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Por Martín
Kanenguiser - El Gobierno logrará un importante ahorro fiscal por la suba de
las tarifas del transporte público anunciada la semana pasada, destinada a
mejorar la complicada situación de las cuentas públicas. Si bien hay una suba
de los subsidios en términos nominales, la caída es significativa en términos
reales, es decir, descontada la inflación.
En el caso de los
subsidios para trenes y colectivos, los subsidios fueron de $90.776 millones en
2017 y serán de $93.856 millones en 2018, aunque a estas cifras hay que
descontarles unos $22.000 millones del fideicomiso para el transporte
correspondiente al gasoil para este año (fueron $20.000 millones en 2017), que
no figuran en el presupuesto. De este modo, aunque entre 2017 y 2018 aparece
una leve suba nominal (del 3%), en términos reales, con una inflación del 15%
proyectada por el Gobierno, hay una reducción.
El mismo criterio
se aplica, en términos generales, a los subsidios de todas las tarifas
(incluyendo electricidad y gas), que este año serán de $185.586 millones,
frente a $210.167 millones pautados para 2017. Estos porcentajes son
importantes, ya que la mayor parte de la caída del déficit primario prevista
para este año se origina en la baja de los subsidios. La reducción de los
aportes del Estado es la contrapartida de los aumentos en el transporte urbano
de pasajeros del área metropolitana anunciados la semana pasada y los que
puedan restar para el segundo semestre del año, explicaron a LA NACION calificadas
fuentes oficiales.
El exministro de
Hacienda de Santa Fe e investigador principal del Cippec Walter Agosto dijo
a LA NACIONque "el Gobierno tiene previsto bajar el déficit primario
del 4% en 2017 al 3,2% en 2018; de esa caída de 0,8 puntos porcentuales hay 0,6
puntos porcentuales que corresponden a la baja en los subsidios".
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