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Por Jorge Velázquez - El INDEC blanqueará hoy el dato de inflación de
diciembre, sobre el cual se concentraron las expectativas de los agentes
económicos, sobre todo desde que el Gobierno revisó las pautas inflacionarias
para este año y el Banco Central reformuló levemente las tasas de interés de
referencia. Más allá del dato preciso (entre 2,5% y 2,8%), se descuenta que
habrá sido el mayor aumento del índice de precios de todo 2017. Y que el año
terminó con una suba cercana al 25%.
Lo relevante es que será la confirmación de que el Gobierno de Mauricio Macri
incumplirá sus propias metas de inflación por segundo año consecutivo. En 2016
la pauta que se fijó el oficialismo fue de 24% y el año cerró en 40%. Y el año
pasado había apostado al 17% que quedará lejos del porcentaje que se publicará
hoy.
Esta performance es la que alimenta las dudas de los analistas sobre el
cumplimiento de las pautas de 2018, a pesar de que fueron elevadas en 5 puntos
porcentuales respecto del objetivo original que se había incluido en la ley de
Presupuesto.
Ahora la referencia se fijó en 15%, pero tampoco se logró credibilidad en esta
cifra pese a los esfuerzos que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro
de Hacienda, Nicolás Dujovne, hicieron el 28 de diciembre pasado para convencer
a la opinión pública de que esta vez se podrá cumplir con la política
antiinflacionaria.
Casi en el mismo momento en que se hacía el "recalibrado" de metas,
desde otras áreas del Gobierno se anunciaban los aumentos para el Año Nuevo.
Suba de las tarifas de transporte a partir de febrero, más los incrementos en
los precios de la energía que ya se volvieron habituales, sea gas, electricidad
o combustibles, todos los meses alguno de ellos golpea los bolsillos. A esto se
sumaron subas previstas -y autorizadas por los organismos correspondientes- en
prepagas y telefonía celular. Y el impacto estacional del turismo en el
comienzo del año.
Los porteños además comenzaron a recibir las boletas del ABL con aumentos de
50% contra el año pasado. Y también llegaron las patentes con subas diversas.
Estos ajustes ya pusieron en jaque las pautas flexibilizadas, porque empujan la
suba de precios -según los cálculos previos de los consultores- hasta cerca del
5% apenas en el primer bimestre.
De esta forma, sin paritarias previstas en lo inmediato (la mayoría se
concentra en el segundo trimestre) y con el aumento de las jubilaciones
programado para marzo, los sectores de ingresos fijos arrancarán el año con una
fuerte pérdida de poder adquisitivo que se sumará al que ya resignaron en 2017.
Esa carrera es el escenario en que se moverá la discusión paritaria de este
año. El recálculo de la pauta no sólo capturó la atención de los financistas
preocupados por el futuro del arbitraje (carry trade) entre dólar y tasas.
También fue analizado con seriedad por los sindicatos que esperan turno para
comenzar a negociar los salarios de 2018.
Si en algún momento alguien consideró en un despacho oficial que el 15% también
podría instalarse como una pauta salarial, el escenario actual debería
regresarlo a la realidad. Los gremios ven más realista pensar en un cauce de
20% como piso para los reclamos. El desfase entre los deseos oficiales y las
expectativas del resto de los actores económicos (sindicatos, empresarios,
financistas) alienta en los gremialistas la idea de volver a pactar cláusulas
gatillo como ya hicieron en 2017. Una opción que ni la Casa Rosada ni las
cámaras empresariales ven con buenos ojos, porque no permite desactivar la
carrera indexatoria de la economía.
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