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Por Francisco
Jueguen En el ala productivista del
Gobierno la irritación con el sector financiero es tal que, en cada oportunidad
posible, Marcos Galperín es puesto de ejemplo. Su plataforma fintech,
MercadoCrédito, ya financió con $784 millones (unos 8000 préstamos a noviembre
pasado) a 6300 pymes y emprendedores.
Ese fenómeno es
quizás uno de los pocos que acercan a varios funcionarios que hasta hace poco
pertenecían al sector privado industrial con la primera línea del Banco
Central, en tensión desde hace meses por las altas tasas que Federico
Sturzenegger eligió de referencia para frenar la inflación.
Para este sector
oficial, la noticia de un nuevo "sendero" de reducción de esa tasa
fue ayer recibido como una buena noticia. Pero a medias. Esos funcionarios
sostienen que el verdadero problema es lo que denominan el credit
crunch o la restricción de crédito al sector privado. Se trata, nada
más y nada menos, que de la primera enmienda del Plan Productivo Nacional del
oficialismo y continua siendo -creen- uno de los principales escollos para la
expansión de la economía aunque el Gobierno festeje la posibilidad de
endeudarse a 4% en dólares. Para estos funcionarios, pero también para el
sector privado (fundamentalmente las pymes) se trata de un beneficio que solo
disfrutan el ministro de Finanzas, Luis Caputo, y algunas multinacionales.
"Solo el 20%
del sector privado tiene acceso al sistema financiero", repiten como
mantra y allí resuena la novedad de las fintechs, pero también la inminente
expansión de capital de un banco ligado al desarrollo que el Gobierno ya
impulsó.
Entre los
industriales la baja tiene sabor a poco, pero la interpretaron como el inicio
de "un sendero", pese a que el Central de Sturzenegger rehúya de esa
idea. La baja acotada de ayer, según interpretaron, busca no generar
nerviosismo con el dólar en momentos de aumentos de tarifas que impactan en la
inflación y que pueden minar el inicio de las paritarias. En el Ministerio de
Trabajo repiten el 15% sin cláusula gatillo.
Los empresarios
reclaman crédito productivo, que el dólar no se atrase, que el que BCRA impida
los "ruidos" para mantener cierta previsibilidad y evitar la
dolarización con tasas reales, pero no tan altas que restrinjan el crédito.
"Deberían ser similares a las del bono de la deuda que emite el país",
dicen.
"Lo importante
es que la tasa bajó y que siga bajando gradualmente", dijo ayer a LA
NACION Diego Coatz, director ejecutivo de la UIA. "Es fundamental que
la tasa de interés baje, pero que en dólares siempre sea positiva para que el
depositante en pesos gane. Ahora, tiene que ser razonable", afirmó el
economista.
"Es una buena
señal pero se esperaba más", dijo el presidente de CAME, Fabián Tarrío. Y
agregó: "Las pymes necesitan desahogo financiero y con esa baja es
insuficiente, pero es un primer paso en una política más pro pyme". La
economía crece pero se desacelera y da escasas señales para invertir. Ayer, el
Indec informó que la capacidad de la industria de sectores no ligados a la obra
pública sigue debajo del 70% esperando más desembolsos y el arranque brasileño.
Acceso al crédito e inversión
20% Acceso al financiamiento
Es el porcentaje,
según fuentes oficiales, de empresas privadas que tienen acceso al
financiamiento tradicional en la Argentina
69,2% Capacidad instalada
Según el Indec, ese
fue el nivel general de la capacidad instalada de la industria durante
noviembre pasado. Casi todos los sectores no vinculados a la obra pública
estuvieron por debajo.
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