria tanto del BCRA como de la Fed. En particular, el dividend
yield del S&P comienza a competir con la tasa de interés de los Treasuries
y podría desbalancearse si la Fed decide incrementar la tasa más allá de lo
esperado. En el plano local también podría ocurrir que la inflación argentina
no logre converger a la nueva meta y el BCRA tenga que endurecer el sesgo de su
política monetaria. Con esto en mente consideramos que 2018 nuevamente puede
ser un año positivo debido a la esperada inclusión de Argentina en el MSCI
emergente y el soporte que le puede dar la exención impositiva de las personas
físicas.
- Federico Diez, Gerente
General de Quinquela Fondos
Hasta hace algunos días atrás, previo
a la elevación de la meta de inflación, se esperaba para 2018 un crecimiento
que le costaba mucho llegar al 3%, una inflación claramente por encima de la
meta que se podía ubicar rondando el 17%, una tasa de interés de la política
monetaria muy elevada en términos reales, 8/10 puntos por encima de la
inflación, que buscaba forzar la baja de la inflación a valores más cercanos a
la meta y con ello la continuación del proceso de apreciación cambiaria con un
tipo de cambio poco arriba de los $ 20 hacia fines del año. La elevación
decidida en la meta de inflación de 2018, llevándola al 15%, significa la
definición del gobierno de tomar el crecimiento económico como primera
prioridad por sobre la velocidad de la baja de la inflación. Esta modificación
implica principalmente una reducción esperada en la tasa de interés real en
relación a la que hasta ahora se esperaba, mayor elevación del tipo de cambio y
mejores expectativas en términos de actividad. La búsqueda de bajar más de 10
puntos la tasa de inflación, que no era creíble hasta ahora por parte del
consenso de analistas económicos, llevaba a la necesidad de exagerar el nivel
de las tasas de interés con sus consecuencias negativas para el tipo de cambio
y el nivel de actividad. En términos de la actividad económica 2017 habría
terminado teniendo un crecimiento poco por debajo del 3%. Se puede esperar algo
parecido para 2018 mientras el gobierno espera un crecimiento por encima del
3%, más ahora a partir del cambio en la meta de inflación.
La suba en la meta de inflación y la
consecuente baja esperada en la tasa real de interés debería tener efectos
positivos en términos de actividad. Por un lado, un mayor tipo de cambio
debería favorecer a las economías regionales y a los sectores transables y
debería ayudar a la inversión ya que un tipo de cambio menos apreciado anima
más al inversor de largo plazo. La inflación por su parte podría estar un poco
por encima de lo que se esperaba semanas atrás para 2018. En un principio se podría
ubicar en torno al 18% luego del 24% que tendría 2017. Un tipo de cambio más
elevado le sumará algo más a la inflación teniendo en cuenta además que ahora
hay un traslado automático de la suba del tipo de cambio a los precios de las
naftas y gasoil. Las discusiones salariales tendrán un piso más elevado aunque
ya se descontaba que las paritarias se iban a discutir en base a las
expectativas privadas de inflación y no en base a las metas del Banco Central.
Este seguirá trabajando para alcanzar su nueva meta, que sigue siendo bien
exigente y en donde para las expectativas será muy importante la evolución de
la inflación núcleo de los próximos meses, luego de octubre/ noviembre de 1,3%
mensual, especialmente luego de la reciente suba del tipo de cambio del 7% en
la segunda quincena de diciembre. Las tasas de interés deberán ser menores a
las expectativas que había previamente al cambio en la meta de inflación. Si
ahora hay que bajar 3 puntos menos la tasa de inflación es lógico esperar un
sesgo contractivo menor de la política monetaria. El tipo de cambio será más
elevado que el que se esperaba antes del cambio de la meta de inflación.
Menores tasas de interés implicarán más tipo de cambio
Empieza 2018, el gobierno pretende
evitar una desaceleración de la economía. Tendremos menores tasas reales de
interés y una meta fiscal que se buscará cumplir sin excepción. La inflación
seguirá bajando a ritmo más lento y al dólar le costará seguir el ritmo de
aumento de los precios.
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