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Por Florencia Donovan
- Antes de asumir como ministro, Nicolás Dujovne advertía en una columna
en LA NACION: "El gradualismo fiscal requiere ir sacando
conejos de la galera permanentemente para financiar el déficit". En 2017,
el recorte de subsidios económicos -electricidad, gas y agua-, junto con el
crecimiento de la base de contribuyentes producto del blanqueo, cumplió la
tarea. El Gobierno entregó un rojo primario -número que surge del balance de
ingresos y gastos, antes del pago de intereses de la deuda- de 3,9% del PBI,
0,3 puntos porcentuales mejor de lo que había prometido.
En Hacienda no se
animan a hacer promesas públicas en enero, pero en privado trabajan con la idea
también de sobrecumplir este año con la meta, pautada en 3,2% del PBI. Para el
mercado no habría mejor señal. La cuestión fiscal concierne a los inversores
más que la inflación, el otro gran mal que arrastra la economía desde hace más
de una década.
Para ello, este
año, ya se anunció una reducción en los subsidios económicos, sobre todo en el
transporte, un sector que en el año electoral no se tocó para evitar conflictos
con el electorado. No se descartan más recortes en el segundo semestre.
Pero además, así
como el Gobierno apeló a la amnistía fiscal en 2016 y 2017, este año contará
con el revalúo fiscal, consecuencia del sinceramiento del impacto de la
inflación en los balances de las empresas. Fausto Spotorno, economista jefe de
Orlando Ferreres, estima que podría sumar 0,9% del PBI. También estará el
aporte del Banco Nación, que se comprometió a entregarle al Tesoro $20.000
millones.
Y un conejo que el
Gobierno sacó a último momento, pero que será no menos importante, es la nueva
meta de inflación. En el presupuesto 2018 los gastos e ingresos se habían
calculado con una inflación promedio de 15,7% (y una meta del 12% anual).
Ahora, bajo la nueva meta, el promedio de suba de precios del año está más
cerca del 18 %. "Una inflación más alta ajusta los recursos al alza y
mucho menos los gastos. El Gobierno está saliendo además de un déficit en 2017
más chico, es más fácil llegar a la meta de 2018 más cómodo", dice
Spotorno.
Luego, el
crecimiento económico, que está estimado en 3,5%, hará el resto. En Hacienda
estiman que le aportará un punto del PBI a la recaudación. Y, como en todo año
sin elecciones, se hará hincapié en la gestión de los microgastos. El manejo de
las empresas públicas, anticipó Dujovne, es un rubro en el que hay tela para
cortar. No más basta ver el fuerte plan de ajuste anunciado para el Correo
Argentino.
Mientras que el déficit financiero, que ensombreció
el anuncio de ayer, también será en 2018 menor: bajará 0,8% del PBI, según
Hacienda. En 2017, el pago de intereses creció de 1,6% a 2,2% del PBI. Varios
eventos conspiraron en contra: se empezó a pagarles a los holdouts,
se pagó el cupón del bono Discount que había vencido en 2016, y se integró la
garantía especial para el préstamo que el Gobierno tomó de bancos (todo sumó
0,3% del PBI), No siempre los conejos que salen de la galera contribuyen al
truco |