PREOCUPA EL AUMENTO DE IMPUESTOS Y DE LA DELINCUENCIA Los ciudadanos de ingresos medios que viven mayormente en ciudades jugarán un rol clave para darle o no la reelección del primer ministro quien aspira a su tercer mandato. Tony Blair no permanecerá en Downing Street, la residencia del primer ministro, sin el apoyo de la llamada Middle England, la clase media de Inglaterra. Y si seguirá siendo el líder de Gran Bretaña también dependerá en gran medida de cómo voten hoy en las elecciones generales los habitantes de ingresos medios que viven mayormente en las ciudades y suburbios del centro de Inglaterra.
Fue la capacidad de Blair para ganarse esos votos lo que sacó al Partido Laborista oficial de sus áreas urbanas, industriales y celtas para llevarlo al terreno central de la política británica. Desde allí obtuvo victorias arrolladoras en 1997 y 2001.
La hazaña de Blair fue reemplazar a Margaret Thatcher, que como primer ministra conservadora en los ochenta capturó los corazones y votos de Middle England con su mezcla de políticas socialmente conservadores y medidas económicamente liberales.
Sin embargo, ocho años después, Middle England parece estar menos enamorada de Blair. Si bien los años laboristas, con su combinación de crecimiento económico estable, bajas tasas de interés y subas en los precios de las propiedades han sido positivos para ese sector de la población, también crearon preocupación por el aumento de los impuestos y de la delincuencia y generaron un mayor desencanto con Blair.
Kettering, una ciudad a una hora de tren al norte de Londres, es un lugar donde la estrella de Blair perdió brillo. John Nelson y su esposa Lynne, trabajadores del servicio de salud que votaron al partido Laborista en las últimas elecciones, dicen que no saben a quién respaldarán hoy. Se oponen a algunas de sus políticas, como el gravamen sobre las cuotas para estudios universitarios, lo que los afecta directamente porque tienen dos hijos. También los perjudica el aumento a los aportes a la seguridad social.
Con sus 80.000 habitantes, Kettering no sólo se ubica geográficamente sino políticamente en el centro de Inglaterra.
La ciudad y las aldeas de alrededor que comprenden el electorado parlamentario, durante las últimas décadas oscilaron entre el partido Laborista y los Conservadores. Phil Sawford, un concejal muy conocido, asumió para el partido Laborista en 1997 con una mayoría de sólo 189 votos, y lo retuvo en 2001 con 600 sufragios. Es popular localmente, pero muchos aún creen que puede convertirse en una víctima de la mayor insatisfacción con Blair.
Philip Hollobone, el opositor del partido conservador, señaló: "Middle England decidió darle la espalda a los conservadores en 1997, pero ahora definitivamente están volviendo a apoyarlos".
En Kettering, quizás esté ocurriendo eso. Pero no queda claro hasta qué punto ese cambio se repetirá a nivel nacional. Las encuestas indican que Blair todavía va rumbo hacia la tercera victoria sucesiva.
"A Middle England no le gusta Blair. Pero es un grupo que tampoco está enamorado del líder conservador Michael Howard", escribió Melanie Philips, conocida columnista del diario Daily Mail. |