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Por Nicolás
Balinotti - Cuando Mauricio Macri tomó el control de la Casa Rosada activó una
política de desvinculaciones y ruptura de contratos que heredó de la gestión
anterior. El recorte más amplio, de unas 10.000 personas, se concretó entre
2015 y 2016. Desde entonces y hasta la actualidad, se abrió una etapa de
evaluación técnica y de control de presentismo en cada organismo de la
administración pública nacional y entes descentralizados que derivó en 1191
cesantías, sólo en diciembre pasado.
Las casi 1200 bajas
que se concretaron recientemente fueron relevadas en 15 organismos por los
gremios estatales ATE y UPCN. La cifra podría incrementarse a 2600 en marzo, ya
que durante el verano caducan muchos contratos temporarios. Estas
desvinculaciones son adicionales al plan oficial de reducir en un 20% los
cargos políticos y jerárquicos que impulsó el Presidente y que coordina el jefe
de Gabinete, Marcos Peña.
El rastrillaje de
los contratos en la administración pública quedó en manos del ministro de
Modernización, Andrés Ibarra. Desde su área, indicaron ayer a LA
NACION que los contratos no renovados serían menos de los que afirman los
sindicatos. "No hay despidos masivos. Tal vez son 600, la mitad de lo que
dicen. Todos los casos tienen una justificación en base al control de
presentismo y la evaluación interna", dijo una fuente oficial.
Ibarra, que inició
ayer una semana de vacaciones en Chapadmalal, argumentó entre su equipo los
motivos de la no renovación de algunos contratos. Destacó la rigurosidad del
control de presentismo y las evaluaciones internas que se dieron en cada
ministerio y entes descentralizados. Ejemplificó con casos de ausencias sin
justificación, enfermedades prolongadas e incumplimiento de tareas. Los
organismos que más bajas sufrieron hasta ahora fueron Fabricaciones Militares,
con 354 despidos en lo que va de 2018 (ver aparte), y la Televisión Digital
Abierta, con 180.
Uno de los desafíos
de la Casa Rosada será llegar a que sólo el 10% de los aproximadamente 200.000
empleados de la administración pública nacional esté bajo la modalidad de
contrato temporario que se rigen por el artículo 9 de la ley de empleo público
(25.164). La legislación impone que no debería superar el 15% del total de la
plantilla las contrataciones temporarias. Hoy estaría por encima del 30%, según
fuentes de UPCN.
"Se desvirtuó
con [Domingo] Cavallo durante el gobierno de [Fernando] De la Rúa",
argumentaron en el gremio que lidera Andrés Rodríguez, integrante de la cúpula
de la CGT. El histórico reclamo sindical es por el cumplimiento de la ley marco
de regulación del empleo estatal, que pone la lupa sobre la cantidad de
contratos irregulares que desde hace años se multiplican en la administración
pública.
Rodríguez tuvo en
diciembre más de un encuentro con Ibarra y con el ministro de Trabajo, Jorge
Triaca. En uno de ellos les dio la garantía de que no reclamaría un bono de fin
de año justo cuando desde algunas provincias se anunciaba el pago de un plus
para estatales. La señal de austeridad se dio durante la misma charla en la que
se negoció sobre el recorte de cargos y en la que se pactó no avanzar sobre el
personal de planta permanente.
Marginado de las
reuniones, Hugo Godoy, jefe gremial de ATE Nacional, llamó para hoy al primer
paro nacional de estatales del año (ver aparte). Desde ATE acusan a sus pares
de UPCN de haber bajado la guardia y no empujar un conflicto por las bajas. El
gremio de Godoy activó ya 16 protestas de alcance nacional desde que Macri
llegó al poder. UPCN, por sí sola, ninguna.
"Lamentablemente
el Gobierno no dio una respuesta para que se genere un espacio de discusión y
ante nuestros reclamos por los despidos decidimos parar. Hay que ponerle un
límite porque no vamos a permitir que siga aumentando el número de
despidos", dijo Godoy.
La pulseada interna
entre ATE y UPCN es histórica. En la negociación colectiva, UPCN es el que
lleva la voz de mando, ya que es el mayoritario en términos de afiliados que
aporta con su cuota sindical. Durante el kirchnerismo, ATE siempre firmó en
disidencia los acuerdos salariales que sellaba Rodríguez. Sucede lo mismo en la
era Macri.
"El ajuste de
Macri no es redituable, si lo quieren buscar desde el Gobierno por el lado del
ahorro. En 2016 echaron a 10.000 personas de bajo rango, pero incorporaron
otras 10.000 con salarios más altos, de 70.000 pesos", se quejó un
dirigente de ATE.
En paralelo a la
política de desvinculaciones, el Gobierno amplió en la administración pública
un plan de retiro voluntario y de jubilación anticipada como parte del ajuste.
Uno de los casos paradigmáticos sería el del Correo Argentino, que cuenta con
más de 16.000 empleados y es una de las empresas del Estado que más dinero le
demanda al Tesoro.
El objetivo a corto
plazo de la compañía postal sería reducir al menos un 10% de su plantilla. De
concretarse, elevaría el cálculo de bajas que pronosticaron los dos gremios
estatales.
Las etapas para
reducir cargos
Plan de gobierno
Macri estableció
como una de sus prioridades "achicar" el Estado. No sólo se refiere
al personal, sino también a los organismos
Bajas
Entre 2015 y 2016
se dieron de baja unos 10.000 contratos heredados del kirchnerismo. Luego se
activó una etapa de control de presentismo y evaluación en cada sector. Los
resultados de esta iniciativa fueron decisivos para los nuevos recortes
Cargos políticos
En paralelo, Macri
anunció el recorte de un 20% de los cargos políticos y jerárquicos. Busca
ahorrar así más de 1000 millones de pesos.
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