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Por Matías Barbería - La lluvia
de inversiones con la que se ilusionaba el Gobierno en sus primeros años de
mandato puede no haber llegado a la economía real, pero sí al mercado de
capitales. Las inversiones de no residentes en activos financieros locales
saltaron 545% en 2017 en comparación con el año anterior, mientras que la
inversión extranjera directa se mantuvo prácticamente estable con una caída del
6%. Los casi u$s 10.000 millones que ingresaron para invertir en acciones,
bonos y letras del Banco Central a lo largo del año pasado marcan un récord
desde la salida de la convertibilidad.
Según un informe del Banco
Central (BCRA) "por el lado de las inversiones de no residentes, se
registraron ingresos netos por u$s 873 millones, como resultado de inversiones
de cartera por u$s 605 millones y directas por u$s 271 millones. Con este
total, las inversiones de no residentes mostraron un aumento de u$s 757
millones en términos interanuales".
Las inversiones de cartera son las que tienen por destino
activos financieros, mientras que las directas tienen por destino la economía
real. El Merval local rindió 77% el año pasado, los bonos en dólares ofrecieron
rendimientos de hasta el 8% anual y las tasas de interés en pesos rozaron el
30% en algunos momentos del año.
En diciembre, mientras el tipo de cambio daba su mayor
salto del año, los inversores optaron mayormente por colocarse en activos en
pesos, probablemente apostando a que después de la suba el carry trade volviera
al centro de la escena.
"En el caso de inversiones de cartera de no
residentes, es importante aclarar que, si bien a priori no es posible
identificar el destino que tendrían dichos fondos, sí es posible diferenciar
entre aquellos que se mantienen inicialmente en moneda extranjera y aquellos
que, tras ingresar al país, fueron convertidos inmediatamente a pesos",
explica el informe del BCRA.
"En este sentido, en diciembre, las inversiones de
cartera de no residentes destinadas inicialmente a pesos resultaron en ingresos
netos por u$s 562 millones, reduciéndose a la mitad de lo observado el mes
previo. Por su parte, las inversiones de cartera de no residentes que fueron
acreditadas directamente en una cuenta en moneda extranjera registraron
ingresos netos por u$s 42 millones", detalló el informe.
La tendencia a colocarse en pesos no fue estable en todo
el año, pero sí fue prácticamente estable la aceleración en el ingreso de
inversiones financieras, sobre todo tras las primarias de agosto que señalaron
la posibilidad de un resultado electoral mejor al esperado para el oficialismo.
En 2016, primer año de Macri, el ingreso de capitales
financieros había sido todavía tímido, unos u$s 1539 millones. Por caso, la
inversión extranjera directa "productiva" había superado en casi u$s
1000 millones esa cifra: ingresaron u$s 2523 durante ese año. En 2017 las
inversiones en economía real se mantuvieron prácticamente estables respecto al
año anterior, entraron u$s 2362 (un 6% menos) mientras que las apuestas por
activos locales se multiplicó por 4: ingresaron u$s 9933 millones.
"La entrada de apuestas en activos financieros es la
contrapartida del gradualismo fiscal y las metas de inflación. Porque el
gradualismo con baja deuda y tasas altas de endeudamiento en un mundo de bajos
rendimientos es una señal muy buena para los prestamistas. Argentina ofrece 350
puntos básicos de spread de tasa, 150 puntos básicos más que Brasil. Y la otra
cara son las metas de inflación que te sostienen una tasa en pesos muy alta con
un tipo de cambio más bien tranquilo", dijo Federico Furiase, economista
de EcoGo. "A diferencia de 2016 tuviste una economía que creció y un
Gobierno que probó su sustentabilidad política. En economía real, las
decisiones de inversión son más lentas y necesitan de más certidumbre de largo
plazo, mejoras de competitividad y un tipo de cambio real más competitivo, que
se logra reduciendo la inflación y el déficit fiscal además de otros
ítems", agregó.
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